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Atletismo

Recorren 5.000 km en 42 días en torno a un edificio en Nueva York

Lo único que les altera un poco la rutina es que un día corren en una dirección y al día siguiente en la contraria.

El italiano Andrea Marcato ganó la carrera Autotrascendencia de 5.000 kilómetros en menos de 43 días, el 17 de octubre de 2021/ Fuente Externa.

Nueva York (AFP).- Es la carrera más larga del mundo: 4.989 kilómetros a lo largo de 5.549 vueltas al mismo edificio en Nueva York. Los atletas realizan más de dos maratones al día en un tiempo máximo de casi dos meses, y duermen menos de cinco horas por noche.

Ni siquiera pueden confiar en un cambio de paisaje para motivarse ya que corren alrededor de un instituto en Jamaica, Queens.

Lo único que les altera un poco la rutina es que un día corren en una dirección y al día siguiente en la contraria.

«Monotonía total», resume el ganador de este año Andrea Marcato, al describir el mayor desafío de la Carrera Autotrascendencia Sri Chinmoy, de 4.989 kilómetros.

«La primera semana es bastante dura, especialmente para la mente. Pero después te acostumbras. Tienes que aceptar que cada día es lo mismo», dice a la AFP.

Los participantes tienen un máximo de 52 días para completar la carrera, lo que supone hacer casi 96 kilómetros al día.

Corren, caminan y tiran para adelante entre las 6 de la mañana y la media noche, y comen mientras corren el equivalente a las 10.000 calorías que queman al día.

El resto, seis horas, las dedican a dormir, lavarse y curarse los pies llenos de ampollas en un alojamiento cercano.

Solo los veteranos de maratones extremos pueden participar.

– Meditación –

«Es un test de resistencia, fuerza, determinación y talento», dice el director Sahishnu Szczesiul, quien recuerda que 4.000 personas han coronado el Everest pero solo 49 han terminado esta carrera.

Harita Davies, la única mujer de los siete competidores de este año, dice que la carrera es físicamente muy dura pero «lo increíble es que a medida que pasan los días y las semanas el cuerpo se adapta y te sientes más fuerte».

El líder espiritual indio Sri Chinmoy, que vivió en Nueva York antes de su muerte en 2007, fundó la carrera en 1997.

Chinmoy defendía la «autotrascendencia», el uso de la espiritualidad para ir más allá de los límites a los que uno cree que puede llegar.

Los participantes en esta 25 edición, que empezó el 5 de septiembre, dicen que alcanzar un estado meditativo es crucial para concluir la carrera.

«Si la mente está centrada, no tienes otros pensamientos ni miedos ni preocupaciones o dudas», dice Marcato, de 39 años.

Pero meditar mientras recorres los 883 metros alrededor del Instituto de Educación Técnica Thomas A. Edison no es fácil.

Los corredores pasan cerca de una concurrida autopista y canchas de baloncesto y balonmano y los 2.000 alumnos del centro entran y salen por la misma acera que sirve de pista para la carrera.

Davies, neozelandesa de 47 años, escucha música, audiolibros y grabaciones con citas inspiradoras.

Los corredores, que vienen de Japón, Taiwán, Eslovaquia, Ucrania y Rusia, tienen un pequeño botiquín y un doctor para curar las ampollas y los dolores musculares.

Los voluntarios traen comida -desde almuerzos veganos saludables y jugos a donuts y helados-. También se pueden echar siestas cortas y reparadoras.

– «Mi sueño» –

Algunos residentes les dan ánimos, aunque no todo el mundo tiene claro de qué va la cosa.

«He crecido aquí y no tenía ni idea de que esto era una carrera. Pensaba que estaban haciendo jogging,» dice Julio Quezada, de 34 años.

La carrera volvió a Nueva York después de que el año pasado se celebrara en Australia debido a la pandemia.

Marcato, de Italia, consiguió el objetivo el domingo por la noche, tras 43 días y una media de 116 kilómetros al día.

Gastó 16 pares de zapatillas y recibirá un trofeo pero ningún premio económico.

«Este es el último. Era mi sueño y aquí estoy», dice este amante de los ultramaratones que trabaja en una empresa de alimentos.

«Las dos últimas vueltas estaba totalmente desconectado con mi cuerpo» asegura. «No sentía dolor. Era una sensación especial».

Para la neozelandesa, que parece que completará la distancia antes de que concluya el plazo el 26 de octubre, la carreras son una oportunidad para explorar las fronteras de su capacidad y potencial, para convertirse «en mejor persona».

Cuando esto acabe, empieza el proceso de recuperación. Pero quizá lo más difícil de todo es «acostumbrarte a la vida normal de nuevo».

«Esta carrera simplifica la vida porque no tienes que pensar en nada más que en correr», asegura.

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