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Efemerides Rafael Baldayac

Béisbol, guerra y pandemia con una relación histórica

Cientos de jugadores pelearon en defensa de los Estados Unidos durante las guerras mundiales, mientras la población estadounidenses mientras seguía disfrutando del llamado “pasatiempo nacional” con los partidos de béisbol de Grandes Ligas donde vieron acción muchos peloteros sustitutos. Durante la pandemia de 1918, que asoló a gran parte del planeta, la campaña de las Ligas Mayores, aunque no fue cancelada, sufrió las consecuencias de este flagelo que a azotó al mundo hace un siglo al igual que el actual Covid-19.

Por Rafael Baldayac

EFEMERIDES ESPECIAL 24 DE FEBRERO 1943:

Uno de los momentos más críticos en la historia del beisbol de Grandes Ligas  (Major League Baseball) se  originaron en el siglo 19 al ser  diezmada por la ausencia de peloteros debido a la Segunda Guerra Mundial y anteriormente  por la pandemia de 1918 que obligó al uso de mascarillas por parte de jugadores y árbitros, con partidos de asistencia reducida por temor a con­tagiarse. 

La situación más dramática se vivió a partir de la Segunda Guerra Mundial. Más de 500 jugadores de la Liga Mayor sirvieron durante  el conflicto bélico y otros  4,000 peloteros de las ligas menores también dejaron de lado sus carreras para servir a su país en la conflagración.

De manera que la partida de los beisbolistas alistados en el servicio militar dejó una gran vacío, situación que motivo a que los equipos de Grandes Ligas colocaran  a partir del miércoles 24 de febrero de 1943 varios anuncios en The Sporting News, donde les ofrecían empleos a todos los jugadores de béisbol que estuvieran disponible. 

Grandes Ligas en los espacios pagados de la revista deportiva de mayor circulación en los Estados Unidos, solicitaba peloteros con habilidades para ser empleados como sustitutos de los hombres que se fueron a  pelear por la bandera de los Estados Unidos.  

Image for postComo consecuencia de la deserción masiva de jugadores que tuvieron que ir cumplir con la defensa de la soberanía norteamericana en la Segunda Guerra Mundial la liga de Texas se vio en la necesidad de recesar. 

FOTO: Joe DiMaggio al recibir su rango de sargento

Apenas nueve ligas minoritarias pudieron comenzar la campaña de 1943.  Una de las organizaciones más afectadas por la partidas de jugadores hacia el conflicto bélico fueron  los Cardenales de San Luis que vieron reducir de 22 equipos fincas en las menores, con 260 jugadores, a solo seis clubes.

MILES DE BEISBOLISTAS PELEARON POR EU EN LAS GUERRAS MUNDIALES

Antes de que hubiera un reclutamiento organizado de béisbol, había un reclutamiento militar.

En septiembre de 1940, cuando Estados Unidos contemplaba la posibilidad de entrar a la guerra, el presidente Franklin Roosevelt firmó la Ley Capacitación y Servicio Selectivo, obligando a todos los hombres estadounidenses de entre 21 y 36 años de edad que se enlistaran en el Servicio Militar.

Más de 500 jugadores de la Liga Mayor sirvieron durante la Segunda Guerra Mundial; más de 4,000 jugadores de las ligas menores también dejaron de lado sus carreras para servir a su país.

Cuatro de esos jugadores, Lou Brissie, Yogi Berra, Jerry Coleman y John Mule Miles, fueron honrados recientemente por el Centro de Veteranos Estados Unidos en Nationals Park en Washington.

“En ese entonces, todos querían ir”, dijo Brissie, paracaidista y lanzador de las Ligas Mayores. “Hubo una gran discusión en torno a suspender el béisbol mientras hubiera guerra, pero el presidente Roosevelt nos impuso seguir adelante”.

La entrada de Estados Unidos a la Primera Guerra Mundial puso fin a la temporada de béisbol de 1918, y muchos temían que lo mismo ocurriera en 1942. 

Ese enero, el presidente Roosevelt envió la “Carta de Permiso” al comisionado Kenesaw Mountain Landis, sugiriendo la importancia de mantener la Liga Mayor de Béisbol durante la guerra.

“Siento que lo mejor para el país será mantener el béisbol”, dijo el presidente el día siguiente.

“Creo que el presidente reconoció que íbamos a pedir mucho al pueblo estadounidense; pediríamos a las mujeres que trabajaran, que la gente trabajara dobles turnos”, dijo Robert Ruck, profesor de Historia en la Universidad de Pittsburgh. “Se merecían la oportunidad de ver béisbol y relajarse”.

La Segunda Guerra Mundial hizo que participara todo el país, dijo Ruck.

“15 millones de estadounidenses fueron a la guerra”, dijo, “y virtualmente todos los estadounidenses tenían algún familiar en la guerra o iban a trabajar a las plantas de defensa para apoyar la guerra”.

Antes de que Berra ganara 10 campeonatos de la Serie Mundial con los Yankees de Nueva York, se ofreció como voluntario para asistir en la Marina de Estados Unidos y participó en el aterrizaje del Día D en Normandía.

Image for post“Disfruté cada minuto”, dijo Berra. “Pensé que era el 4 de julio cuando llegué a Normandía”.

Coleman pospuso su carrera profesional en el béisbol para ir a la guerra como aviador del Cuerpo de la Marina. Se ganó la Medalla de Distinción por Vuelos por su servicio.

“Volar un avión es una guerra limpia”, dijo. “Mi compañero de cuarto explotó en frente de mí, y otros hombres murieron en el camino o desaparecieron en misiones. 

La guerra aérea, ahora no puedes ver a tus objetivos porque aparecen en el radar y pueden estar a 30 kilómetros de distancia y puedes atacarlos. Si algo ocurre, nunca verías sangre, la desesperación real y la muerte”.

Después de la guerra, Coleman se unió a los Yankees y ganó el título de Novato del Año. En mayo de 1953 su carrera deportiva volvió a interrumpirse, pues fue llamado para ir a la Guerra de Corea, donde se llevó su segunda Medalla de Distinción por Vuelos.

Coleman es el único ex jugador de las Ligas Mayores en haber combatido en dos guerras.

Miles, miembro original de la Fuerza Aérea Tuskegee, entró al ejército en 1942. Su carrera en el béisbol comenzó en 1946 en las ligas de negros.

“No ganaba mucho dinero pero me divertía mucho durmiendo en el camión, comiendo en el camión y vistiéndome en el camión para jugar juegos dobles y ganar 300 dólares al mes”, dijo. “Disfruté cada momento. Fue una gran experiencia”.

La Segunda Guerra Mundial (1939-1945) fue una contienda armada internacional que involucró a prácticamente todas las naciones del mundo.

Se desarrolló durante seis años y un día —comenzó el 1 de septiembre de 1939 y finalizó el 2 de septiembre de 1945— enfrentando principalmente a las potencias del Eje (Alemania, Italia y Japón) contra los Aliados (Francia y Reino Unido), a los que acabarían uniéndose en 1941 Estados Unidos (tras el ataque japonés a Pearl Harbor) y la Unión Soviética (después del intento de Alemania por conquistar Stalingrado).

La guerra tuvo una causa similar al de la Primera Guerra Mundial: el afán de Alemania, Italia y Japón de expandir sus dominios territoriales. El desencadenante oficial que hizo estallar el conflicto fue la invasión de Alemania a Polonia el 1 de septiembre de 1939 (una Alemania a la que se le prohibió rearmarse después de causar/ser derrotada en la PGM), lo que provocó la declaración inmediata de guerra de Francia y el Imperio británico.

Esta fue la mayor contienda bélica de la historia, con más de cien millones de militares movilizados y un estado de «guerra total» en que los grandes contendientes destinaron toda su capacidad económica, militar y científica al servicio del esfuerzo bélico, borrando la distinción entre recursos civiles y militares. 

Marcada por hechos de enorme repercusión que incluyeron la muerte masiva de civiles —el Holocausto, los bombardeos intensivos sobre ciudades y el uso, por única vez, de armas nucleares en un conflicto militar— la Segunda Guerra Mundial fue la más mortífera de la historia con un resultado de entre 50 y 70 millones de víctimas, el 2,5 % de la población mundial.​

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EL BÉISBOL,  LA GUERRA Y LA PANDEMIA 

Pareciera imposible creer que el enlace entre la guerra y el béisbol comenzó en los años iniciales de los 1860, cuando a pesar de la guerra civil estadounidense y su merma en la población y cantidad de equipos, las rivalidades se trasladaron a los campos en los enfrentamientos entre equipos del norte y el sur.

Años más tarde, la Primera Guerra Mundial obligó a recortar la temporada de 1918. Era la primera vez en la historia, que una beligerancia forzaba tal medida. 

Los Medias Rojas de Boston ganaron el título de la Serie Mundial en el sexto juego, disputado el 11 de septiembre.

Aquel año ’18 demostró de otra manera la importancia que desde entonces tenía el juego en la vida del norteamericano. El 14 de mayo se legalizaron los juegos los días domingos en la ciudad de Washington. 

Los comisionados del Distrito de Columbia levantaron la ley que los prohibía, en vista de la necesidad de darles distracción a los ciudadanos.

En 1942, más de mil cien jugadores, técnicos y umpires se alistaron a las fuerzas aliadas de la Segunda Guerra Mundial. 

Entre ellos figuraron Ted Williams, Bob Feller y Joe DiMaggio, quienes a pesar de estar en grandes momentos de sus carreras, cambiaron los bates, pelotas y guantes por la intención de defender la causa.

El entonces comisionado del béisbol, el Juez Kenesaw Mountain Landis había prometido cerrar el béisbol de ser necesario. Frente a la sugerencia, el presidente del momento Franklin D. Roosevelt, le respondió con las siguientes líneas:

«Honestamente siento que sería de mejor interés para nuestro país mantener al béisbol activo. Habrá menos gente desempleada y todos trabajarán durante más horas y más duro que nunca. 

Image for postTambién esto quiere decir que la gente tendrá su derecho a recrearse y apartar las mentes de sus trabajos más que nunca».

El designio del presidente fue escuchado y durante los cinco años de hostilidades hubo cotejos en los campos de béisbol de las ligas mayores.

La gran guerra mundial engendró otros hechos sobremanera interesantes, como la liga profesional de mujeres, la cual sirvió como opción para el menguado circuito masculino y operó en el período 1945-1951, con su mejor momento en el ’48.

Seis décadas después, el 11 de septiembre del 2001, dos aviones se estrellaron contra las Torres Gemelas de Nueva York y dibujaron la línea que marcó el nuevo antes y después. El golpe fue el más duro a Norteamérica desde la Segunda Guerra y obligó la cancelación de la acción de Grandes Ligas durante seis días.

Aún en medio de la cuenta de pérdidas, bajo el pertinaz humo que no abandonaba el llamado “Ground Zero” y en medio de discusiones por la disyuntiva entre jugar o no, los estadios oyeron de nuevo voz de play ball. 

El pasatiempo nacional superaba a la zozobra, para subirle la moral a una Norteamérica que rindió homenajes a los caídos en cada uno de los encuentros que le restaban a la temporada.

Image for postLas imágenes están en la memoria de todos y, una vez más, el deporte de las bolas y strikes afianzaba su lugar como el analgésico ideal para aliviar la intolerancia.

Ahora, a las puertas de una temporada más, con una terrible pandemia de Covid-19, habrá béisbol de Grandes Ligas. Un paso más para aumentar la dilatada historia de esta atípica conexión entre el béisbol, guerra y pandemia.

EN TOTAL, 146 PELOTEROS PROFESIONALES MURIERON EN BATALLA

El próximo 8 de mayo se conmemoran 76 años de la rendición de la Alemania nazi en el frente Europeo durante la Segunda Guerra Mundial, la cual tuvo su culminación meses después, el 2 de septiembre de 1945, con la capitulación del imperio del Japón a bordo de la cubierta del barco de guerra estadounidense USS Missouri. 

Soldados de Estados Unidos en la batallaEn este conflicto perdieron la vida dos peloteros de Grandes Ligas, 144 jugadores de las menores, 27 semiprofesionales, 50 jóvenes del beisbol universitario y 84 del sector amateur, incluyendo australianos y canadienses.

Los dos bigleaguers muertos en el frente fueron Elmer Gedeon, quien sucumbió en acción el 20 de abril de 1944, en Francia; y Harry O’Neill, uno de los caídos en la cruenta batalla de Iwo Jima, en el Pacífico, el 6 de marzo de 1945. 

Como tributo al sacrificio y reconocimiento a la valentía de hombres y mujeres durante los tiempos del Holocausto y las encarnizadas acciones militares, presento el perfil de los 34 miembros del Salón de la Fama que participaron en la Segunda Guerra Mundial. Por su nación, ellos cambiaron los campos de beisbol por los de combate.

PANDEMIA Y BEISBOL MAYORITARIO 

El beisbol también fue afectado por la letal pandemia que entre 1918 y 1920 provocó la muerte de más de 50 millones de personas en todo el mundo.

Los científicos no han podido determinar con total precisión el foco del origen de este flagelo que ha pasado a la historia con el sobrenombre de “gripe española”. 

Sin embargo, las investigaciones coinciden en que la hipótesis más plausible es que el virus se originó en Estados Unidos, en el remoto condado de Haskell (Kansas). 

Ninguna de las conjeturas que manejan los expertos alude a un origen español de la devastadora epidemia. 

Sin embargo, aún hoy en día, al buscar paralelismos en el pasado con la nueva pandemia de coronavirus que ha confinado a gran parte de la humanidad, la mal llamada “gripe española de 1918” sigue siendo uno de los ejemplos más recurrentes. 

La neutralidad de España durante la Primera Guerra Mundial es la responsable de este inmerecido bautizo.

“La evidencia epidemiológica sugiere que un nuevo virus de gripe se originó en el condado de Haskell, a principios de 1918 y que viajó hacia (…) una enorme base del ejército, y de allí a Europa”, explica John M. Barry en La gran gripe: la épica historia de la plaga más mortal de la historia (Penguin Group, 2004). 

LA PANDEMIA DE 1918 COMENZÓ EN EE.UU.

La Gripe Española mató entre 1918 y 1920 a más de 40 millones de personas en todo el mundo. Se desconoce la cifra exacta de la pandemia que es considerada la más devastadora de la historia. Un siglo después aún no se sabe cuál fue el origen de esta epidemia que no entendía de fronteras ni de clases sociales.

Aunque algunos investigadores afirman que empezó en Francia en 1916 o en China en 1917, muchos estudios sitúan los primeros casos en la base militar de Fort Riley (EE.UU.) el 4 de marzo de 1918.

Tras registrarse los primeros casos en Europa la gripe pasó a España. Un país neutral en la I Guerra Mundial que no censuró la publicación de los informes sobre la enfermedad y sus consecuencias a diferencia de los otros países centrados en el conflicto bélico.

Durante esa pandemia de 1918,  que asoló a gran parte del planeta, la campaña de las Ligas Mayores, aunque no fue cancelada,  sufrió fuertemente las consecuencias de este flagelo

La temporada comenzó el 16 de abril y el uso de mascarillas por parte de jugadores y árbitros era frecuente, en partidos de asistencia reducida debido al temor a con­tagiarse. 

La participación de Estados Unidos en la Primera Guerra Mundial también afectó la campaña, obligando originalmente a redu­cir el calendario de 154 a 140 juegos por equi­po, aunque finalmente sólo se jugaron de 126 a 128 partidos. 

La campaña regular concluyó el 2 de septiembre y la Serie Mundial se cele­bró del 5 al 11 de ese mes, entre Medias Rojas de Boston y Cachorros de Chicago. 

El último partido se jugó en el Braves Field, sede de los Bravos de Boston, en lugar del Fenway Park, debido a su mayor aforo. Ese encuentro pro­pició la propagación de una nueva cepa del virus, causando una segunda oleada de in­fluenza.

Resulta que en agosto, soldados y ma­rineros regresaron de la guerra y atracaron en Boston y como muchos eran portadores de la enfermedad, los contagios se multiplicaron en­tre la población y los visitantes con su asistencia al partido. 

Eso convirtió a la ciudad en el epicen­tro del brote en septiembre de 1918, que causó miles de muertes más. Entre las víctimas mor­tales de la gripe figuraron el periodista depor­tivo del Boston Globe Eddie Martin; el escritor de béisbol de Filadelfia Chandler Richter y Silk O’Loughlin, considerado uno de los mejores y más reconocidos árbitros en las Ligas Mayores. 

MIEMBROS DEL SALÓN DE LA FAMA EN LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL

 LUKE APPLING (Ejército de EE.UU.),  Al Barlick (Guarda Costa de EE.UU.),  Yogi Berra (Armada de EE.UU. ETO/MTO),  Willard Brown (Armada de EE.UU. ETO),  Nestor Chylak (Ejército de EE.UU. ETO), Mickey Cochrane (Armada de EE.UU. en el Pacífico),  Leon Day (Ejército de EE.UU. ETO),  Bill Dickey (Armada de EE. UU. en el Pacífico).

Should Sports be Stopped During the War? | The National WWII Museum | New  Orleans
Joe DiMaggio (Servicio en la Guerra: asignado a los Servicios Especiales de la Fuerza Aérea del Ejército, y se reportó el 24 de febrero de 1943. Al año siguiente fue trasladado a Hawaii).- Larry Doby (Armada de EE. UU. en el Pacífico), Bobby Doerr (Ejército de EE.UU), Bob Feller (Armada de EE. UU. Atlántico/Pacífico).

Bob Feller (Servicio en la Guerra: Un día después del ataque japonés a Pearl Harbor, el 8 de diciembre 1941,  se alistó en la Marina siendo juramentado por el ex campeón mundial de boxeo, Gene Tunney. Luego, Feller pasó 26 meses como jefe de un equipo antiaéreo en el USS Alabama, en el Atlántico Norte)

Charlie Gehringer (Armada de EE. UU., Joe Gordon (Fuerzas Aéreas del Ejército de EE UU. en el Pacífico), Hank Greenberg (Fuerza Aérea del Ejército de EE. UU. CBI) 

Hank Greenberg (Servicio en la Guerra: en 1944, el capitán Greenberg solicitó su transferencia al extranjero y fue asignado al primer grupo de las Super fortalezas voladoras B-29. Pasó seis meses en el Teatro de operaciones China, Burma e India (CBI).

Billy Herman (Armada de EE. UU. en el Pacífico), Monte Irvin (Ejército de EE.UU ETO), Ralph Kener (Armada de EE.UU. en el Pacífico), Bob Lemon (Armada de EE. UU. en el Pacífico), Ted Lyons (Infantería de Marina de EE. UU. en el Pacífico), Johnny Mize (Armada de EE. UU. en el Pacífico), Stan Musial The South Bend Blue Sox: A History of the All-American Girls Professional Baseball League Team and Its Players, 1943–1954 de [Jim Sargent](Armada de EE. UU. en el Pacífico), Pee Wee Reese (Armada de EE. UU. en el Pacífico).


Phil Rizzuto (Armada de EE. UU. en el Pacífico), Robin Roberts (Fuerza Aérea del Ejército de EE.UU.), Air Shepherd, en Wichita Falls, Texas, (reclutado, pero con el fin de la guerra no entró en acción), Jackie Robinson (Ejército de EE.UU, asistió a la escuela de oficiales, y logró el grado de subteniente en 1943. 

Al año siguiente, cuando servía en Fort Hood, se negó a sentarse en la parte trasera de un autobús militar, por lo cual fue sometido a corte marcial y absuelto porque la orden era una violación de la política del Departamento de Guerra sobre la discriminación racial. No estuvo en acción por una fractura de tobillo que sufrió jugando al fútbol en 1932.

Red Ruffing (Fuerza Aérea del Ejército de EE. UU.), Red Schoendienst (Ejército de EE. UU.), Enos Slaughter (Fuerza Aérea del Ejército de EE. UU. en el Pacífico), Duke Snider (Armada de EE. UU. en el Pacífico), Warren Spahn (Ejército de EE.UU ETO), Hoyt Wilhelm (Ejército de EE.UU. ETO), Ted Williams (Infantería de Marina de EE. UU.), Early Wynn (Ejército de EE.UU. en el Pacífico).

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