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Efemerides Rafael Baldayac

Futbol chileno marcado por un crespón negro hace 60 años

Tras 60 años de la catástrofe aérea y nuevo hallazgo que contradicen las versiones oficiales, aumenta el misterio que rodea a la peor tragedia del fútbol chileno. Hace sólo seis años, en 2015, dos andinistas encontraron los auténticos restos de la aeronave Douglas DC-3 en la que perdieron la vida varios jugadores del plantel Green Cross, 1ra. división del fútbol de Santiago de Chile, al caer el avión en Los Andes hace seis décadas.

Por Rafael Baldayac

EFEMERIDES ESPECIAL 03 ABRIL 1961:

Todos los ocupantes de un avión en que viajaba parte del equipo de fútbol Green Cross, de la primera división de Chile, murieron en un trágico accidente aéreo.  Perdieron la vida 24 personas, incluyendo jugadores, técnicos, dirigentes y tres árbitros integrantes de la delegación deportiva. 

Esta ha sido la tragedia más grande que ha sufrido el fútbol chileno  marcado para siempre con un crespón negro en el alma y con una sombra en el ya extinto Green Cross, club que había logrado ser campeón en 1945 y era un habitual número uno del país andino con una hinchada fiel que en algunos partidos ligueros llegaba a meter 70,000 personas en el estadio.

Los futbolistas chilenos viajaban en un Douglas DC-3 de la empresa LAM, que se estrelló a las 23:57 horas de ese lunes 3 de abril de 1961 y  supuestamente encontrado una semana después. No hubo sobrevivientes.

La aeronave se estrelló contra la ladera noreste del cerro Las Lástimas (Chile) con la mayor parte de la plantilla del equipo Green Cross. Las autoridades corrieron para el rescate cuanto antes pero hoy, 60  años después, desvelamos cómo los cuerpos de los futbolistas y los restos del avión, siguen escondidos en las montañas ante la pasividad del poder estatal.

El aparato se dirigía a Santiago de Chile y habría chocado con la ladera nordeste del cerro Lástimas, en el cordón montañoso del Nevado de Longaví, provincia de Linares, de la cordillera de Los Andes.

Tras una parada en el pueblo de Castro, la aeronave provenía de Osorno, donde había disputado un encuentro el sábado 1 de abril contra el equipo local por el torneo de apertura «Copa Chile» que, con aires de expansión, incorporaba a equipos de todo el país. 

El plantel se dividió en 2 grupos para regresar a la capital en dos aviones diferentes. La mayoría no quiso viajar en el primero porque éste realizaba demasiadas escalas, entonces varios se quedaron para esperar el otro avión, que finalmente sería una decisión fatal. 

Se supo que la expedición de Green Cross se encontraba en la ciudad de Osorno, donde el sábado 1 de abril de 1961 disputó un partido de la Copa de Chile. Para el viaje de vuelta existían dos posibilidades. La primera era coger un vuelo directo a Santiago. La segunda, un vuelo con escalas en Temuco, Pucón y Concepción. 

No había billetes suficientes para viajar todos juntos, por lo que la plantilla se dividió en dos grupos. Unos cogerían el primer vuelo, mientras que otros tuvieron que conformarse con el trayecto repleto de escalas. Naturalmente todos preferían el primer vuelo. Lo que no sabían es que ese avión jamás llegaría a su destino.

tragedia green crossEL INFORME OFICIAL DEL ACCIDENTE 

Era la noche del lunes 3 de abril de 1961, a las 23:57hrs, cuando en sector del cajón precordillerano de “Los Hualles”, en Linares y a 3,200 metros de altura, el avión Boeing Douglas DC-3 de LAN, matrícula Nº 210, piloteado por Silvio Parodi Viterbo se estrelló con sus 23 pasajeros, entre tripulación, futbolistas, cuerpo técnico, dirigentes y árbitros. 

El último contacto por radio del piloto ocurrió a las 19:35hrs., anunciando que tenía hielo en las alas y en la hélice, y pidió autorización para un aterrizaje de emergencia. Su autonomía de vuelo alcanzaba solamente hasta las 23 horas y debía llegar a Los Cerrillos a las 21:30hrs.


En el accidente fallecieron ocho jugadores, el técnico (Arnaldo Vásquez), el representante de ANFA (Luis Medina), cuatro funcionarios de LAN, los tres árbitros y otros siete pasajeros.

Desde el momento en que se perdió el rastro (a las 19:35 horas del día del despegue), se realizó un intenso patrullaje aéreo y terrestre de mar a cordillera entre las ciudades de Los Ángeles y Santiago.

Cuando las esperanzas de encontrarlo se habían diluido, tras descartar innumerables pistas de testigos, el avión era encontrado ocho días después de la tragedia. 

El descubrimiento lo hicieron el capitán de un avión LAN, Sergio Riesle y el copiloto, René Sugg, cuando ya terminaban el período de trabajo correspondiente a la mañana. 

Con el hallazgo comunicaron inmediatamente con los ejecutivos de la empresa informando que habían encontrado restos del avión extraviado. 

Más precisamente, habían avistado desde el aire y volando la zona a más o menos unos 2.000 a 3.000 pies de altura, un ala y parte el fuselaje del aparato, el que habría chocado con la ladera nordeste del cerro Lástimas en el cordón montañoso del Nevado de Longaví, frente a Linares.

Según la versión de los expertos, por la posición en que se encontraron estas piezas, parece que el avión, luego de estrellarse, se incendió, por lo que se presume que todos sus ocupantes fallecieron de inmediato.

VÍCTIMAS DE LA TRAGEDIA:

En el accidente perecieron 24 personas de las cuales cuatro eran tripulantes y 20 pasajeros. 

Figuraban entre las víctimas los destacados jugadores Eliseo Mouriño Oyarbide, Héctor Toledo Pozo, Dante Coppa Mendoza, Berti González Caballero, David Hermosilla Alcaide, Alfonso Vega Mundaca, Manuel «Lito» Contreras Ossandón y José Silva León. 

Además perdieron la vida el experimentado entrenador de Green Cross, Arnaldo Vásquez Bidoglio y el kinesiólogo del equipo, Mario Manuel González.

También murieron los árbitros, Lucio Cornejo Díaz, Roberto Gagliano Guzmán y Gastón Hormazábal Díaz, así como los altos directivos Luis Medina, representante de la ANFA y Pedro Valenzuela, funcionario de la ACF (Asociación Central de Fútbol).

Los supuestos funerales de las víctimas se realizaron el día 17 de abril de 1961, donde se manifestó un intenso pesar por la tragedia. Ocurrieron en el edificio de la Asociación Central de Fútbol y los ataúdes fueron colocados en el Salón de Honor de la institución.

Mientras que en un sector quedaron las que contienen los restos de los jugadores, entrenador y kinesiólogo, en otra sala fueron colocadas los restos del funcionario de la Asociación y de los árbitros.

Los jueces Lucio Cornejo y Roberto Gagliano curiosamente eran cuñados y por expresa autorización de las esposas los restos de ambos fueron depositados en un solo ataúd. 

Todos ellos viejos «pijes» de Green Cross, «partieron llevando en sus corazones grabados los colores de esa institución y tal como lo señalaba el olvidado himno deportivo de ese tradicional club chileno.

Hubo una concurrencia masiva de público a los funerales, incluso se tuvo que organizar un operativo especial en el lugar para poder ordenar a la gente. 

Al sepelio colectivo concurrieron importantes personalidades del ámbito del fútbol suramericano, entre ellos varios jugadores, dirigentes y árbitros.

Carlos Al-Konr Parra, uno de los jugadores que se salvó porque no viajó, lo mismo que Miguel Iturrate, por obligaciones propias de su calidad de estudiantes universitarios, estuvieron en primera fila durante el luctuoso acto.

 Según Al-Konr Parra, la tragedia conmovió a todo el país, especialmente a la familia del fútbol, generando las primeras manifestaciones de sentimiento mutualista en Chile, además produjo acciones de solidaridad con apoyo internacional, especialmente de Boca Juniors, de Argentina.

GUTIERREZ SE LE ESCAPO A LA MUERTE 

Uno de los jugadores que logró escapársele a la muerte fue Alfredo Gutiérrez, un chileno que hoy, ya en avanzada edad, sufre para estirarse cada día que sale de la cama mientras sus huesos crujen sin pastilla que lo remedie.

Alfredo, futbolista del Green Cross en los años 50 y principios de los 60, regateó a la muerte aquel día porque, el en realidad, selló el billete para volar con aquel avión, aunque nunca llegó a subir.

“Yo debí haber ido en ese avión, debí haber muerto en esa nave y, sin embargo, estoy acá, enterándome de todo esto”, recuerda. 

Y es que Alfredo, tomó una decisión aparentemente insulsa, que iba a trastocarle su vida: “Aunque parezca paradoja, cambié mi pasaje con mi compañero Héctor Toledo porque él quería ir con varios de sus mejores amigos de la plantilla, pues había la posibilidad de tomar un vuelo algo más cómodo unos minutos después, pues tenía una sola escala, pero así fueron las consecuencias del destino”, recalca. 

“Cuando llegué al trabajo se me abalanzaron mis compañeros y me mostraron la portada del diario, que decía ‘desaparecido avión de Green Cross, no hay sobrevivientes’. 

Como yo di el nombre de Toledo, todos pensaban que me había muerto. De hecho, cuando hablé con mi madre, que vivía en Villa Alegre, no me creía que yo estuviera vivo”, confiesa.

 LA VERDAD 60 AÑOS DESPUES 

 Un grupo de montañistas aseguran haber logrado dar con los verdaderos restos de la aeronave siniestrada que terminó con la vida de ocho futbolistas y parte del cuerpo técnico del mítico Green Cross. 

Hoy 3 de abril se cumplen 60 años del accidente y el nuevo hallazgo contradice las versiones oficiales y aumenta los misterios que rodean a la peor tragedia del fútbol chileno. Enfoque recrea los hechos, tal cual como sucedieron y entrega nuevos y relevantes antecedentes que apunta a identificar donde están las diferencias de ambos hallazgos.

En la expedición que duró 5 días, el empresario turístico y montañista de la zona Lower López, junto Leonardo Albornoz y arrieros, dieron con el lugar exacto del accidente que enluto al fútbol nacional.

 “Para mí fue una sorpresa el hallazgo tantos años después, porque creía que eso lo habían encontrado hace 54 años”, admite indignado, pues como todo Chile, la versión oficial de las autoridades era que los restos del avión fueron encontrados ocho días después del accidente. 

De hecho, los restos de los ‘cuerpos’ de las víctimas fueron llevados a sus familias y enterrados en un acto muy emotivo en el edificio de la Asociación Central de Fútbol. 

No fueron pocos los que consideraron que todo había sido demasiado fugaz y peligrosamente rápido: “Los féretros tenían más cenizas y piedras que los restos”, recuerda Carlos Al-Konr, otro de los futbolistas que se salvó. 

Aquél día sirve ahora para, 57 años después de lo ocurrido, observar todo como una estrategia global para difuminar la culpabilidad de lo ocurrido y un perfecto engranaje a modo de dramático ‘paripé’.

Y es que hace sólo seis años, en 2015, dos andinistas (nombre que reciben los alpinistas de Los Andes) encontraron los auténticos restos de la aeronave Douglas DC-3 en la que perdieron la vida los jugadores del Green Cross.

fondo-Green-cross3Lower López y Leandro Albornoz, fanáticos del misterio de Green Cross, desvelaron la estafa. “El avión está a más de 3.200 metros de altura. Se conserva gran parte del fuselaje, mucho material esparcido en el lugar e incluso restos óseos, porque los cuerpos siguen allí”, apunta aún consternado. 

“Yo soy de la zona, me crié allí, en las montañas que se citan en los pocos informes sobre lo sucedido en la época con Green Cross. Cada verano, la época en la que se puede escalar las montañas, muchas expediciones, desde enero a abril, subían a intentar encontrar los retos del avión. 

Yo he explorado siempre y ese asunto lo tuve siempre pendiente y me había dicho a mí mismo que un día tenía que lanzarme a buscarlo. 

Y así, un día nos atrevimos y lo encontramos. Es una zona complicada, tiene hielo, nieve, las condiciones son delicadas y no hay huella de aproximación, por lo que es difícil llegar allí. 

Hay que subir casi verticalmente, imposible hacerlo con caballos, sino todo a la espalda y con tantas avalanchas, se antoja muy complicado. El avión está a escasos metros de la cumbre. 

Emotiva carta de un nieto de las víctimas del accidente aéreo de Green Cross  - La TerceraEs una olla gigante, seguramente el piloto intentó pasar estos metros de montaña, porque al otro lado hay un valle enorme y, quizás, de haberlo pasado, allí podría haber intentado salvar el avión y el accidente con maniobras. 

Cuando logré allí, para mí fue chocante, esa escena fue dolorosa. Fue muy conmovedor en el momento pensar lo que había pasado allí”, analiza con dolor lo ocurrido, aunque exigiendo una respuesta e investigación que, por ahora, increíblemente, sólo le apunta a él como 

LA CARA TRISTE DEL FUTBOL

Existe una cara del fútbol para la que nadie logra suficiente preparación académica, para la que no existen documentos oficiales y para la que de nada sirven años de experiencia internacional en el césped de cualquier parte del planeta.

No va de goles, no va de tácticas ni de conceptos ideológicos con la pelota en los pies. 

Lo sufren familiares, hinchas, ciudades, países… El ‘Grande Torino’ (1949), el Manchester United (1958), Alianza de Lima (1987), la selección de Zambia (1993) o el más reciente Chapecoense (2016) entre otros.

Todos tuvieron que sobreponerse a la pérdida de todos aquellos que representaban sus valores, sus alegrías y sus metas en la cancha y que, de repente, se marcharon, fulminados por una vida que nunca avisa de sus terroríficos planes.

https://www.panenka.org/wp-content/uploads/2018/03/green-cross-759x500.jpgEL GREEN CROSS DESAPARECIÓ COMO CLUB

La plantilla de Green Cross, casi al completo, murió aquél día. El club, en plena convulsión por lo sucedido, no pudo levantarse. 

Moría pocas semanas después. Y no por la incapacidad de reaccionar ante lo ocurrido, sino por la losa que tuvo que soportar desde la incompetencia de sus directivos.

Incluso varios de ellos acusados de robar del banco central para sanear las cuentas y hasta fueron encarcelados, y a la falta de trasparencia perfectamente mecanizada desde los estamentos más poderosos de Chile.

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