Héctor García
Las principales provincias del país desde hace años han creado un lugar sagrado para recordar a sus héroes deportivos regionales que, por algunas razones no alcanzan la Inmortalidad Nacional del deporte dominicano.
En algunas de esas provincias lo llaman Salón de la Fama y varios tienen otros nombres, que nada tiene que ver con el sagrado
Pabellón de la Fama del Deporte Dominicano.
Sin embargo y causa extrañeza qué en algunos sectores de importancia del deporte nacional, no miran con buenos ojos esos
organismos creados y oficializados según las leyes del país y de sus municipios.
Muchos de esos organismos no realizan anualmente por razones económicas sus ceremonias de exaltación de los atletas y
propulsores provinciales y regionales y otros contra vientos y mareas lo logran.
Los bellísimos ceremoniales, como tiene que ser, se parecen mucho al acto nacional que celebra el Pabellón de la Fama del Deporte Dominicano, qué, además, es una copia de otros del área.
Es una irracionalidad enfrentar el accionar de esos organismos que acertadamente reconocen a figuras deportivas de sus pueblos y su región, para que la juventud, conozca, las historias y méritos de sus hoy viejos y muchos fallecidos. ¿Qué tiene de malo?
Los nombres de esas entidades son: Salón de la Fama de Santiago, Salón de la Fama de la Fama del Deportista de Puerto Plata, Salón de la Fama de los Inmortales del Deporte de La Romana, Salón de la Fama del Deportista de San Pedro de Macorís.
Los demás son, Templo de la Fama del Deportista Vegano, Galería de la Fama del Deporte del Nordeste y Galería de la Fama del
Deporte del Noroeste.
Ellos eligen a figuras locales que no demandan erogaciones del erario público, como ocurre con el Pabellón Nacional, donde hay decenas de millonarios, que da vergüenza que cobren esas asignaciones oficiales.
Es oportuno exigir respeto para ellos, al tiempo que sugerimos que, los gastos de los ceremoniales sean incluidos en el Presupuesto anual del Ministerio de Deportes, porque los provincianos también somos dominicanos.


