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Efemerides Rafael Baldayac

Disco Demolition Night: Mayor disturbio en historia de MLB

Un doble partido de beisbol en el Comiskey Park I, fue el lugar escogido por los fanáticos para protestar contra la música rock, quemando en medio del terreno miles de discos en formato de LP o elepé (Long Play) y provocando un forfeit en contra de los White Sox de Chicago en el segundo choque programado en su casa. The Disco Demolition Night, es considerado uno de los actos racistas y homofóbicos más grandes de la historia de la música.

EFEMERIDES ESPECIAL 12 DE JULIO 1979:

Por Rafael Baldayac

 

La noche del jueves 12 de julio de 1979 con la presencia de más de cincuenta mil personas que se congregaron en el estadio Comiskey Park de Chicago, para un doble partido que enfrentaba a los anfitriones Chicago White Sox contra los Detroit Tigers, se registró el mayor disturbio de fanáticos en la historia del beisbol de las Grandes Ligas.

Completamente lleno estaba el Comiskey Park de Chicago ese día, – muchos aseguran que entraron más de 70 mil personas- una concurrencia muy por encima de su capacidad, marcando la asistencia más alta de la última década en este parque de pelota.

Muchos de estos espectadores, sin embargo, no estaban allí para ver béisbol sino que se reunieron para presenciar la destrucción planificada de miles de ejemplares de música disco durante el descanso después de terminado el primer choque.

La revuelta, que  alteró la paz de los tradicionales fanáticos, fue llamada Disco Demolition Night, organizada por un disc-jockey de la radio de Chicago llamado Steve Dahl en colaboración con Mike Veeck, el gerente de promociones de los White Sox.

En las semanas previas al partido, Dahl invitó a sus oyentes a llevar al estadio los discos de este género musical que les gustaría ver destruidos.

Como actividad promocional, para incrementar la asistencia, a los que llevaron discos se les cobró una entrada de 98 centavos, aproximadamente una cuarta parte del precio normal de la entrada.

El acto también fue anunciado como Teen Night, por lo que muchos que no llevaron discos fueron admitidos con un descuento.

Tan exitosa fue la convocatoria, que debido a las muchas personas que se presentaron con discos, se les negó la entrada a los poseedores de abonos de temporada y miles de personas fueron rechazadas a las puertas, aunque muchas esperaron fuera del estadio para estar cerca del acontecimiento.

Muchos espectadores incluso se subieron a las puertas para entrar antes de que comenzara el partido.

En total, se estima que unas cincuenta y cinco mil personas llenaron el estadio, mientras que otras quince mil se quedaron en los alrededores de Comiskey Park. Otros diez mil estaban atrapados por el tráfico en la autopista.

Dentro del estadio la escena no tenía límites. Pancartas caseras con eslóganes como Disco Sucks (algo así como “la música disco da asco”) colgaban de los balcones superiores e inferiores, cosa que algunos observadores calificaron como obscenos.

A medida que avanzaba el partido, grupos de fanáticos gritaban varios cantos antidisco. En la quinta entrada, cientos de discos habían sido lanzados al campo junto con fuegos artificiales y basura, muchos de ellos con el objetivo de impactar en los jugadores.

DERROTAS DE WHITE SOX LO QUE MENOS IMPORTÓ.

El resultado del partido fue lo que menos importó. Apenas duro 2:38 horas, con registro oficial de asistencia de 47,795 personas. Los Tigres vencieron a los Medias Blancas 4-1 con gran labor monticular del novato zurdo Pat Underwood (4-0) tirando 7.2 de entradas de 5 hits y una carrera. Perdió por los White Sox el novel Fred Howard (1-4).

Salvó el partido el cerrador mexicano Aurelio López  (5) retirando a los cuatro hombres que enfrentó con par de ponches. Los jardineros Jerry Morales, Champ Summers y Ron LeFlore pegaron dos indiscutibles por los felinos de Sparky Anderson.

Tras terminar este primer desafío el campo ya estaba cubierto de basura mucho antes del descanso y la cosa se volvió tan desordenadas que los jugadores de los White Sox se encerraron en su vestuario en el descanso para su propia protección

La tensión alcanzó su punto máximo a las 8:40 de la noche cuando el locutor Steve Dahl, vestido con uniforme militar y un casco del ejército, entro en el campo en un jeep militar.

Estaba acompañado por una modelo rubia llamada Lorelei, conocida por sus poses sexualmente provocativas en los anuncios de WLUP (estación de radio de Estados Unidos en la frecuencia 105.3 FM).

La multitud comenzó a cantar “¡La disco da asco!” tan fuerte que eran claramente audible fuera del estadio. Los que se habían reunido alrededor del estadio se unieron al canto.

Mientras tanto, una caja gigante llena con más de cincuenta mil discos disco se colocó en el centro del campo.

 El clímax de la ceremonia llegó cuando Dahl hizo estallar una hilera de grandes fuegos artificiales frente a la jaula de bateo, que fue seguida por la detonación de una bomba de fuegos artificiales que hizo explotar los discos y envió fragmentos de ellos por los aires.

Pero la Disco Demolition Night  no terminó del todo ahí. Cuando los discos explotaron, la multitud estalló, corriendo por el campo y provocando disturbios, un desorden mayúsculo dentro del terreno de juego.

Se estima que siete mil aficionados corrieron enloquecidos, encendiendo hogueras, lanzando petardos al público, destruyendo el césped y los propios discos.

Muchos de los que no habían podido ingresar al estadio se estrellaron contra las puertas, mientras que otros se congregaron afuera. Los alborotadores destruyeron la jaula del bateador y el montículo del lanzador, provocando varios incendios menores.

Otros prepararon en el medio del campo una gran hoguera alimentada por discos y bailaron alrededor del fuego. A las 9:08 p.m. la policía hizo acto de presencia en el campo de juego.

La mayoría de los alborotadores corrieron a las gradas tan pronto como la vieron equipada con cascos antidisturbios y porras. En cinco minutos, la policía tenía la situación bajo control y había despejado el área.

WHITE SOX PERDIÓ 2do. JUEGO POR FORFEIT

Sin embargo, poco después, el árbitro declaró el campo impracticable, cancelando el segundo juego y decretando forfeit a favor de los Tigres de Detroit, que pusieron su record en 43-44, mientras los White Sox quedaban con 40-48.

Tres semanas después de aquel deplorable espectáculo, los White Sox cayeron en mala racha que llevó a la cancelación del manager-jugador Don Kessinger.

Con el récord del equipo en 46-60, Kessinger renunció el 2 de agosto de 1979 y regresó a su casa en Memphis al día siguiente. Kessinger fue reemplazado en el roster activo por un enanito campocorto de 5 pies 3 pulgadas llamado Harry Chappas.

Mientras que el coach Tony La Russa fue ascendido de Triple A Iowa para dirigir el club y Kessinger regresó al equipo para jugar su último partido en las Grandes Ligas contra los Yankees de Nueva York el 29 de julio de 1979 en Comiskey Park.

DISTURBIOS EN COMISKEY PARK PROVOCARON 39 ARRESTOS

Los disturbios en el Comiskey Park I provocaron 39 arrestos por conducta desordenada y más de media docena de lesiones reportadas. Pero la Disco Demolition Night, que había durado menos de media hora, se había convertido en una explosión escuchada por toda la industria discográfica y en todo el país.

El dueño de los White Sox, que no esperaba a tantas personas, no contrató seguridad extra para esa noche. Había dado la orden de que todos los guardias de seguridad resguardaran las puertas para evitar que entraran más personas.

En el campo no había un solo guardia. Cuando inició la explosión, entre 5 y 7 mil aficionados invadieron el campo para aventar sus LPs (Long Play) a la hoguera.

Algunos jugadores cayeron en la estampida. El fuego pronto se salió de control. El público que iba a ver el baseball intentó abandonar el estadio. Los guardias impidieron la salida y las personas que esperaban afuera dieron portazo.

A la policía le tomó casi dos horas restablecer el orden en el estadio. Hubo más de 30 detenidos y un número indeterminado de heridos. Un gran hoyo al centro del diamante impidió que se pudiera jugar el segundo juego.

Los White Sox pidieron que se pospusiera, pero los Tigers se negaron. Se quejaron ante la liga, que declaró el forfeit a favor de los Detroit con marcador de 0-9 en contra de los de Chicago White Sox.

QUEMA DE LONG PLAY SE EXTENDIÓ POR TODO E.U.

Miles de LP​ o elepé​ (del inglés Long play), también llamado disco de larga duración, fueron quemados públicamente.

El Long play era un disco de vinilo de tamaño grande, de 30,5 cm de diámetro, en el cual se puede grabar, en formato analógico, un máximo de unos 20 a 25 minutos de sonido por cada cara desarrollado por la empresa estadounidense Columbia  Records.

De manera que la protesta Disco Demolition Night no fue un incidente aislado o una aberración. Fue la ejemplificación de una reacción antidisco que se extendió por todo Estados Unidos en 1979.

Ese año, en Seattle, cientos de fanáticos del rock se reunieron en ferias y atacaron una pista de baile que iba de ciudad en ciudad. En Portland miles de personas vitorearon cómo un disc-jockey de radio cortaba una pila de discos de este tipo de música con una motosierra.

En Nueva York, los radioyentes protestaron contra un rock DJ de la radio por poner el himno sexual de la cantante de Donna Summer, es conocido “Hot Stuff”.

Se inauguraron clubes antidiscos en Detroit y Chicago, atrayendo a miles de personas con camisetas con las frases  como el ya mencionado disco ducks o death to the Bee Gees.

En Los Ángeles, una radio lanzó una grabación antidisco con canciones como “Disco’s What I Hate”, “Disco Defecation” y “Death to Disco”.

MÚSICA DISCO o ROCK  Y HOMOSEXUALIDAD: EL ESTIGMA

Un análisis detallado de Disco Demolition Night revela cómo un profundo prejuicio antigay se usó para estigmatizar la música disco y, a su vez, instigó el rápido declive del género rock incluso cuando la discofobia reflejaba y fomentaba el prejuicio antigay.

Las implicaciones de la Disco Demolition Night y la reacción contra la música disco, como han comentado los historiadores de la música Walter Hughes, Judith Peraino, Tim Lawrence, Peter Shapiro, Bill Brewster y Frank Broughton, superaron con creces la destrucción de varios miles de discos en Chicago.

El ataque a este género musical tuvo implicaciones para los homosexuales cuyas identidades estaban asociadas con la música disco.

Además, los acontecimientos del 12 de julio de 1979 se relacionan fácilmente con las ansiedades culturales sobre la sexualidad y el género que surgieron en los años 70.

Después de la reacción legislativa y electoral generalizada contra los derechos civiles de los homosexuales en los Estados Unidos, la reacción contra una forma de expresión sexual y musical significó la evacuación consciente de los homosexuales de la cultura popular.

EL MOVIMIENTO DE LIBERACIÓN GAY

El movimiento de liberación gay transformó la vida nocturna gay y, de forma implícita, los espacios y lugares donde la música era consumida por hombres homosexuales ya que antes del final de los 60 era difícil para los homosexuales congregarse públicamente sin temor al acoso policial.

Además, muchos clubes gais todavía estaban controlados por el crimen organizado, lo que limitaba severamente el grado en que los homosexuales podían controlar y socializar en sus propios espacios.

En consecuencia, los hombres homosexuales a menudo se congregaban en fiestas privadas, donde los discos eran a menudo la principal fuente de entretenimiento musical.

Después de Stonewall, los gais reclamaban cada vez más el derecho a bailar abiertamente y asociarse entre sí. Rápidamente comenzaron a abrir sus propios clubes y crear lugares para ellos a lo largo de todo EEUU.

Ello supuso una mayor sensación de libertad entre los homosexuales y permitieron las afirmaciones públicas de sus identidades todavía limitadas, ya que aún no podían participar plenamente en la cultura dominante y se mantuvieron segregados de la sociedad.

Desde sus orígenes, la música disco estuvo asociada con la diferencia cultural. A principios de la década de los 70, muchos artistas disco eran latinos o afroamericanos, la mayoría mujeres afroamericanas.

Así, comunidad gay tomó canciones populares como “Do not Knock My Love” de Wilson Pickett, “Yes We Can” de Pointer Sisters, “Respect” de Aretha Franklin, “Love Is the Message” de MFSB y “Never Can Say Goodbye” de Gloria Gaynor como una forma de reforzar el orgullo gay y afirmar la identidad homosexual, el romance y la sexualidad.

ORIGEN DISCO DEMOLITION NIGHT: SATURDAY NIGTH FEVER 

Muchos se lo preguntan: ¿puede alguien matar un género musical? Desde siempre han existido tipos de música desdeñados por unos y amados por otros.

Modas van y modas vienen, pero realmente son contadas las ocasiones en que podemos decir que un género muere.

Sin embargo, Disco Demolition Night es un caso muy particular en la historia de la música: el día que el Disco murió.

Corría 1979, Saturday nigth fever estaba en la gloria y Estados Unidos era el reino de Village People, los Bee Gees y Gloria Gaynor.

 La música disco estaba en un apogeo tal, que había arrasado con los premios Grammys y amenazaba con destronar al rock como EL género popular.

Las emisoras de radio empezaron a dejar de tocar exclusivamente rock para mover las caderas al ritmo del disco. Y había gente que no estaba nada feliz con eso.

Una de esas personas era el locutor Steve Dahl. A inicios de ese año, Dahl había sido despedido de una emisora local que decidió cambiar de giro musical.

El locutor se refugió en la WLUP, una pequeña emisora en Chicago, desde donde lanzaba todo su rencor hacia la música disco. Como todo hater, Dahl pronto se hizo de una base de seguidores.

LA NOCHE QUE MURIÓ LA MUSICA DISCO

Pronto Dahl empezó a convocar a sus fans a actos contra la música disco. Desde presentarse en clubes de disco y burlarse de sus asistentes, hasta destruir LPs al aire o celebrar la muerte de Van McCoy.

Las convocatorias fuera de la cabina solían salirse de control. Más de una vez, la policía llegó a separar las peleas provocadas por las hordas de Dahl. Y el locutor se hacía cada vez más famoso.

Tal llegó a ser la fama de Dahl, que el dueño de los White Sox decidió contratar al locutor para promocionar un partido doble contra los Tigers de Detroit.

Los White Sox estaban en una mala racha y al dueño se le ocurrió que un poco de pan y circo no le haría mal a nadie.

Steve Dahl lanzó la convocatoria: boletos a 98 centavos, más un LP de música disco que sería quemado entre los dos partidos de baseball. El evento fue nombrado The Disco Demolition Night.

Steve Dahl consideró el evento un gran éxito. Sobre todo porque, coincidencia o no, a partir de esa fecha, las ventas de la música disco se desplomaron.

 Algunos historiadores sostienen que el evento de Dahl fue la gota que derramó el vaso para un público blanco que se sintió agredido por culpa de una música hecha primordialmente por negros, latinos y homosexuales.

The Disco Demolition Night, con el lema “el Disco Apesta” es considerado uno de los actos racistas y homofóbicos más grandes de la historia de la música.

Otros expertos sostienen que la música disco en realidad ya estaba bailando las calmadas, y el hecho sólo lo aceleró. Al final, culpa de Dahl o no, ese 12 de julio de 1979 fue la noche que el Disco en el género de Rock murió para la radio y en las discotecas.

Todas las incidencias de esta protesta fueron difundidas por WGN-TV, canal virtual 9 (canal digital 19 de UHF), una televisión independiente con licencia para Chicago, Illinois, Estados Unidos.

Propiedad de Nexstar Media Group, grupo dueño también de la estación de radio que se especializada en noticias, entrevistas y deportes en la frecuencia WGN (720 AM y 97.9 FM). ///

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