Por Kevin Cabral
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El miércoles, el intermedista de los Astros de Houston José Altuve se convirtió en apenas el jugador número 102 de todos los tiempos que alcanza la meta de 2,500 hits en Grandes Ligas. Si pensamos que alrededor de 23,000 jugadores (15,000 no-lanzadores) han llegado a ese nivel, estamos hablando de un club realmente exclusivo.
Es una prueba más de la grandeza de un jugador de apenas 5”6” de estatura, que enfrentó rechazos para lograr un contrato profesional por su tamaño, pero que ha aprovechado al máximo la oportunidad que le otorgaron los Astros de Houston en 2007 de ser parte de un equipo profesional. En base a trabajo tesonero y a su extraordinaria habilidad, el jugador de 36 años le ha sacado cada onza de producción posible a sus herramientas físicas, limitadas si las comparamos con la mayoría de los jugadores de MLB.
Sus 270 cuadrangulares constituyen la mayor cantidad para un jugador de su estatura, y suma otros 27 en juegos de post-temporada. El poder del venezolano se desarrolló luego de llegar a las mayores como un bateador de contacto que también hacía grandes contribuciones con su velocidad.
En 2014, obtuvo su primer título de bateo con promedio de .341. En esa estación, también lideró la Liga Americana en hits (225) y bases robadas (56), sumando 47 dobles y sólo siete cuadrangulares.
El “poder de dobles” que exhibió en esa ocasión se convirtió en mucho más a partir de 2016, cuando nuevamente lideró el circuito con “average” de .338 y 216 imparables, pero agregando 24 cuadrangulares a la ecuación, además de 42 dobles. Entre 2016 y 2022, promedió 25 jonrones por temporada para los Astros.
Además de los 2500 hits, el jugador de 36 años va camino a 500 dobles (suma 476) y a 300 batazos de cuatro bases. También suma 329 bases robadas.
En total, Altuve suma tres lideratos de promedio, cuatro de hits y dos en bases robadas, con nueve selecciones como Todos Estrellas, siete Bates de Plata y un Guante de Oro. Fue componente fundamental de los equipos campeones de los Astros en 2017 y 2022.
En playoffs, es segundo en anotadas (89), tercero en hits (118), cuarto en bases alcanzadas (220), segundo en cuadrangulares (27) y séptimo en carreras impulsadas, con un OPS en esa etapa de .841.
Es un palmarés que tiene al intermedista en ruta directa al Salón de la Fama, siempre vistiendo el uniforme de la organización que vio más allá de las apariencias y le abrió las puertas hace casi 20 años.


