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Efemerides Rafael Baldayac

Las negociaciones más risibles en la historia de MLB

Uno de los cambios de jugadores más insólitos en el beisbol de Grandes Ligas envuelve al ex astro Rickey Henderson, al que en la postrimería de su carrera lo cambiaron por 6 docenas de pelotas.

EFEMERIDES ESPECIAL 14 DE JULIO 2003:

Por Rafael Baldayac

 

Rickey Henderson, hoy inmortal del Salón de la Fama de Cooperstown, lo cambiaron por seis docenas de pelotas nuevas. ¡Leyeron bien!. No es un chiste, eso sucedió cuando los Osos de Newark, de la Liga Independiente Atlántic, lo mandaron a los Dodgers de Los Angeles el lunes 14 de julio de  2003.

Esa negociación ha sido la más inaudita en la historia del beisbol de las mayores. Le dio la oportunidad a Henderson de agotar  su temporada número 25, su última en el beisbol de las mayores.

Henderson termino jugando en 30 partidos con los Dodgers donde apenas bateo para .208, con 15 hits en 72 turnos con dos jonrones y cinco vueltas remolcadas, tres bases robadas y once bases por bolas.

Con 44 años de edad, Henderson se resistía al retiro, firmando en abril acuerdo con los Newark Bears, un equipo de la Liga del Atlántico independiente, donde ganaría $3000 al mes, con la esperanza de mantenerse en forma y esperar por un nuevo llamado desde las mayores.

Después de firmar, con los Bears dijo que buscaba un contrato con cualquier equipo de Grandes Ligas y esperaba jugar en las mayores por tres o cuatro años más.

Como jardinero de los Bears, al momento de la ser reclutado por los Dodgers, Henderson lideraba la Liga del Atlántico con .349 de bateo y .498 de porcentaje de embasado. En 54 juegos pego ocho jonrones, anoto 50 carreras y remolco 33 carreras.

Seis docenas de pelotas por un Hall Of Fame

Los Dodgers con la fecha tope para cambios directos, fijada en el 31 de julio, optaron por seguir al veterano jardinero y Dan Evans, vicepresidente ejecutivo de la organización decidió visitar a Newark para ver actuar al líder de todos los tiempos en bases robadas en las mayores.

Explicó que la organización de los Dodgers usualmente tiene scouts en la Liga del Atlántico, en New Jersey,  pero que ese entonces no asignaba a ninguno a algún equipo hasta que haya intenciones serias de firmar a alguien.

«Los Dodgers son una organización respetable», dijo Henderson antes de jugar en el Juego de Estrellas de la Liga en Nashua, New Hampshire. «Si están interesados en mí, yo estoy interesado en ellos».

Esa noche Henderson bateó un doble remolcador y terminó de 2-1 con un boleto, al guiar a la división del Sur a vencer a la del Norte 2-1. En el proceso, fue nombrado Jugador Más Valioso del Juego de Estrellas.

El jardinero de 45 años tras quedar sin trabajo, volvió a firmar el 2 de mayo de 2004 con los Newark Bears, equipo de la Liga independiente del Atlántico, donde había jugado en el 2003  antes de regresar a las mayores con los Dodgers.

Sin embargo Henderson que nunca más pudo regresar a las mayores, pese a su intento hasta el 2007, quedó con el récord de más carreras anotadas (2,295), más bases robadas (1,406) y más boletos (2,190) en la historia de las Grandes Ligas.

Los Osos de Newark, de la Atlántic League

El jugador, que en el 2009  fue exaltado al Salón de la Fama, tuvo una excelente actuación en 56 juegos con Newark en el 2003 y luego se unió a los Dodgers de Los Angeles el 14 de julio.

Con los Dodgers, su noveno equipo en las mayores, participó en 30 juegos, y bateó .208 con dos jonrones, cinco impulsadas y tres bases robadas.

El guardabosque se unió a los Bears  desde el partido inaugural de la temporada como locales contra los Long Island Ducks.

Newark ha tenido una serie de jugadores de renombre como el cubano José Canseco en el 2001.

Siendo vigentes  campeones de la Liga firmaron también al otrora ganador de 20 juegos, el dominicano José Lima, la semana  anterior para unirlo a Henderson.

Varios otros ex grandeligas estaban en las nóminas de los ocho equipos de la Liga del Atlántico. Camden recientemente firmó a Kevin Jordan, al tiempo que Somerset agregó a Jasón Dickson y el  jardinero boricua Melvin Nieves.

Henderson fue además uno de los mejores jardineros izquierdos defensivos de su tiempo: Pocos jardineros izquierdos iban a la línea, y lanzaban la pelota a la segunda base, más rápido que Henderson.

En 1981, se convirtió en el primer jardinero izquierdo en la era de la bola viva (de 1920 en adelante) en liderar las Mayores en outs en los jardines.

Siempre será recordado como el rey de las bases robadas, y su reacción al romper el récord de Brock tampoco será olvidada.

Tan pronto como fue declarado quieto, Henderson sacó la base del terreno, la levantó sobre su cabeza, y, micrófono en mano, anunció, entre otras cosas, “Hoy, soy el más grande de todos los tiempos”. Eso sólo añadió a la imagen de Henderson de ser una estrella petulante y engreída.

Pero nadie puede negar que Henderson es el más grande robador de bases de todos los tiempos, y uno de los más grandes jugadores de la historia.

Rickey Henderson introducido al Salón de la Fama

Rickey Henderson, el líder histórico de las Grandes Ligas en bases robadas y carreras anotadas, fue elevado  al Salón de la Fama en la primera ocasión que fue tomado en cuenta. En su décimo quinto y último intento, Jim Rice también logró sumar la cantidad necesaria de votos para ingresar al templo de los inmortales.

Ricky Henderson recibió el 94,8% del voto de la Asociación de Cronistas de Béisbol de Estados Unidos, superando con creces el mínimo de 75%. Se convirtió en el 44to jugador en la historia que logra ingresar al Salón de la Fama en su primer intento.

Los dos fueron exaltados en una ceremonia que se realizó el 26 de julio 2009 en Cooperstown, Nueva York. Fueron acompañados por Joe Gordon, un ex segunda base de los Yanquis e Indios que fue seleccionado de manera póstuma por el comité de veteranos.

Henderson fue seleccionado en 511 de las 539 papeletas y Rice apareció en 412, justo por encima de las 405 necesarias. Rice apenas recibió el 29,8% en 1995, cuando fue incluido por primera vez en la papeleta. No fue hasta el 2000 cuando logró sobrepasar el 50% y llegó al 64,8% en el 2006.

Mark McGwire, con el estigma de las acusaciones de que consumió sustancias para mejorar el rendimiento, recibió 118 votos (21,9 por ciento) en su tercer año. Su cantidad de votos mermó, ya que obtuvo 128 en sus dos primeros años.

Henderson, quien en 1990 ganó el premio al Jugador Más Valioso de la Liga Americana, se retiró con un total de 1,406 bases robadas. Esa cantidad superó ampliamente las 938 del segundo en la lista, Lou Brock.

Participó en 10 Juegos de Estrellas, bateó de por vida para .279 con 297 jonrones, 1,115 carreras remolcadas, 2,190 bases por bolas y 2,295 anotadas. También es el dueño del récord de más robos en un solo año: 130 en 1982. Conectó 81 jonrones al tocarle el primer turno al bate.

Las peores negociaciones de la historia del deporte profesional de EE.UU.

 El cambio de Babe Ruth de los Medias Rojas (el 3 de enero de 1920) hecho por el nuevo propietario del equipo, Harry Frazee, a los New York Yankees por US$125 mil dólares, es para muchos la peor negociación de la historia del deporte profesional de los Estados Unidos.

Y esta negociación ocurrida en 1918 cuando recibieron en Wilker-Barre, equipo de la liga de Nueva York, seis bates viejos y 23 uniformes usados, por el primera base Clarence Otto (Big Boy) Kraft, a quien enviaron al club de Fort Worth, liga de Texas.

En Grandes Ligas, Big Boy apareció sólo en tres juegos con tres turnos al bate, un hit, con los Bravos de Boston en 1914. Por las menores jugó durante 15 años, entre 1910 y 1924, y dejó promedio de 307, con 255 jonrones y mil 421 carreras impulsadas.

Otros de esos cambios que caen en lo insólito, o como diría Ripley «Aunque usted no lo crea», sucedió en el 2008 cuando los Broncos de Laredo, Texas, adquirieron al lanzador derecho John C. Odom, de 26 años de edad, a cambio de 10 bates de Maple, valorados en 69 dólares cada uno. Son bates de 34 pulgadas, 32 onzas, negros y modelo 243.

Eso fue lo que pidieron por Odom desde las oficinas de los Vipers de Calgary, Canadá, de la Golden Baseball League. Lo interesante es que Odom llegó a Laredo luego de manejar 30 horas y casi 3,200 kilómetros.

Anteriormente,  los increíbles Vipers  habían  intentado adquirir un lanzador, proponiendo como intercambio nada más que  1,500 asientos que les habían sobrado después de una remodelación en su estadio.

Otros 10 cambios insólitos en la historia de MLB

A lo largo de la historia del béisbol hemos visto todo tipo de cambios raros.

Hemos visto a dos equipos (Tigres de Detroit e Indios de Cleveland) cambiar a sus managers (Joe Gordon y Jimmy Dykes).

A un narrador (Ernie Harwell) cambiado por un pelotero (Cliff Dapper). A dos tipos (Max Flack y Cliff Heathcote) que fueron movidos uno por otro entre los juegos de una doble-tanda.  Y a jugadores como John McDonald, Dickie Noles y Harry Chiti que fueron cambiados por…. ellos mismos (terminaron siendo el “jugador a ser nombrado” en movimientos que los llevaron por poco tiempo a otros equipos).

Pero los cambios más extraños de todos son aquellos en los que jugadores son movidos a otros equipos por animales, comida u objetos inanimados. ¿No nos creen? Anthony Castrovince, reportero de MLB.com, da a conocer los 10 cambios más raros en la historia del béisbol.

  1. Lefty Grove por una cerca

Robert Moses Grove lanzó seis juegos para los Martinsburg Mountaineers de la Blue Ridge League en 1920. Fue vendido a los Orioles de Baltimore de la Liga Internacional en junio de aquella temporada por US$3,500, que era lo que costaba arreglar la cerca del outfield del estadio de Martinsburg, que había sido destruida por una tormenta.

Los Orioles tuvieron a Grove en sus finales hasta que lo vendieron a los Atléticos de Filadelfia en 1925 por $100,600 (o US$600 más de lo que los Yankees pagaron por Babe Ruth). Debuto en las mayores el 14 de abril de 1925. Grove un miembro del Salón de la Fama, terminaría ganando 300 juegos y nueve títulos de efectividad. Murió el 22 de mayo de 1975. No se sabe qué tan buena quedó aquella cerca.

  1. Keith Comstock por US$100 y una bolsa de pelotas

Este fue un poquito más allá que la transacción anterior, porque el zurdo Comstock de hecho tuvo que entregar las pelotas él mismo. Comstock ya tenía tiempo dando vueltas por las menores y para entonces estaba con la organización de los Atléticos cuando, en la primavera de 1983, los Tigres se interesaron en él.

Detroit ofreció US$100. Cuando eso no fue suficiente, Detroit mejoró la oferta ofreciendo también las pelotas. Comstock llegó a las Grandes Ligas en 1984.

  1. Dave Winfield por una cena

La huelga de 1994 nos dejó sin el final de aquella temporada, incluyendo la Serie Mundial, pero también nos trajo una de las transacciones más particulares en la historia de la Gran Carpa. La huelga comenzó a mediados de agosto, pero la temporada no fue cancelada sino hasta mediados de septiembre.

Hasta que pasó aquello, los equipos podían seguir operando como si hubiese juegos, y los Indios de Cleveland – que todavía tenían esperanzas de meterse en la postemporada – hicieron un cambio por Dave Winfield justo antes del límite del 31 de agosto de 1994.

Se suponía que Cleveland iba a darle un jugador a ser nombrado luego a los Mellizos de Minnesota, pero debido a la huelga, eso nunca ocurrió. Para solucionar el asunto, los directivos de los Indios llevaron a cenar a los directivos de los Mellizos. Si la que se comieron fue tan bueno como Winfield, pues ha tenido que ser tremenda cena.

Los Mellizos lo firmaron, en noviembre de 1992 como agente libre. Allí jugó las temporadas de 1993 y 1994, y llegó a los 3000 hits en su carrera. Ya en ese entonces Winfield no era el mismo productivo de siempre. En agosto de 1994 los Indios le adquirieron, equipo con el que jugó algo en 1995 y como bateador designado.

Winfield jugó 22 temporadas en las Mayores, en las que bateó 3110 hits en 11003 veces al bate, promedio de .283, disparó 540 dobles, 88 triples y 465 jonrones, impulsó 1833 carreras, OPS de .827. Siete veces ganador del Guante de oro como jardinero, seis veces obtuvo el Bate de Plata como mejor Slugger.

En 12 ocasiones integró el equipo de la Liga Americana al Juego de las Estrellas. Por su labor, los Padres retiraron el número 31 de su uniforme, mientras que para el resto de los equipos usaba el número 32.

Winfield fue exaltado al Salón de la Fama en 2001 e igualmente al Salón de la fama del béisbol colegial en EE.UU. ESPN lo nombró como tercer mejor atleta de todos los tiempos.

  1. Tris Speaker por el alquiler

Los Americans de Boston firmaron a Tris Speaker de la Texas League en 1907, pero bateó apenas .158 para Boston en siete juegos. Con la organización sin mayor interés en él para ese momento, Speaker tuvo que pagar sus propios gastos durante el campamento primaveral del equipo en Little Rock, Arkansas en 1908.

Al finalizar el Spring Training, los Americans – que cambiaron su nombre a Medias Rojas – le dieron su contrato al equipo Little Rock de la Southern Association como pago por poder usar el campo.

El único detalle era que si Speaker terminaba mejorando, Boston se reservaba el derecho de comprarlo nuevamente por US$500.

Bueno, vaya que mejoró, tanto que terminó en el Salón de la Fama. (Fue introducido en 1937). Los Medias Rojas lo recibieron de vuelta al final del año. Speaker debuto en las mayores con Boston Red Sox el 12 de septiembre de 1907 a  los 19 años de edad.

 

 El bateador zurdo y jardinero central terminó liderando al club en la conquista de dos Series Mundiales (1912 y 1915) siendo cambiado  a los Indios de Cleveland el 9 de abril de 1916 por el lanzador derecho Sam Jones, el jardinero  Frank Thomas y 55 mil dólares.

  1. Kerry Ligtenberg por bates y pelotas

Originalmente firmado por los Marineros de Seattle, el 28 de marzo de 1995, dejado libre cuatro días después de no ser tomado por nadie en el draft, Kerry Ligtenberg terminó con los Loons de Minneapolis de la Prairie League, un circuito independiente, por un suelo de US$650 mensuales.

El 27 de enero de 1996, fue firmado por los Bravos de Atlanta, cuando sólo necesitaba completar una clase más para graduarse de ingeniero en la Universidad de Minnesota y probablemente dejar al béisbol en el pasado. Pero los Bravos, por recomendación del manager de los Loons, Greg Olson, se interesaron en él.

Los Bravos firmaron Ligtenberg, y el asistente de la gerencia general del club, Dean Taylor, le ofreció una recompensa a Olson por la recomendación. Olson era un tipo práctico, así que pidió algo que su club realmente necesitaba: 12 docenas de pelotas y dos docenas de bates. Un robo para los Bravos, con quienes Ligtenberg terminó lanzando 254 juegos en cinco temporadas. En el 2003 lo contra los Orioles de Baltimore.

  1. Johnny Jones por un pavo vivo

Johnny Jones nunca llegó a las Grandes Ligas, pero su nombre vivirá por siempre en la infamia por ser el jugador que Joe Engel cambió por un pavo. Jones era un shortstop de esos que no bateaba mucho que jugaba para los Lookouts de Chattanooga, y la prensa local la tenía tomada con él.

Así que en 1930, Engel lo mandó a los Hornets de Charlotte de la Piedmont League a cambio de un pavo de 25 libras que, de acuerdo con el mismo Engel, estaba “teniendo un mejor año”. Engel mandó a cocinar el pavo para la cena de la Asociación de Escritores de Béisbol del Sur. Pero parece que la carne estaba un poco dura, así que quizás los Hornets salieron con la mejor parte de la transacción.

  1. Joe Martina por unas ostras

Martina lanzó sólo una temporada para los Senadores de Washington en 1924. Pero su nombre será siempre parte de la historia por el cambio de 1921 en el que Dallas lo envió a Nueva Orleans por dos barriles de ostras. Debido a aquella transacción, Martina siempre fue conocido como “Joey Ostra”.

  1. Len Dondero por unas donas… bueno, casi

Dondero fue un infielder que jugó para San Antonio en la Liga de Texas en 1930. Cuando los dueños del equipo de Dallas, George y Julius Schepps, que también tenían una panadería, le ofrecieron al dueño de San Antonio, Homer Hammonds, una docena de donas por Dondero, Hammonds mordió el anzuelo. Pero al final los dueños de ambos clubes tuvieron que compartir las donas, pues el cambio no fue aprobado.

  1. Cy Young por un traje

Los Spiders de Cleveland necesitaban un brazo, y el propietario Frank Robinson decidió apostar por Denton Young, que había tenido una sólida temporada con los Dadjys de Canton de la Tri-State League.

Young terminaría siendo conocido por sus números récords, su famoso sobrenombre (Cy, por “Ciclón”, debido a la tenacidad de sus pitcheos) y por además de inspirar el más prestigioso premio de pitcheo que existe, el Cy Young. Y todo lo que le costó a Robinson adquirirlo fue US$250 o US$300 (hay varias versiones) y un traje nuevo para el manager de Canton.

  1. Mike Cisco por… nada

Ocurrió durante el Spring Training, cuando Cisco, un jugador que había sido tomado en el 36ta ronda del draft del 2008, no iba para ningún lado en la organización de los Filis a pesar de haber dejado buenos números en Doble-A y Triple-A la temporada anterior.

Los Angelinos necesitaban un brazo para sumar profundidad en las menores y los Filis les dieron a Cisco como un gesto de buena voluntad.

De vez en cuando uno oye sobre un tipo al que cambiaron por un dólar, sólo para colocar algo en el registro de transacciones. Pero “no hubo compensación” es algo bien raro. Cisco nunca llegó a las Mayores, pero dejó 3.99 de efectividad en Doble-A durante su único año con los Angelinos, lo que puede considerarse… ¿mejor que nada?

‘Soy el mejor de todos los tiempos’

El 1 de mayo 1991, Rickey Henderson rompió el record de bases robadas de todos los tiempos en poder de Lou Brock. Henderson sacó la histórica almohadilla del suelo, la levantó por encima de su cabeza y, por un micrófono, anunció a la multitud del Coliseo de Oakland: «¡Hoy soy el mejor de todos los tiempos!».

Y, él lo fue y lo es. Henderson es el mejor estafador de bases de la historia; sus 1,406 robos son 468 más que Brock, quien tiene el segundo mayor total de todos los tiempos. Henderson también es el mejor primer bate de la historia.

Parte de eso lo constituía su poder: bateó 81 jonrones abriendo partidos, 27 más que Alfonso Soriano, quien es el segundo en la lista. Henderson es el primero en carreras anotadas; esa fue la primera estadística individual que se mantuvo en la historia del béisbol porque fue la más importante: marcar una carrera es el objetivo del juego.

Henderson también es segundo en boletos y cuarto en bases alcanzadas. Fue un jugador ofensivo devastador durante casi toda su carrera de 25 años. Era un plus a la defensiva. Él es, en cualquier medida, uno de los tres mejores jardineros izquierdos de todos los tiempos.////

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