
Por Alfonso Araujo Bojórquez
SINALOA, Sonora, México.- Recién salido de la Academia Worcester, donde el béisbol todavía se jugaba como un juego de caballeros, Bruno Hass, aprendió rápidamente que el campo de béisbol de honor, puede ser un infierno.
Comenzando contra los «Yankees» en su debut en 1915, caminó hacía el montículo con su nuevo uniforme de los «Atléticos» de Filadelfia.
Pero cualquier similitud entre él y un lanzador de Grandes Ligas, terminó ahí. Hass permitió 15 carreras y 13 hits…lo cual no fue tan malo, considerando que no pudo pasar la bola por encima del plato (home).
Como un generoso dueño de un circo, Hass dio bases por bolas a todos lo que llevaban ropa de rayas.
Al final del día había caminado a 16 bateadores, una marca sin igual pero un juego de nueve entradas.
Por si alguien dudaba de su desenfreno, también realizó 3 wild pitches.
Al final del año, Hass desapareció de las Mayores. Algunos dijeron que simplemente «se alejó»…Después más lanzamientos.



