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Efemerides Rafael Baldayac

Hace 60 años béisbol ratificó prohibición “bola ensalivada”

“Cuando un pitcher tire una bola ensalivada, no te preocupes o te quejes, sólo pégale del lado que esté seca. Eso hago yo”. Stan Musial.

EFEMERIDES ESPECIAL 26 DE NOVIEMBRE DE 1961:

Por Rafael Baldayac

Un lanzamiento completamente prohibido en el beisbol, desde hace más de un siglo, es la bola ensalivada, llamado en inglés spitball o spitter, muy utilizado desde los inicios del béisbol en el siglo XIX.

Ford Frick, el tercer comisionado de las Grandes Ligas de 1951 a 1965, intentó hace 60 años levantar la prohibición con la finalidad de volver a permitir el uso de la bola ensalivada. Para suerte del béisbol, la discusión no prosperó en rehabilitar este tipo de pitcheo.

Tras reunirse el domingo 26 de noviembre de 1961 el Comité de Reglas de Béisbol Profesional (Pro Baseball Rules Committee) votó 8-1 en contra de la legalización del spitball, ratificando que la bola ensalivada, mojada o modificada por cualquier vía debía quedar prohibido desde el montículo.

Este famoso lanzamiento fue prohibido por primera vez en el béisbol en 1920, pero todos sabemos que el spitball ha tenido un regreso tan entusiasta que una cuarta parte de todos los lanzadores de Grandes Ligas ahora lo lanza.

Los lanzadores en el inicio del beisbol agregaban a su repertorio la “Bola Ensalivada” y muchas cosas más. Tras su primer  prohibición en 1920  solamente se les permitió a los pitchers veteranos que desde antes tenían este lanzamiento como arma principal.

Justificaron que el  “spitball” era un pitcheo difícil de controlar y los bateadores sufrían las consecuencias. En realidad, es una de las artimañas que desde los inicios del beisbol, la usan los lanzadores para que la pelota haga efectos extraños y pueda engañar al bateador.

Hay lanzadores en las Ligas Mayores que han sido descubiertos en flagrancia y castigados, sobre todo en épocas recientes, cuando la tecnología de la televisión ayuda con las repeticiones  a poner más atención en los movimientos de los serpentineros.

La primera prohibición se aprobó el 18 de diciembre de 1920 permitiendo únicamente a varios veteranos (spitballers) el uso legal de este recurso hasta el final de sus carreras en las mayores.

Hace exactamente un siglo que MLB anunció que a ningún jugador se le permitirá dañar, desfigurar o decolorar intencionalmente la pelota de béisbol frotándola con cualquier tipo de objeto o sustancia extraña, incluida la suciedad o la saliva.

Expulsión y una suspensión automática

“El incumplimiento de esta regla resultará en una expulsión y una suspensión automática de 10 juegos” indicaba la resolución como parte de la nueva regla que se establecía en el beisbol de las Grandes Ligas.

Agrega que el lanzador puede frotar la pelota entre sus manos desnudas pero no puede escupir sobre la pelota, sus manos o su guante.

La nueva regla indicaba además, que a los lanzadores no se les permite frotar la pelota en su ropa, guantes u otras partes del cuerpo además de sus manos, ni tampoco se les permite lanzar con un accesorio como una venda, cinta o brazalete en la mano o muñeca.

“Mientras esté en contacto con la goma de lanzar, el lanzador no puede tocarse la boca o los labios en absoluto”, explica esta regla vigente un siglo después de aceptada en la Gran Carpa.

Que se le permite al lanzador?  Puede tocarse la boca o los labios cuando se encuentra en el círculo de 18 pies que rodea la goma de lanzar, pero no se le permite tocar la pelota de béisbol o la goma de lanzar sin primero secarse la mano de lanzar.

El lanzador recibirá una advertencia la primera vez que viole esta regla, indica la regla,  y luego el árbitro cantará una bola automática por cada violación subsiguiente.

Se le puede permitir al lanzador soplar en su mano de lanzar en un juego jugado en clima frío, siempre que ambos gerentes estén de acuerdo con esa excepción antes del comienzo del juego.

Es decir que  ene se entonces se prohibió en las Ligas Mayores que los lanzadores agregaran a su repertorio la “Bola Ensalivada”. Solamente se les permitió que lo siguieran utilizando los pitchers veteranos que desde sus inicios tenían este pitcheo como arma principal.

Una de las razones que esgrimieron fue que era lanzamiento difícil de controlar y los bateadores sufrían las consecuencias. Para estas alturas ya estaba en funciones el primer comisionado que se tuvo en Ligas Mayores, nada menos que el juez Ken Landis que había sido llamado para atender el asunto de los Medias Blancas de Chicago.

Kenesaw Mountain Landis (20 de noviembre de 1866 – 25 de noviembre de 1944) era un jurista estadounidense, que fue juez federal desde 1905 hasta 1922 y que se convirtió en el primer Comisionado del béisbol de las Grandes Ligas desde 1920 hasta su muerte en 1944.

Con su designación se buscaba averiguar y sentenciar que jugadores habían caído en las garras de los apostadores, durante la Serie Mundial de 1919. Fueron ocho y por tal razón los expulsaron de las Ligas Mayores. Varios de ellos lucían para ingresar al Salón de la Fama, pero jamás se les tomó en cuenta.

HISTORIA DE LA REGLA

Los lanzamientos que utilizan sustancias extrañas, como la bola ensalivada (spitball), fueron prohibidos a partir del 18 de diciembre de 1920, sin embargo se permitió a los equipos designar hasta dos lanzadores que podían usar legalmente el spitball durante la temporada de 1920.

Después de esa campaña, Major League Baseball designó a solo 17 lanzadores como spitballers legales a quienes se les permitió usar el spitball durante el resto de sus carreras.

El spitball no se ha utilizado legalmente desde que Burleigh Grimes se retiró al final de la temporada de 1934.

Catorce años después de la prohibición parcial,  el 10 de septiembre de 1934, el relevista canoso Burleigh Grimes de los Piratas de Pittsburgh uso por última vez legalmente una bola ensalivada en un juego de las mayores.

En ese juego Grimes  ayudó a los Piratas de Pittsburgh a una victoria intrascendente 9-7 sobre los Gigantes de Nueva York en el Polo Grounds.

Grimes,  logró  ese dia su victoria 270 y última de por vida en las Grandes Ligas y  para el béisbol, marcó la última vez que un “spitballers legal” ganaría un partido en el big show.

 Aunque se había sido prohibido el 18 de diciembre 1920, las ligas nacional y americana acordaron otorgar dos exenciones por equipo a los spitballers que ya estaban en las mayores.

En 1921, ambas ligas acordaron extender las provisiones del uso de la saliva,  para cubrir a los lanzadores de spitball veteranos por el resto de sus carreras.

Según la regla ampliada, se concedieron exenciones a 17 lanzadores por el resto de sus carreras. Este un grupo serpentineros que estaba en desventaja por la edad se le autorizó el uso dela saliva.

Ellos fueron los canosos Burleigh Grimes, Red Faber, Jack Quinn, Urban Shocker, Stan Coveleskie, Bill Doak, Ray Caldwell.

Daños a la pelota por lanzadores mañosos

Durante el inicio del béisbol de las mayores y hasta 1920, era permitida la bola ensalivada en sus diferentes vertientes, grasa, barro, saliva, jabón, todo lo que permitiera al pitcheo ser lo más rompiente posible.

La regla se comenzó a ejecutar para los nuevos lanzadores, a los usuarios o mañosos como Burleigh Grimes se le permitió usar las bolas ensalivadas hasta su retiro en 1934.

Entre 1867 y 1887, un período de 20 años, los bateadores decidían donde se les debía lanzar, y de acuerdo a su gusto y circunstancias se determinaba la zona de Strike, muy parecido a cuando jugábamos pelota callejera, que uno exigía donde debían lanzarle.

El asunto de las reglas del béisbol en el siglo 19 llegaba a tal extremo, que hasta 1864, luego de años de debates, se determinó que los batazos elevados se consideraban outs si la bola era atrapada al primer rebote después de hacer contacto con el suelo.

La regla se cambió ese año, sin embargo, se mantuvo hasta 1883, casi 20 años en el caso de los batazos de foul. Definitivamente, en ese concilio de 1883 fue una bendición.

Durante el período correspondiente a 1885 y 1893, acordaron anchar la masa de los bates de béisbol, elevando los promedios de bateo, debido a lo bajo de la efectividad colectiva (2.37); sin embargo el proyecto fracasó, pues los bates tendían a astillarse, resultando muy costoso la producción de maderos para ese entonces.

Un tanto parecido a los juegos de desafío, en el siglo 19 los árbitros eran prominentes individuos de la sociedad y las ciudades donde se jugaba béisbol, su personalidad inspiraba respeto, pero lo más llamativo es que los árbitros cantaban las jugadas e incidencias del partido sentados en una cómoda silla, cerca del Home, dándose la lujosa vida de comer o beberse unas frías en pleno partido.

Otras reglamentaciones consistían en que el receptor estaba varios metros detrás del Home, con bases llenas en un noveno inning un batazo kilométrico era considerado sencillo, o hubo un tiempo en pleno siglo 20 que un pisa y corre desde primera o segunda se consideraba batazo de sacrificio. Así era el béisbol en el siglo 19 y principios del 20.

CASOS RECIENTES DE PITCHEO ILEGAL

El derecho Gaylord Perry fue un lanzador de mucha duración en las mayores, con resultados realmente excelentes a lo largo de 22 temporadas (1962-1983), pero muchos coinciden en señalar que este miembro del Salón de la Fama usó repetidamente la bola ensalivada. Siempre se sospechaba que Perry traía algo en la visera de su gorra.

Otro miembro del Salón de la Fama- se sabe que en algún momento utilizaba estos artificios- fue el zurdo Whitey Ford (1950-1967) de los Yankees de Nueva York, quien disponía de varios aceites en el dugout para lograr sus fines.

A Perry y a Ford no les agarraron, pero al derecho Joe Niekro (1967-1988) si lo pescaron el 2 de agosto de 1987. Los árbitros obligaron a Niekro a vaciar sus bolsillos traseros y le encontraron una lima de uñas, lo que le valió una sanción de 10 juegos.

Lanzadores sospechosos o positivos de usar bola modificada: Whitey Ford, Gaylord Perry, Joe Niekro, Jay Howell, Kenny Rogers, Joel Peralta y Michael Pineda.

El derecho Jay Howell (1980-1994) de los Dodgers fue suspendido por dos juegos en la Serie de Campeonato de 1988 al usar la bola ensalivada.

En la serie mundial de 2006, Tony LaRussa, manager de los Cardenales de San Luis, solicitó a los árbitros revisar la bola al zurdo Kenny Rogers (1989-2008) de los Tigres de Detroit, y no se detectó nada, excepto que la mano estaba algo aceitada. Rogers lució dominante al no permitir carrera en tres juegos.

Ya en la Serie Mundial, el manager de los Cardenales de San Luis, Tony LaRussa, solicitó a los ampáyer que inspeccionaran al pitcher por una mancha en su mano y aunque lo mandaron a  lavarla, no lo expulsaron.

Los últimos incidentes de uso de sustancias sobre la pelota, sobre todo resina de pino, lo han escenificado los lanzadores dominicanos Joel Peralta y Michael Pineda, que han sido sancionados en ambos casos. Lo de Peralta sucedió en 2012, mientras que lo Pineda fue en la temporada de 2014.

Michael Pineda, de los Yankis de New York, fue expulsado en 2014 luego de un trabajo espectacular ante Medias Rojas de Boston, y justificó que era tierra lo que traía en su mano y cuello, para contrarrestar el sudor.

El rival de Pineda ese día fue Clay Buccholz, quien curiosamente el año anterior fue acusado por el ex lanzador, Jack Morris, de emplear bola ensalivada luego de observar uno de sus videos.

El también pitcher de Medias Rojas, Jon Lester, fue señalado de untar algo extraño durante un juego de Serie Mundial. No se les comprobó nada.

ALGUNOS CASTIGOS A LANZADOERES

El dominicano Michael Pineda fue castigado con 10 juegos de suspensión, al igual que Joel Peralta (Tampa Bay 2012). Julián Tavárez, ocho partidos con San Luis en 2004. Brendan Connelly, de Angels con ocho juegos en 2005.

Jay Howell, de los Dodgers, fue sorprendido en una serie de campeonato en 1988 y le dieron tres partidos de castigo. Phil Niekro, de los Mellizos en 1987 pasó una vergüenza en 1987 cuando al revisarle uno de sus bolsillos traseros salió a relucir una lima para las uñas.

En la pelota dominicana mucho conocen la anécdota del manager Tom Lasorda, de los Tigres del Licey, que se cansó de reclamarle al árbitro  sobre el uso de bola ensalivada del pitcher aguilucho  Juan Jiménez, y decidió irónicamente llevarle un cubo de agua al montículo.

Así las cosas, la bola ensalivada o con sustancias extrañas ha existido en el béisbol y muchas veces como una leyenda que le dio fama a algunos lanzadores, aunque no se les haya comprobado nada.///

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