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Efemerides Rafael Baldayac

El indio James Thorpe, el más extraordinario atleta del mundo

La incomparable historia de los Juegos Olímpicos de Estocolmo 1912, donde el curiosamente el arte fue una disciplina de competición y al indio norteamericano James Thorpe (Wa-To-Huck) injustamente se le negó la gloria de sus triunfos.

James Thorpe/ Fuente Externa

EFEMERIDES ESPECIAL 06 DE JULIO 1912:

Por Rafael Baldayac

Los Juegos Olímpicos de Estocolmo, en Suecia,  dejaron huellas imborrables en la historia del deporte mundial, con la presencia por primera vez de atletas procedente de los cinco continentes y  los artistas formando parte del programa de competencias en diferentes categorías durante el magno evento deportivo universal.

Una justa que será es recordada fundamentalmente por la descalificación del indio norteamericano James Francis Thorpe, seis meses después de lucir con merecido orgullo las medallas de oro de pentatlón y decatlón.

El Comité Olímpico Internacional tardó 71 años en limpiar su conciencia por la injusta sanción, cuando ya era demasiado tarde, porque habían transcurrido 30 años de su fallecimiento.

Serán recordados sobre todo por su brillantez, la calidez de un pueblo sueco, las innovaciones, las notables actuaciones deportivas.

 Estos fueron los primeros juegos en que se utilizó equipo electrónico para cronometrar las competencias, las cuales curiosamente se iniciaron un mes antes de la ceremonia oficial de inauguración el sábado 6 de julio de 1912.

Durante la ceremonia de apertura  llevada a cabo ese sábado 6 de julio de 1912,la Familia Real Sueca abandonó el Palacio de Estocolmo  para ser recibida por miembros del COI en el estadio olímpico Östermalm, donde comenzaron a entrar los países en orden alfabético según el idioma sueco. El conjunto local fue el último​ y, en contra de la tradición, el griego no fue el primero.​

Los anfitriones suecos introdujeron por primera vez el uso de dispositivos automáticos de cronometraje. Aquí se usó por primera vez el cronometro y la fotografía para la confirmación de los resultados en el atletismo, así como un sistema de megafonía.

También las mujeres pudieron participar por vez primera en las competencias de natación. El pentatlón moderno, la natación femenina y los saltos femeninos hicieron su debut olímpico. También fue la primera vez que Japón participó.

La organización construyó estadios, pistas y prefectos gimnasios. Fue creado por primera vez un afiche del evento y este fue distribuido mundialmente.

Como algo novedoso las atracciones no fueron limitadas a los deportes, hubo varias en el orden cultural durante las pruebas.

Esta fue la primera edición de los juegos modernos en los que se llevaron a cabo competencias de arte dentro del  programa de los Juegos Olímpicos, en un acontecimiento sin precedente. Hubo distintas competencias artísticas en la que se habilitaron cinco categorías.

En Estocolmo no hubo boxeo, porque el deporte de los puños Suecia lo prohíbe.  Los suecos quisieron eliminar la prueba de la maratón pero el Comité Olímpico Internacional se negó, aduciendo que era la prueba atlética más emblemática.

No obstante,  los temores de los organizadores sobre la ruda prueba no eran infundados, y aunque exigieron a los corredores un certificado médico para poder participar, ocurrió la desgracia. El portugués Francisco Lázaro, murió en plena carrera debido al intenso calor.

Si hubo una ‘temática’ no oficial en los Juegos de 1912, esta fue la resistencia. El recorrido de la carrera de ciclismo en ruta fue de 320km (199 millas), la carrera más larga de la historia de los Juegos. En la lucha grecorromana, la semifinal de peso medio entre el ruso Martin Klein y el finlandés Alfred Asikainen duró 11 horas.

Sin embargo, un suceso dejaría marcada esta edición para la historia. El nombre de Jim Thorpe recorrió el mundo. Thorpe, un indio norteamericano, pagó muy cara su procedencia étnica.

JIM THORPE LA FULGURANTE ESTRELLA DE ESTOCOLMO

De toda manera la figura que acaparó la atención de los juegos fue el norteamericano Jim Thorpe, un indígena de Oklahoma, que ganó el pentatlón y el decatlón con un enorme margen, y fue descrito por el rey Gustavo V de Suecia como «el mejor atleta del mundo».

Venció indiscutiblemente en las pruebas de decatlón y pentatlón, dejando tras cada salida al estadio una estela de admiración que llegó hasta el propio Rey Gustavo, quien le expresó: «usted es el más maravilloso atleta que han visto los siglos».

Un comentarista de la época narró: «que un mortal haga tantas pruebas y tan bien es increíble. Ha dejado a los expertos con la boca abierta. Torpe es el más destacado de los Juegos, sin dudas».

Pero ya la delegación estadounidense en la capital sueca había dado muestra de su visceral racismo. Drew, un negro norteamericano había quedado en el cuarto, porque su propio entrenador lo encerró para que no tomará su posición en la final de los 100 metros planos. «Casi prefiero a un extranjero que a un negro como vencedor», dijo el instructor. Y Drew no pudo correr.

Thorpe, del colegio indio de Carlisle, Pensilvania, también fue presa del odio entre las razas. Su propia delegación, por vía de la Unión Atlética Amateur nunca estuvo contenta con aquella victoria. Indagó sobre él y encontró que había jugado béisbol por 70 dólares en Carolina del Norte entre 1909 y 1910.

Lo vetaron por ser un atleta profesional, y tuvo que entregar sus medallas, devueltas después al entrar profesionales millonarios a los Juegos. Al indio le fueron devuelta sus preseas en 1984.

Sus familiares la recibieron, pero Thorpe se fue de este mundo en 1953 sin ellas.

Un monumento levantado por los pieles rojas deja leer en su base la sentencia: A James Thorpe, el más extraordinario atleta del mundo y al que más injustamente le negaron las glorias de sus triunfo.

Jim Thorpe fue la rutilante estrella de los V Juegos Olímpicos de la Era Moderna. Empezó con un triunfo y record mundial en pentatlón.

Thorpe  finalizó con una espectacular victoria en el decatlón, al superar el récord mundial de Agustín Menaul por casi 1.000 puntos, mientras su escolta, el sueco Hugo Wieslander quedaba a 692 de diferencia de su notable registro: 8.412 puntos.

La penosa decisión. Thorpe posteriormente fue descalificado cuando se descubrió que había aceptado una modesta suma para jugar al béisbol antes de los Juegos.

En 1982, el Consejo Ejecutivo del Comité Olímpico Internacional decidió readmitir a Jim Thorpe y devolver a su hija las medallas que le correspondían por derecho.

 Su hazaña fue inmortalizada en la película ‘El hombre de bronce’, de Michael Curtiz, con Burt Lancaster en el papel de Thorpe.

EL ATLETA MÁS GRANDE DEL MUNDO

Bisnieto de Halcón Negro, el jefe de la tribu Sac, el formidable Jim Thorpe, llamado entre los suyos Wa-Tho-Huck (Sendero luminoso), poseía un musculoso físico a los 24 años de edad. Pesaba 84 kilos y medía 1m88 de estatura.

Su actuación impactó tanto al rey Gustavo de Suecia que le expresó al entregarle la medalla de oro: «Señor, usted es el atleta más grande del mundo».

Y no se equivocaba. Analizando las marcas de las diez pruebas en relación a su época, teniendo en cuenta la evolución de los métodos de entrenamientos y la tecnología puesta al servicio del deporte, un congreso de 400 periodistas especializados en atletismo lo consideró capaz de hacer maravillas en la actualidad y lo proclamó «el atleta del siglo XX».

LA RAZÓN DE LA DESCALIFICACIÓN


La causa se inició con una denuncia: «Thorpe jugó profesionalmente al béisbol en la temporada 1909/1910». ¿Quién la realizó? No existen datos precisos. Algunos sostienen que se trató de un ex compañero de la escuela, celoso por su enorme fama.

Otros aseguran que fue por el odio racista de un ciudadano al ver a un indio casado con una blanca.

Lo cierto, es que Wa-To-Huck jugó en un equipo de una intrascendente liga, por el ínfimo salario de 15 dólares semanales, y también es cierto que en la Unión Athletic Amateur o en el Comité Olímpico de los Estados Unidos no existen antecedentes del denunciante.

En cambio, sí figuran la comprobación de la denuncia., la declaración de profesional y el pedido de descalificación al COI.

El Comité Olímpico Internacional le ordena a Thorpe devolver sus medallas de oro. Con enorme sufrimiento, se desprende de ellas. El COI proclama al noruego Ferdinand Bie y al sueco Hugo Wieslander ganadores de pentatlón y decatlón, respectivamente.

Los cita para entregarles las medallas de oro, pero los dos se niegan a recibirlas y dan a conocer su opinión: «Sería injusto tenerlas en nuestro poder.

Thorpe nos superó limpiamente y estamos felices de nuestras medallas de plata. Las de oro pertenecen al más grande atleta del mundo». Un noble gesto que los dirigentes no fueron capaces de tener en su momento.

MENDIGAR PARA ESTAR EN LOS ANGELES

Declarado profesional jugó al béisbol en New York Giants, Boston Braves y Cincinnati Red. Pero su pasión por el football americano lo llevó a formar parte del equipo Canton Bulldogs y ser nombrado primer presidente de la National Football League, cargo que en ese entonces era honorario. Además, enseñó ese deporte en las escuelas de su comunidad india.

El final de su existencia fue triste. Destruido económicamente, soñaba con sus medallas de oro y mendigó para poder pagarse la entrada para presenciar los Juegos de Los Angeles 1932.

Alguien del público lo reconoció, se corrió la voz y el estadio en pleno lo ovacionó, pero los dirigentes permanecieron en silencio. Suplicando que le devolvieran las medallas falleció de cáncer el 28 de marzo de 1953, ya convertido en la más notable de las leyendas del deporte mundial.

EL CINE LO INMORTALIZÓ CON UNA PELÍCULA

El cine lo inmortalizó al super atleta  James Thorpe en la película «El hombre de bronce», también conocido como “El gigante de los Estadios”, protagonizado por Burt Lancaster.

En enero de 1983, el presidente del COI, Juan Antonio Samaranch, entregó las dos medallas de oro a seis de sus siete hijos, e hizo efectiva la resolución de restablecerlo como ganador de pentatlón y decatlón en los resultados oficiales de los Juegos de Estocolmo 1912.

Los pieles rojas levantaron un monumento con su figura, a cuyo pie se puede leer: «James Thorpe, el más extraordinario atleta del mundo y al que más injustamente se le negó la gloria de sus triunfos». Mejor definición, no se puede pedir. ///

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