Por Rafael Baldayac
EFEMERIDES ESPECIAL 5 DE SEPTIEMBRE 1960:
Diómedes –Guayubín- Olivo, considerado el más grande serpentinero zurdo de todos los tiempos y símbolo del pitcheo dominicano, tiene el honor de ser el jugador latino de mayor edad en llegar a las Grandes Ligas.
Su debut se produjo hace 60 años, el lunes 5 de Septiembre de 1960, cuando subió al montículo por los Piratas de Pittsburgh con edad de 41 años y 226 días.
Olivo, que nació el 22 de enero de 1919, en el municipio de Guayubín, provincia de Montecristi, de manera general está registrado segundo de por vida después de Leroy –Satchel- Paige.
El legendario lanzador que brillo en la liga negra debutó el 9 de julio de 1948 con los Indios de Cleveland, exactamente dos días después de su cumpleaños número 42, cuatro meses y 22 días antes que el serpentinero dominicano.
Histórico 5 de septiembre de 1960
Ese lunes 5 de septiembre de 1960 en el cuarto episodio del segundo partido entre los Piratas Pittsburgh y los Bravos de Milwaukee, Guayubín fue llamado a lanzar desde el bullpen por el manager de los bucaneros Danny Murtaugh, cuando el abridor Harvey Haddix no pudo sacar un solo out en ese episodio, cargando con fardo de seis carreras, cuatro de ellas limpias.

Los Bravos que se llevaron la victoria 7-1 en este segundo choque para dividir honores, fabricaron cuatro carreras en ese inning cuando Haddix llenó las bases y permitió luego un doble remolcador de dos vueltas del intermedista Chuck Cottier, que en ese juego conectó tres dobletes y produjo tres anotaciones.
Con el “rancho ardiendo”, corredores en segunda y tercera sin out, entró a apagar el fuego el viejete criollo dominando vía 4-3 al pitcher Bob Buhl, ponchó al jardinero Bill Bruton, para el segundo out, pero dio boleto intencional al catcher Del Grandall para llenar las bases y buscar el force-out con el estelar antesalistas Eddie Mathews.
Mathews, no se hizo esperar pegando sencillo productor de dos más, para poner 6-1 de un solo lado el juego de pelota, logrando Olivo terminar la rebelión dominando al toletero Hank Aaron con palomón a segunda base.
Completó dos inning de un hit sin permitir carreras
Olivo abrió el quinto dando boleto gratis al jardinero Alvin Dark, dominó al inicialista Joe Adcock con elevado el centro y luego el torpedero Johnny Logan conecto linea a manos del jardinero derecho Roberto Clemente, quien dobló en primera al corredor Dark tratando de regresar a la inicial.

Bill Mazeroski, octavo bate de los Piratas, abrió el sexto episodio con sencillo, entonces el manager Murtaugh, desconociendo el bate de Guayubín, lo sustituyó por un bateador emergente, el jardinero isleño Joe Christopher que se ponchó y luego Bill Virdon bateo para doble matanza.
Ganó por los Bravos el derecho Bob Buhl (14-8), tirando juego completo de 7 hits y una carrera, 3 bases y 4 poches y perdió Harvey Haddix (10-9) castigado con seis anotaciones, dio un boleto y abanicó uno, antes de ser reemplazado por Olivo en el cuarto tras embasar a cuatro hombres.
Guayubín en su debut enfrentó a ocho bateadores, tirando dos inning, permitió un hit, cedió dos bases, una intencional, y poncho a un rival. Luego tiraron por los bucaneros Tom Chaney (6) y Fred Green (8).
Los Piratas ganaron el primer partido de la doble cartelera con pizarra de 9-7, castigando con seis carreras en 3.2 de entradas al veterano Warren Spahn. En este juego el “Peje Cajón”, el conocido Dick Stuart pegó su jonrón 18 de la campaña y remolcó tres vueltas y Fred Green se alzó con la victoria en relevo.
Guayubín Olivo (Diómedes Antonio Olivo Maldonado, 1919-1977), está considerado como el primer gran pitcher que tuvo el béisbol profesional dominicano y mejor zurdo de todos los tiempos.
La Montaña Noroestana a 101 de su nacimiento
Conocido como La Montaña Noroestana, Olivo nació el 22 de enero de 1919 en Guayubín, Montecristi. Formó parte del seleccionado nacional de béisbol que obtuvo la medalla de plata en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de 1946, evento que se celebró en la ciudad de Barranquilla, Colombia.

Olivo, fue el hermano mayor del también lanzador Chichi Olivo y padre del lanzador Gilberto Rondón. Sus mayores logros fueron en la Liga Dominicana vistiendo las franelas de Tigres del Licey y Leones del Escogido.
El nativo de la provincia de Montecristi jugó como refuerzo en Puerto Rico, México y Colombia. El 28 de septiembre de 1947 jugó de forma breve con el equipo de los Leones del Escogido y logró un juego sin hit ni carreras ante los Tigres del Licey.
En 1951 durante el inicio del béisbol profesional dominicano jugó para el equipo de los Tigres del Licey y demostró sus excepcionales condiciones de lanzador zurdo. En 1951 y 1952 logró récord con 10 juegos ganados y cinco perdidos en cada una de las temporadas.
En ambas ocasiones fue líder de efectividad con 1.90 y 1.33 respectivamente. El 29 de mayo de 1954 lanzó un partido sin hit ni carreras frente a los Leones de Escogido.
En la temporada de 1957 logró el récord de 10 juegos ganados y cuatro perdidos, con una efectividad de 1.84. Sus actuaciones en el béisbol invernal dominicano lo llevaron a firmar con la organización de los Piratas de Pittsburgh a los 40 años de edad.
Del beisbol azteca a las Grandes Ligas
Un año después debutó en el béisbol de Grandes Ligas con la organización de los Piratas, con la que jugó durante las tres campañas siguientes.

FOTO: Los hermanos Guayubin y Chichi Olivo, junto a su sobrino Milciades Olivo con el uniforme de Licey
El veterano lanzador zurdo tuvo una efímera actuación en las Grandes Ligas, participando en apenas tres temporadas entre 1960 y 1963, lanzando para los Piratas de Pittsburgh y Cardenales de San Luis.
Antes de su carrera en Grandes Ligas, Olivo pasó muchos años en el beisbol profesional dominicano, paseando su calidad incluso por diferentes países, especialmente en la liga mexicana de verano.
Originalmente fue firmado en 1955 por los Rojos de Cincinnati, quienes al año siguiente los negociaron a los Diablos Rojos de México. En 1960 lanzando para el Poza Rica en la pelota veraniega azteca regresa al beisbol de los Estados Unidos, adquirido por los Piratas, que lo envían al Columbus AAA.
Al momento de ser llamado a las mayores tenia record de 7-9, 2.88 de efectividad con Columbus, actuando en 42 partidos, 12 como abridor, y par de blanqueada. En 150.0 entradas, 113 hits permitidos, 37 bases y 128 ponches.
Su debut con los Piratas de Pittsburgh a los 41 años el 5 de septiembre de 1960, lo convirtió en el jugador latinoamericano de más viejo en llegar a las mayores y segundo beisbolista que inicia con más edad en MLB después de Satchel Paige.
En su primer año en las mayores no tuvo decisión en cuatro presentaciones.
En 1961, Guayubín Olivo comenzó nuevamente en triple A, el mismo club de Columbus, tuvo marca de 11-7, 2.20 de efectividad, 130 entradas y 118 ponches, pero en 1962 logró cinco triunfos y una derrota, con una efectividad de 2.77.

Cuando en 1962 subió de nuevo al equipo mayor y apareció en 62 juegos, tuvo record de 5-1, 2.77, con 7 juegos salvados, 84.1 innings, 88 hits, permitió 5 jonrones, otorgó 25 bases por bolas y 66 ponches. En una situación de emergencia abrió un juego.
Ese invierno, el 19 de noviembre de 1962, los Piratas lo enviaron a los Cardenales junto al torpedero Dick Groat por lanzador Don Cadwell y el infielder boricua Julio Gotay.
En 1963 lanzó para los Cardenales de San Luis y allí su labor fue mala: en 19 partidos tuvo 0-5, efectividad de 5.40, 13.1 innings, 16 hits, 9 carreras, 9 bases y 9 ponches. Sus números generales en MLB fueron de 5-6, 3.50, en 85 juegos 107 .1 entradas, 85 ponches, 39 bases por bolas. En 1962 y 1963 siempre fue el pelotero de más edad en Grandes Ligas.
Cuando terminó su labor con San Luis sería su última, tenía 44 años de edad, los Cardenales lo enviaron a mitad de año a su equipo triple A en Atlanta, y allí apareció en 12 juegos. El gano más de 40 en las ligas menores, incluyendo un partido sin hit ni carreras.
No volvió a Grandes Ligas, y regresó con Licey a seguir lanzando en la pelota dominicana en la temporada 1963-.64, que sería su última.
El Guayubo en beisbol dominicano:
Cuando Guayubín llegó el beisbol profesional organizado en 1951 tenía 31 años de edad y lanzó hasta 1963-64, solamente 11 temporadas, siempre con los Tigres del Licey.

A pesar de ello, no solo fue un estelar, también se coló entre los mejores de todos los tiempos, como ilustran sus estadísticas. Su record general fue de 86-46, con efectividad de 2.11, la segunda mejor de siempre detrás de Juan Marichal (1.87).
Olivo tuvo 4 temporadas con 10 victorias, fue líder en triunfos en 1953 con 10, y primero en ponches en 1951 y el torneo 1960-61.Este último campeonato ponchó 160, record de la liga que permanece (solo nativos tras el ajusticiamiento a Trujillo).
En la temporada de 1961 del béisbol dominicano logró establecer el récord de 160 ponches en tan solo 142 entradas lanzadas. Su última participación en el béisbol dominicano fue en la temporada de 1964 con 45 años de edad.
En el béisbol dominicano logró el récord de 86 victorias y 46 derrotas, para una efectividad de 2.11 que lo convirtió en una de las leyendas del béisbol profesional nacional y especialmente con el equipo de los Tigres del Licey que lo bautiza con el mote de montaña nordestana.
.- Es primero en más victorias con 86, primero en juegos completos con 70, primero en blanqueadas con 13, más ponches con 742, 3ro. En más innings con 1,166, 8vo. en juegos iniciados con 107, dos veces fue líder en efectividad (1951 y 1952). Guayubín era hermano de Chichi Olivo y padre de Gilberto Rondón, pitcher MLB, nacido en Nueva York.
Los tres no-hitters de Guayubín Olivo
La tarde del sábado 29 de mayo de 1954, hace 66 años, el zurdo Guayubín Olivo, “La Montaña Noroestana” de los Tigres del Licey, lanzó un juego sin hit y sin carreras contra los Leones del Escogido, a quienes venció 3-0 en La Normal, de la ciudad capital.
Este era el primer partido de esa naturaleza desde que puso en órbita la pelota profesional del país en el verano de 1951. Las tres carreras de los felinos las remolcó el receptor puertorriqueño Valmy Thomas. Dos semanas después que Guayubín le había roto con un sencillo, en rol de emergente, un juego similar que tejía el derecho estadounidense Johnny Wright, de las Águilas Cibaeñas.
Siete años antes, en 1947, en los terrenos del Hipódromo Perla Antillana, Guayubín dejó en cero hits y cero carreras a los Tigres del Licey, lanzando esta vez para los Leones del Escogido. Lanzó tres juegos sin hit ni carrera.
Este no-hitter fue el segundo de tres que se les reconocen a “La Montaña Noroestana”. Era uno de los tantos torneos que se realizaron entre 1937 y 1950 sin el rigor que se puso vigente en 1951, Olivo se uniformó por única ocasión con el Escogido y dejó sin hit ni anotación al Licey.

La hazaña se produjo el 28 de septiembre de 1947 en el campo del hipódromo Perla Antillana, también utilizado como escenario para el béisbol de la época. José -Achín- Matos fue el rival por los azules.
A sus 44 años, el 22 de julio de 1963 en partido recortado a siete episodios de la Liga Internacional, Triple A de Estados Unidos, Guayubín recetó su tercera medicina sin hit ni carrera. La víctima fue el equipo Toronto, al que venció por 2-0, mientras lanzaba para el Atlanta, sucursal de los Cardenales de San Luis.
Ese fue el año de su retiro del béisbol foráneo y del invernal lo hizo en la siguiente temporada, cuando fue parte de la gesta histórica de los Tigres de ganar cinco juegos seguidos de la Serie Final 1963-64, después de perder los tres primeros de las Águilas, una marca indeleble de la pelota autóctona.
El 13 de febrero de 1964, Guayubín, el Cy Young del pitcheo en la pelota nuestra, con su número 9 en la espalda, subió por última vez a la colina de los sustos del estadio Quisqueya, dejando registros imposibles de romper, como son las 86 victorias de por vida, 13 blanqueadas, 70 juegos completos y 742 ponches.
Está considerado como el mejor lanzador zurdo de este béisbol, que en 1955 cambió a la época otoño invernal y se mantiene vigente 70 años después.
Olivo es dueño de varias marcas, como las 86 victorias por vida y sus 160 ponches propinados en la temporada 1960-61 que se disputó solo con jugares nativos.
Por vida pinchó 742 bateadores, lanzó 13 blanqueadas, en cuatro temporadas obtuvo 10 o más triunfos y concluyó con efectividad de 2.11.
Montecristeño, pero bautizado como Guayubín en Puerto Plata
En la Ilíada de Homero, Diomedes fue uno de los guerreros griegos más fuertes. También era el más joven, a diferencia de su homónimo, el lanzador Diómedes Olivo. Con esta introduccion comienza a narrar el compañero Bienvenido Rojas esta parte de la historia del legendario lanzador montecristeño.

Olivo hizo su debut en las Grandes Ligas con los Piratas de Pittsburgh el 5 de septiembre de 1960 a la edad de 41 años. A partir del 2018, seguía siendo el segundo “novato” de más edad en la historia de las Grandes Ligas, solo detrás de Satchel Paige.
Igual que Paige, Olivo ya había sido lanzador estrella por muchos años. Y como comentaron Roberto Clemente y Danny Murtaugh, el hombre puede haber estado en sus 40 años, pero su brazo tiene 20.
“Guayubín”, como se le llamaba a Olivo, en honor a su ciudad natal, obtuvo el status de élite entre los lanzadores de su nación durante la década de 1950.
Ni siquiera se convirtió en profesional hasta los 20 años, pero después de hacerlo, lanzó en al menos otras seis naciones: Puerto Rico, México, Cuba, Venezuela, Nicaragua y Colombia.
Su carrera profesional, tanto en verano como en invierno, abarcó desde 1947 hasta 1964. Recibe todos los días las incidencias de los dominicanos en grandes ligas.
¿Cómo llegó el apodo de Guayubín?
En Puerto Plata, una provincia vecina de Montecristi, estaban interesados en sus servicios. Como nadie lo conocía en Puerto Plata, los comentarios entre los fanáticos y periodistas deportivos incluyeron: “Se firmó un gran lanzador de Guayubín”, “el lanzador de Guayubín ha llegado”. Desde ese momento fue bautizado Guayubín Olivo.
En las mayores, el récord de por vida del zurdo fue de solo 5-6, con una efectividad de 3.10 en 85 juegos (1960; 1962-63). Durante la temporada de 1962, a la edad de 43 años, Olivo fue una revelación para los fanáticos de EE.UU.

Su bola rápida seguía viva, y “la forma en que ese tipo lanza una curva es un asesino”, dijo un jugador. Aunque Pittsburgh llamó a Olivo demasiado tarde para que fuera elegible para la Serie Mundial de 1960, se unió a Virgil Trucks para lanzar práctica de bateo.
Diómedes Antonio Olivo Maldonado nació el 22 de enero de 1919 (hay rumores de que era mayor). Sus padres fueron Arcadio Emilio Olivo Báez y Juana Ramona Maldonado Mejía.
“Mamá Juana”, como se la conocía, murió en 1983 a la notable hijos Arcadio, César Blas y Federico; hijas Zena y Lucrecia. Federico, conocido como Chichí (o Chi-Chi en los Estados Unidos), también fue un lanzador estrella en casa que tuvo una corta carrera en las Grandes Ligas (1961; 1964-66).
Arcadio Olivo era ganadero. Durante los entrenamientos de primavera en 1960, Diómedes recordó a través del intérprete Román Mejía:
“Cuando guardo las vacas, voy al pueblo a jugar. Empiezo cuando tengo 5 o 10 años con equipos de recogida en casa en Guayubín”.
Olivo nunca aprendió más que un poco de inglés, confiando en compañeros de equipo como Mejía, Clemente, Julián Javier y Al McBean para transmitir su mensaje. Sin embargo, lo que no necesitaba traducción era su personalidad vivaz y alegre.
Guayubín se puso el uniforme de las Aguilas Cibaeñas
El veterano periodista Bienvenido Rojas en su columna del periódico Diario Libre, del 7 de enero de 2016, presentó esta foto de Guayubín Olivo con la casaca del conjunto aguilucho, señalando lo siguiente:

“Pues bien, Gabriela Aguirre, me envió un Twitter donde me dice: “Soy nieta de Guayubín Olivo, mi madre Olga me pidió que le haga llegar esta foto”. SQ.
El retrato tiene de “puño y letra” la siguiente inscripción: “Guayubín jugando con el equipo de las Cibaeñas, en un juego de exhibición contra los Sugar King, de Cuba. Santiago, RD, 1954, mes de abril”.
La foto tiene el sello del estudio fotográfico C. Olivo. Guayubín, la Montaña Noroestana, un ícono histórico del Licey se puso la casaca mamey.
En 1973 fue exaltado al Pabellón de la Fama del Deporte Dominicano. En 2006, los Tigres del Licey designaron su dugout con su nombre y develizaron una tarja en un acto donde se hizo el lanzamiento de un libro que reseña su labor en el béisbol. Murió el 15 de febrero de 1977 en Santo Domingo.
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