
Por Edilberto Méndez
Santo Domingo. Cuando en estos días la República Dominicana siente y respira en torno a los Juegos Centroamericanos y del Caribe, los cubanos hacen un alto en el camino para recordar al mítico Estadio Quisqueya.
Los nativos en esa isla vecina no olvidan que hace 57 años esa instalación repleta de quisqueyanos, apoyó hasta el delirio a su país durante el Campeonato Mundial de béisbol, sobre todo en el partido final cuando se enfrentaron Cuba y Estados Unidos.
Fue un encuentro que quedó para la historia y aún los cubanos tienen en la memoria a dos héroes de aquel momento, el estelar lanzador Gaspar “el Curro” Pérez y a los miles de aficionados dominicanos que apoyaron ese triunfo.
Cuando el pitcher de Cuba ponchó al estadounidense Larry Bubla y la voz del desaparecido narrador Bobby Salamanca se escuchó…Se impulsa el pitcher: ¡Curva…, azúcar, abanicando! ¡Cuba es campeón mundial!, miles de pañuelos y sombreros en manos dominicanas vitorearon a Cuba y abuchearon a Estados Unidos.
Ese estadio, que en aquel momento no tenía aún añadido el nombre del estelar Juan Marichal, se ha convertido en un símbolo y recuerdo para los cubanos que nunca olvidarán el apoyo del pueblo de esta nación que continúa y ha sido palpable durante estos Juegos.
El Quisqueya Juan Marichal se yergue majestuoso y quedará como un monumento a la hermandad entre dos pueblos cercanos en distancia y sentimientos.


