Por Alfonso Araujo Bojórquez
Tiene una deshonra que nadie puede reclamar. Harry es el primer miembro del Salón de la Verguenza del Beisbol, y se lo merece.
Contra San Luis en su primer juego, Heitman, apenas había calentado, cuando los «Cardenales» y la verguenza eterna, lo golpearon con una tonelada de bats.
Se enfrentó a cinco bateadores y logró sacar un solo out. Los otros cuatro bateadores, le conectaron dos sencillos y dos triples antes de que lo sacaran.
Heitman salió tambaleándose del montículo con una efectividad de 108.00. Arrojó su guante y se alistó en la Marina, es misma tarde. Nunca volvió a lanzar en las Ligas Mayores.
Me puse a investigar este juego y me encontré que el pitcher Heitman, se enfrentó a Cliff Heathcote y le bateo de hit, luego Bob Fisher le bateó triple entre central y derecho y produjo la primera, siguió Gene Paulette con imparable al izquierdo y empujó la segunda, Rogers Hornsby siguió con triple, que produjo la tercera.
Aquí salió Heitman y lo relevó Burleigh Grimes. El juego terminó 22-7. Nunca volvió a lanzar en Ligas Mayores y murió el 15 de Diciembre de 1951 en Brooklyn, Nueva York…Despues más lanzamientos.



