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Siempre con la Verdad

Roosevelt Comarazamy: un encuentro memorable

Cargado de emociones y de enseñanzas perdurables.

Roosevelt Comarazamy. Fuente Externa.

Por Ramón Rodríguez

El número 7 está repleto de historias fantásticas y reales: Los 7 enanitos de Blancanieves, las 7 maravillas del mundo y hasta el ataque de Japón a Pearl Harbor que se llevó a cabo un 7 de diciembre. La Asociación de Cronistas Deportivos de Santo Domingo sumó más simbología a este número al invitar al maestro Roosevelt Comarazamy a una charla magistral el pasado martes 7, dentro de los actos de su 93 aniversario.

Fue un encuentro memorable, cargado de emociones y de enseñanzas perdurables. El maestro Comarazamy, sentado en su poltrona, con la parsimonia de un Walt Whitman, sedujo a todo un auditorio que se mantuvo en silencio y atento al más leve detalle que ofrecía el más completo de la crónica deportiva.

 “Esto no es una charla magistral, es un encuentro para compartir experiencias vividas y algunas anécdotas”, aclaró el maestro y de inmediato empezó con un tono de voz firme para luego ser sentencioso, doctrinal y tocar los aspectos morales indispensables para ser un buen profesional de la crónica deportiva.

“No se puede saber antes de aprender”. “Jamás se debe trotar antes de caminar”. “Hay que hacer las cosas pequeñas con la misma vehemencia y amor que las cosas grandes”. “Hay que aprender de los propios errores y tropiezos, pero para eso, hay que ser humilde”. Hay que aprender a escuchar para que no sufran las consecuencias de la avispa, que nunca aprendió a hacer el panal, por no escuchar las enseñanzas de la abeja”.

Si bien no robó el fuego para aportar conocimientos civilizadores, pues ya Prometeo lo había hecho, recibiendo el castigo de Zeus, Comarazamy logró encender una chispa en los jóvenes que sueñan con triunfar: “estudien, aprendan gramática y no paren de leer, pues la genialidad y la creatividad, siempre superarán las meras estadísticas y para ser geniales y creativos, hay que leer”.

Hubo un momento muy simbólico y fue cuando Roosevelt se percató de la presencia del periodista Osvaldo Rodríguez Suncar y dijo: “Por ahí veo a Osvaldo, y quiero decir que Osvaldo es mi hijo” y comenzó a revelar los inicios profesionales de Suncar, y entonces, salió a relucir la frase: ¿Te atreves? Muy usada por Roosevelt cuando le ponía cualquier tarea profesional al talentoso jovencito de entonces.

Una anécdota que provocó risas en los presentes, fue cuando Roosevelt reveló que hacía 46 años, había recomendado al hoy editor deportivo de El Nacional, Leo Corporán, para trabajar como periodista. El doctor Rafael Molina Morillo y el licenciado, Luis Ramón Cordero, solamente objetaron el hecho de que Leo era  “medio comunista”. Roosevelt no tuvo otra opción que reunirse con el Marchante y decirle: “Leo: sinceramente, entre tú y yo, dímelo a mí: ¿eres realmente comunista? Y Leo ni afirmó, ni negó, sólo atinó a decir: “toda mi vida he sido un elemento democrático”. Roosevelt estalló en risas por lo genial de la respuesta.

 Al final del conversatorio, me dispuse a tomarle una foto a Roosevelt, Leo y Osvaldo. Suncar me señaló que no lo hiciera. Se apartó un poco. Me acerqué y noté que, con sus lágrimas, limpiaba el cristal de sus lentes. ¿Qué pasa?, inquirí. ‘’Nada, estoy compartiendo con las dos personas que más han impactado positivamente en mi carrera: Leo y Roosevelt. Y eso no es fácil mi hermano.’’  ¡Qué viva el valor de la gratitud!

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