Por Héctor García
Me he referido y he aportado datos en cada una de las entregas de oposición a que se designara con el nombre de Arena Banreservas, Virgilio Travieso Soto, el remodelado Palacio de los Deportes, Virgilio Travieso Soto.
En ningún momento nos hemos opuesto a que lleve por una fecha determinada el nombre comercial, llenando los trámites oficiales, o sea, derogando o reformando la ley 75-87 que crea el nombre de la edificación enclavada en el Centro Olímpico Juan Pablo Duarte.
Sencillamente, en medio de un acto muy bonito y con algarabías desde el inicio hasta el final y con la presencia del presidente Luis
Abinader, el gobierno “pisoteó” una ley y no sabemos bajo qué alegato, nombró Arena Banreservas al Palacio de los Deportes.
No nos queda más como dominicano, que expresar nuestra más enérgica protesta por la decisión que borra el nombre establecido mediante una ley de la República en 1987, como homenaje permanente a uno de los más grandes propulsores del deporte dominicano.
En un Estado social y democrático de derecho, las leyes no pueden ser ignoradas ni sustituidas por decisiones administrativas.
Si una ley otorgó oficialmente el nombre de esta instalación, cualquier modificación debe realizarse mediante otra ley aprobada
por el Congreso Nacional, respetando el principio de legalidad y la jerarquía normativa consagrados en la Constitución de la República.
No se trata de oponerse al patrocinio o al apoyo de una institución tan importante como Banreservas.
Lo hacemos y no desmayaremos en defender el respeto a la ley, la memoria histórica y el legado del profesor Virgilio Travieso Soto, cuyo nombre constituye un reconocimiento del pueblo dominicano a sus extraordinarios aportes al deporte nacional.
Los nombres de nuestras instalaciones públicas forman parte del patrimonio histórico e institucional de la nación. Alterarlos sin
observar el procedimiento legal correspondiente, crea un precedente preocupante que debilita la seguridad jurídica y el respeto por
nuestras instituciones.
Si no es mucho pedir, reiteramos nuestra solicitud anterior al Gobierno dominicano y a las autoridades competentes a revisar esta
decisión, preservar el nombre oficial del Palacio de los Deportes Profesor Virgilio Travieso Soto y, si se considera necesario,
incorporar un patrocinio comercial, hacerlo sin eliminar el nombre consagrado por la ley o, en su defecto, promoviendo la modificación legal correspondiente.
Y, lo hacemos porque consideramos que defender la legalidad es defender la institucionalidad, la historia y la dignidad republicana



