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¡No hay mal que por bien no venga!

El funcionario atendió y ordenó una inspección de la instalación. El miércoles de la semana pasada, alrededor de las diez de la noche, recibí una llamada telefónica del Ministro, lo que me causó extrañeza.

Hector Garcia

 Mi abuelo paterno Federico García era un hombre de mucho respeto, llegado joven desde España a Villa González, tuvo la posición de Alcalde Pedáneo.

Siempre lo escuchaba intervenir en conflictos, diciendo a una de las partes, “no se preocupe que no hay mal que por bien no venga”.

Me llamaba la atención el adagio y luego de muchos años, conocí a través de la leyenda la moraleja que envolvía.

Según la escritura, este refrán transmite una visión optimista ante la adversidad, pues indica que de una contrariedad se puede extraer algo bueno, es decir, que de algo aparentemente negativo, puede haber resultados favorables.

He aquí un ejemplo.

Hace un par de semanas que hice saber a través de este espacio, las terribles condiciones en que se encuentra el Coliseo de Boxeo, Carlos Teo Cruz, del ensanche La Fe.

El título de la entrega fue “Se deteriora el Carlos Teo Cruz” y expliqué algunos de los males, al tiempo que llamé al ministro de Deportes, Francisco Camacho, a tomar cartas en el asunto.

El funcionario atendió y ordenó una inspección de la instalación. El miércoles de la semana pasada, alrededor de las diez de la noche, recibí una llamada telefónica del Ministro, lo que me causó extrañeza.

Luego de amables saludos, me dijo que “agradecía la denuncia, que ordenó la inspección y que me había quedado corto en los daños hechos público. Hizo saber que eran más, pero que todos son heredados. Tienes razón, le dije muy alegre.

De inmediato me hizo saber que el Ministerio de Deportes invertirá en los próximos días, RD$23 millones de pesos en la primera remodelación a la instalación.

“Iremos por parte, a paso lento, pero seguro” me dijo.

“Son muchas las instalaciones de importancia que tienen daños graves, pero están dentro de una programación”, me explicó.

El funcionario me tocó otros temas del deporte nacional, conversamos un buen rato y me complació la forma decente en que me explicó su estilo de trabajo.

Fue claro en hacerme saber, que es de las personas que no le molestan las críticas y que todo lo que llega a su conocimiento, cuando se trata de denuncias públicas, primero las indaga y si son ciertas, como es este caso, entra en su programación de reconstrucción.

El ministro quedó en hacerme saber, cuándo hará el anuncio del ide los trabajos, y quiere que lo acompañe. Lo haré con mucho gusto, porque mi único interés con la denuncia, es que no se permita el colapso de esa instalación, la Casa Nacional del Boxeo dominicano.

Reitero que el diálogo constructivo que sostuve con el ministro de Deportes, me hizo recordar el adagio que siempre pronunciaba mi abuelo y que cité al inicio de la entrega. “No hay mal que por bien no venga”.

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