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Ty Cobb, brincó a las tribunas y golpeó fanático

Cuando le dijeron a Cobb, que el fanático golpeado no tenía manos y Ty contestó: «no me importa, si no tiene pies». A pesar de que el resto del equipo Tigres no le tenía cariño, lo apoyaron yéndose a huelga

Ty Cobb/ Fuente Externa

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Por Alfonso Araujo Bojórquez

 

SINALOA, Sonora, México.- El 15 de Mayo de 1912, jugando Tigres de Detroit en Nueva York, un aficionado le estuvo gritando a Ty Cobb y éste le contestaba, se llegó al climax cuando el aficionado de nombre Claude Lueker le gritó «half nigger» (medio negro) y fue cuando brincó a las tribunas y golpeó al aficionado, que había perdido una mano y tres dedos.

Cuando le dijeron a Cobb, que el fanático golpeado no tenía manos y Ty contestó: «no me importa, si no tiene pies». A pesar de que el resto del equipo Tigres no le tenía cariño, lo apoyaron yéndose a huelga.

Eso le permitió a Allan Travers, hacerse famoso en aquella época.

La directiva de los «Tigres» Detroit tuvieron que formar un equipo con peloteros amateurs y jugando en el Shibe Park de Filadelfia, los «Tigres» presentaron el siguiente line-up: Jim Garr 4, Ed Irwin 5, Allan Travers 1, Dan McGarvey 7, Bill Leinhausen 8, Joe Sugdem 3, Diacono McGuire 2, Vicent Maney 6 y Hap Ward 9.

Los «Atléticos» de Filadelfia con Harl Maggert 8, Eddie Collins 4, Frank «Home Run» Baker 7, Danny Murphy 9, John Phalem «Stuffy» McInnis 3, Jack Barry 6, Jack Lapp 2, Jack Coombs 1.

El juego se fue rápido a pesar de tantas carreras por parte de los Atléticos, pues anotaron 24 por solo 2 de los Tigres de Detroit. El pitcher Aloysius Joseph «Al» Travers, lanzó todo el juego con un total de 26 hits, 24 carreras.

En los siguientes años y más tiempo después, Travers se mostro reacio a hablar sobre su día como pitcher de grandes ligas.

Pero muchos años después, contó su historia en una entrevista con el periodista deportivo «Red» Smith.

Recordó que le pidieron que reuniera a tantos compañeros para jugar con los «Tigres» de Detroit.

Travers afirmó haber ido a las esquina de la calle 23 y Columbia en Filadelfia, donde firmó un grupo de compañeros, que se convirtieron en «Tigres» de Detroit por un día.

Cuando se le preguntó acerca de su desempeño en el montículo, Travers le dijo al periodista Smith, que lanzó «curvas lentas» ese día, porque los «Atléticos» no estaban acostumbrados a ellas y porque el mánager Hughie Jennings le dijo a Travers que no tirara ninguna bola rápida, ya que temía que fuera golpeado con grandes consecuencias.

Más tarde, Travers, ingresó a la Compañía de Jesús, también conocida como «Los Jesuitas» y fue ordenado sacerdote católico en 1926, así que es el único sacerdote católico que jugó en las grandes ligas.

Travers enseñó en St. Francis Xavier High School en Manhattan y luego fue nombrado Decano de Hombres en St. Joseph College de 1943 a 1968, enseño español y religión.

Travers vivió casi toda su vida en Filadelfia. Murió en el Hospital Misericordia en 1968 a los 75 años…Después más lanzamientos.

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