El deporte mundial olímpico se ha convertido en una formidable empresa de producir dinero. Se estima que el Comité Olímpico Internacional pone a disposición de su estructura mundial, 4, 7 millones de dólares diariamente.
Hace muchos años que el Comité Olímpico Dominicano, entró a esa danza de los millones, sin que la República Dominicana, dé un mayor salto en materia deportiva. ¿Razones? Miedo al debate y silencio cómplice. La mal llamada pirámide olímpica, se ha convertido en una estructura engañosa, donde no se toma en cuenta la meritocracia y peor aún, la mayor cantidad de recursos, va a parar a la élite olímpica.
Lo más lamentable de todo, es que el liderazgo olímpico está arropado por una Crisis de argumentación. Algunos dirigentes siguen mudos, incapaces de hacer propuestas significativas y el ejemplo más fehaciente, es que, para las elecciones del 2026 del Comité Olímpico Dominicano, están aspirando a la presidencia, dirigentes federados que no tienen ni el perfil ni la capacidad, pero como se han manejado sin un régimen de consecuencia, piensan que en este ‘’ Macondo’’ olímpico, todo es posible.
El movimiento olímpico- federativo ha sustituido las propuestas proactivas por el chisme, la mentira, falacia, críticas destructivas, descalificaciones personales y en algunos casos: odio y sed de venganza hacia compañeros dirigentes.
‘’ Pensar es perdonar diferencias, decía el maestro Borges en su cuento: ‘’ Funes el memorioso’’, sin embargo, eso no ocurre con el expresidente del COD, Antonio-Colin-Acosta, pues me informan mis infalibles fuentes, que todavía no ha curado las heridas de su pasada derrota electoral y ha bajado la línea a sus pupilos de Judo y levantamiento de pesas, Gilberto García y William Ozuna, ambos aspirantes a dirigir el COD, de que deben evitar que Luis Chanlatte, Garibaldy Bautista y Miguel Camacho, puedan ocupar una posición en el COD en las elecciones de diciembre. Gilberto y Ozuna son dos excelentes militares que han tenido buenos resultados en sus federaciones, pero no creo que tengan el bagaje ni el liderazgo para impulsar el COD en estos momentos.
Insisto, hay una crisis de argumentación. Una inocultable incapacidad de la dirigencia olímpica-federativa que se manifestará prontamente a lo interno de algunas federaciones. Al Movimiento Deportivo Olímpico le llegará más temprano que tarde sus días aciagos y necesitará que sus dirigentes estén unificados en algunos criterios fundamentales. Lo digo con responsabilidad absoluta. Percibo tres perfiles idóneos para la presidencia del COD: José Manuel Ramos, Luis Chanlatte, José Mera y he comprobado que Edwin Rodríguez, presidente de Gimnasia, tiene un gran potencial.



