Por Héctor García
Recientemente se hizo público el anuncio de la construcción de un nuevo estadio de béisbol para 20.000 aficionados en el terreno que hoy ocupa el Quisqueya Juan Marichal, en la capital dominicana y se haría mediante una alianza entre el Gobierno y el sector privado y que, de acuerdo con el consultor jurídico del Poder Ejecutivo Jorge Subero Isa, aspira a cumplir estándares de Grandes Ligas para permitir en el futuro la celebración de partidos oficiales de la MLB en el país.
Fijense que destacamos El Sector Privado
Ante esa eventual locura, el periodismo imparcial y no comprometido obliga hacerse algunas preguntas, talvez capciosas para algunos, pero forzosamente obligadas para los que pensamos en el interés colectivo.
A ver quién del privado, mas que del público puede responder estas interrogantes:
¿Quién o quiénes andan en «búsqueda de lo suyo», para ganarse un dinero en ese injustificable proyecto?
¿Por qué el Estado, dueño del terreno y de la edificación del Estadio Quisqueya, tiene que beneficiar a un sector privado, fantasma, porque nadie sabe con precisión quiénes lo integran?
¿Por que el sector privado tiene que beneficiarse o tener derecho en un valioso terreno que nunca ha comprado y de una edificación en la que no ha puesto ni un misero peso, ambos propiedad pública de todos los dominicanos, y no de unos cuantos ricos?
¿Quiénes son los que le han propuesto al gobierno que destruya por completo el Estadio Quisqueya-Juan Marichal, y que no lo remodele, haciendo una inversión menor?
¿Por qué hay que beneficiar a un grupito de riquitos en un proyecto como el que se pretende imponérsele al pueblo?
¿Quién o quiénes se atreven a contestar con transparencia, precisión y honradez, estas y otras preguntas?
Estamos ante la presencia de una locura, una desface, un disparate, una barbaridad y ante una insolente grosera y atropellante imprudencia pública contra el pueblo, por lo siguiente:
a) Porque el gobierno no tiene obligación de beneficiar a un minúsculo sector privado, para que disfrute de un bien público que no le pertenece a ese sector.
b) Porque no hay razón valedera para ignorar a todos los sectores vinculados con el deporte en ese maligno proyecto, basado unicamente en el poder del actual gobierno.
c) Porque no hay un razón económica real donde se pruebe que es mejor construir que remodelar.
d) Porque si ciertos «buitres insaciables», siempre en búsqueda «de lo suyo» actuaran con honradez, transparencia, con moralidad y conciencia pública, atributos morales que evidentemente no tienen, si quieren hacer negocio con un nuevo estadio, ¿por qué no lo construyen con un terreno propio y con dinero de sus intocables cuentas bancarias?
e)Porque no se ha aportado pruebas fehacientes de que el pueblo será quien finalmente se beneficiará, a sabiendas de que eso nunca ha ocurrido ni jamás ocurrirá, cuando en una obra o proyecto participa el sector privado.
f) Porque aun en el muy remoto e hipotético caso de que el pueblo fuese el beneficiado (que jamás lo será), nadie ha aportado la prueba de que, en un nuevo o reconstruido estadio irán 20 mil personas, cuando de antemano se sabe que la realidad es que en algunos juegos de pelota de Licey y Aguilas, donde concurren mas fanáticos, ni por la milla han entrado al Estadio que quieren destruir, tantos fanáticos.
No creemos necesario agregar mas fundamentos contra tan dañino, inmoral y hasta vergonzoso proyecto, que claramente pone al desnudo la desmedida ambicion comercial, de los que solo piensan en sus intereses privados.
De consumarse ese proyecto se le daría una estacada mortal a los fanáticos del beisbol, pues tendremos: entradas y servicios colaterales mas caros, impuestos por el sector privado para proteger y recuperar lo invertido, lo que implicaría aumentar el alejamiento de los fanáticos, lo que tampoco justifica para que vengan equipos de Grandes Ligas al país, de lo cual no tendrían total control ni la Liga Dominicana de Beisbol Profesional, Inc. (LIDOM), ni mucho menos la Federación Nacional de Peloteros Profesionales (FENAPEPRO).
Presidente Abinader, ministro de Deportes: Cásense con la gloria y no permitan la ejecución de ese proyecto…..Párenlo YA, porque en el sector privado donde hay tres o cuatro «cazadores de beneficios», no deben imponer sus intereses sobre los derechos e intereses del pueblo dominicano.
No se debe demostrar más que se debe proteger mas a los ricos, que a los ciudadanos, fanáticos o no del béisbol.
Que el sector privado no se beneficie de un terreno que no le pertenece, porque es del pueblo dominicano.
Si ese sector quiere un estadio, que lo construya en un terreno de su propiedad y con sus propios recursos.
La consigna debe ser remodelación si. Un nuevo estadio de béisbol, no.



