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Efemerides Rafael Baldayac

Bárbaro Garbey salió de Cuba hace 40 años y rumbo USA

EFEMERIDES 4 DE JULIO 2020: Alejado de la pelota, Garbey logró escapar el 4 de julio de 1980 a través de la Flotilla del Mariel, una de las olas migratorias más impactantes en la historia de Cuba, por donde salieron desde la isla hasta Cayo Hueso algo más de 125,000 cubanos

Bárbaro Garvey/ Fuente Externa
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Por Rafael Baldayac

 

EFEMERIDES 4 DE JULIO 1980:

 

Hoy se cumplen cuarenta años de aquella tarde del viernes 4 de julio de 1980, cuando el estelar pelotero habanero Bárbaro Garbey, en el puerto del Mariel subía a un bote atestado de personas que deseaban emigrar hacia Estados Unidos.

El pelotero cubano que estaba suspendido de la pelota en su país, logró escapar a través de la Flotilla Mariel, una de las olas migratorias más impactantes en la historia de Cuba  por donde salieron desde la isla hasta Cayo Hueso más de 125 mil cubanos en apenas siete meses.

Tanto Garbey como la mayoría de que se sumaron al éxodo  —entre abril y octubre de 1980— finalmente entraron a Estados Unidos especialmente por  Miami, que se vio superada por la masiva y repentina llegada estos ciudadanos que huían del régimen de Fidel Castro, que por aquel entonces todavía contaba con el apoyo de la Unión Soviética.

Con su llega en a Estados Unidos comenzaba a fraguarse la conmovedora historia de talentosos jugadores cubanos que huían de su país para competir en el mejor béisbol del mundo.

Tras un cuatrienio en las menores Garbey hizo su debut en la gran carpa con los Tigres de Detroit y en 1984 ganó un anillo de la Serie Mundial.

Cuatro décadas después, pasado de peso y con el pelo canoso, Garbey todavía cuenta que en varias ocasiones intentó sumarse a los miles de cubanos que escaparon del castrismo.

La historia de Bárbaro es tan prolífica, interesante y polémica

La historia de Bárbaro, hermano del boxeador Rolando Garbey y de la atleta Marcia Garbey, es tan prolífica, interesante y polémica que sin muchas complicaciones puede ser tratada en un libro o un documental.

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En el béisbol cubano estuvo en tres Series Selectivas y cinco Series Nacionales, bateando .290, con 327 imparables, 52 tubeyes, 19 jonrones y 140 impulsadas en representación de la Habana, Metropolitanos e Industriales.

Su última campaña al máximo nivel en la Isla fue la jugada con Industriales, equipo con el que terminó líder del torneo en carreras impulsadas (40).

Sin embargo, esa temporada de 1977-1978 (Serie XVII) significó su separación definitiva del béisbol cubano, luego de ser implicado, junto a otros peloteros, en un escándalo por venta de partidos.

El último año de Garbey en Cuba fue en 1978 con Industriales cuando terminó líder en carreras impulsadas con 40 (torneo de 50 juegos).

Sin embargo, esta campaña fue el fin de su carrera en la isla, al ser separado del béisbol por una supuesta venta de partidos donde estuvieron involucrados otros peloteros, lo cual impidió repetir con el uniforme de Cuba en el Mundial de Italia celebrado ese año.

Según palabras del propio Garbey su salida de Cuba no fue fácil, pues lo rechazaron tres veces en las oficinas donde se registraban las personas que buscaban emigrar.

 Recordó que pudo lograr su propósito en la cuarta oportunidad, el 4 de julio de 1980, donde lo dejaron coger uno de los botes que lo llevó a la libertad y a la recuperación de su carrera.

Después de su sanción y sin jugar pelota organizada durante dos años, en 1980 se involucró en una de las olas migratorias que recoge la historia de nuestro país después de 1959: el éxodo de embarcaciones que salieron de la bahía de Mariel (se calcula que marcharon aproximadamente 125 000 cubanos en aquella ocasión).

Unos cinco mil cubanos salían cada semana en los barcos ofrecidos por los disidentes de Miami. “Las tres primeras veces me reconocieron y me dijeron que eso no era para mí.

La cuarta vez, un tipo también me reconoció, pero me dijo: ¿Así que te quieres ir? Pues vete al diablo”.

Dos meses después firmó contrato de Liga Menor con Detroit

Del Mariel, Garbey viajó directo a Cayo Hueso y luego al campamento militar en Fort Indiantown, Pennsylvania, hasta que dos meses después firmó contrato de Liga Menor con los Tigres de Detroit con la ayuda del buscador de talento cubano Orlando Peña.

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El mismo año que llegó a Estados Unidos fue firmado por los Tigres de Detroit y se mantuvo durante cuatro contiendas jugando en Ligas Menores, mayormente entre AA y AAA.

El 3 de abril de 1984 debutó en las Mayores, a los 27 almanaques,  y en 110 encuentros promedió .287 (94 indiscutibles en 348 veces al bate), además de 17 dobles, cinco cuadrangulares, 52 remolcadas y solo 35 ponches.

En su estreno en la Gran Carpa fue un jugador muy útil para los Tigres a la defensa, después de jugar en los tres jardines, la inicial, la antesala, la segunda base y como bateador designado.

Ese propio año fue nombrado Novato de la organización y al cierre de la contienda se proclamó titular, después de que su equipo derrotara en cinco desafíos a los Padres de San Diego.

En 1985 repitió con los Tigres en la MLB pero sus números fueron inferiores en casi todos los apartados.

Garbey tuvo un excelente debut en MLB, pero luego su rendimiento no volvió a ser el mismo.

Después de ser liberado por la organización trasladó su talento par de años a la Liga Mexicana y en 1988 retornó a las Grandes Ligas con los Rangers de Texas, logrando un pobre promedio de .194 en 62 veces al bate.

También perteneció, posteriormente, a los desaparecidos Expos de Montreal y por breve tiempo a los Dodgers de Los Ángeles. En total, estuvo con cuatro elencos.

Trabaja como instructor de Bravos de Atlanta

Actualmente trabaja para la organización de Grandes Ligas Bravos de Atlanta y en la pasada campaña de Ligas Menores fungió como entrenador de bateo del elenco Danville Bravos, nivel Rookie.

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Con anterioridad ha ejercido la misma función en las categorías inferiores de otras franquicias de la Gran Carpa como los Bravos de Atlanta y Padres de San Diego.

Luego de desligarse del béisbol rentado de Estados Unidos se mantuvo hasta 1994 jugando en el principal circuito azteca. Después de terminar su carrera como atleta se desempeñó, mayormente, como coach de bateo en diferentes ligas.

La mayor parte de su estancia en suelo estadounidense ha vivido en Livonia, zona residencial de Detroit, junto a su esposa Kimberly y sus tres hijos: Isabel, Gabriela y Bárbaro Jr.

Una bomba demográfica y política para Miami

Castro aprovechó la crisis para vaciar las cárceles de presos comunes y enviarlos a Estados Unidos, una decisión que tendría consecuencias fatales para Miami, donde se quedaron la mayoría de los cubanos que salieron en esta ola migratoria.

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“Las estimaciones más conservadoras apuntan que el 15% de los que llegaron eran delincuentes”, apunta Tomás Regalado, actual alcalde de Miami por el Partido Republicano y que en 1980 cubrió el éxodo como reportero.

Si el impacto del éxodo en Cuba fue enorme, no le va a la zaga lo ocurrido en Miami, que no estaba preparada para acoger a tantas personas en tan poco tiempo. De los 125.000 cubanos que llegaron en 1980, unos 100.000 se quedaron en Miami, tras una intervención del Gobierno federal, que promovió que algunos de los recién llegados fuesen a otros estados. “Fue una bomba demográfica y una bomba política”, afirma el alcalde de la ciudad.

Hubo que alojar a gente en campamentos junto a las autopistas, hacer ejercicios malabares para alimentar a todos los recién llegados o escolarizar a más de 12.000 niños que no hablaban inglés. En pocos meses, creció el paro y el número de pobres. No obstante, Regalado cita el incremento de la criminalidad como la consecuencia más nefasta de esta etapa.

“La mayoría de los que llegaron eran buenas personas, pero los delincuentes que envió Castro siguieron delinquiendo aquí”, añade el alcalde. Los siguientes años fueron los que quedaron inmortalizados en la serie Miami Vice. Drogas, armas, corrupción.

“El repunte del crimen hizo que la ciudad contratase a muchos policías sin un chequeo meticuloso, lo que dio lugar al mayor escándalo de corrupción de la historia de Miami. Con el tiempo, decenas de policías fueron detenidos por el FBI. Los policías cogían a los narcotraficantes se quedaban con la droga y los mataban”, recuerda Regalado.

El 4 de julio de 1991 comenzó el goteo de deserciones con René Arocha

Bárbaro Garbey  en 1978 había sido inhabilitado de jugar béisbol por las autoridades cubanas acusado de «vender» juegos de su equipo, Industriales. Años después, Rey Vicente Anglada, exsegunda base que tenía manos de mago y actualmente es manager de Industriales, reconoció que fue una imputación falsa acusar a un grupo de jugadores de «vender partidos».

Sin embrago, nunca las autoridades políticas y deportivas en Cuba han realizado una disculpa pública al respecto. En una entrevista a un periódico de la Florida, Bárbaro confesó que el precio a pagar fue grande. “No pude ver a mi familia en doce años, pero estaba decidido a probarme y a demostrar que tenía madera de Grandes Ligas”.

El goteo de deserciones de peloteros de la Isla comenzó a dispararse exactamente once años después, partir del 4 de julio de 1991, cuando el formidable lanzador René Arocha abandonó la selección nacional en el Aeropuerto de Miami.

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Después de esa fuga, alrededor de 1,200 beisbolistas cubanos escapaban en cualquier cosa que flotara o abandonaban sus equipos en el extranjero para probar fortuna en la MLB. Algunos como el paracorto habanero Rey Ordoñez, en un torneo universitario en Buffalo, Nueva York, saltó la cerca del jardín izquierdo y pidió asilo político.

Muchos peloteros cubanos han logrado cumplir su sueño

Tras la llegada de Garvey y Arocha decenas de peloteros cubanos como José Abreu, Aroldis Chapman, Yoenis Céspedes,   o Yasiel Puig, lograron cumplir sus sueños y hoy ganan salarios de seis ceros en Grandes Ligas.

En la pasada temporada más de 30 peloteros de origen cubano jugaron en la MLB. Y más de cien jugadores nacidos en Cuba se esfuerzan en las ligas menores para dar el gran salto.

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FOTO: Antes de que siquiera hubiesen nacido estrellas de la talla de Yasiel Puig y Yoenis Céspedes, Bárbaro Garbey hizo su debut en Grandes Ligas con los Tigres de Detroit, quienes ganaron la Serie Mundial de 1984. Llegó con la flotilla de Mariel de 1980, cuando el gobierno permitió la salida de unos 125 000 cubanos.

Bárbaro Garbey,  luego viajó a República Dominicana, jugó pelota invernal para las Águilas Cibaeñas y como agente libre fue firmado por los Tigres de Detroit, organización donde lleva más de 30 años laborando.

En una época donde los peloteros cubanos no se escapaban y cuando comenzaba un proceso de extinción de nuestros jugadores en la pelota profesional de Estados Unidos, Bárbaro Garbey fue el primer antillano proveniente de las Series Nacionales en vestir un uniforme de Grandes Ligas después de escapar por el éxodo del Mariel, en 1980.

Hermano de otros dos atletas sobresalientes de Cuba, el boxeador Rolando Garbey (titular mundial y medallista olímpico) y la campeona en atletismo Marcia Garbey (salto largo y relevo 4×100 metros), Bárbaro nació el 4 de diciembre de 1956 en Santiago de Cuba, Oriente.

Se inició en el principal torneo cubano a la edad de 17 años, en 1973. Actuó en tres Series Selectivas y cinco Series Nacionales terminando con promedio de .290 con los equipos Habana, Metropolitanos e Industriales.

En 1976 (a los 20 años) ganó la corona de bateo de la Serie Selectiva y luego integró el equipo Cuba para el Campeonato Mundial Amateur celebrado en Cartagena de Indias, Colombia, donde Cuba se llevó el triunfo y donde el santiaguero terminó con promedio de .333 (18-6).

En este evento junto a Garbey estuvieron en el equipo varios peloteros considerados entre los mejores de Series Nacionales, como Armando Capiró, Antonio Muñoz, Pedro José Rodríguez.

Asimismo  Rey Vicente Anglada, Agustín Marquetti, Braudilio Vinet, Wilfredo Sánchez, Santiago “Changa’’ Mederos y Rogelio García, entre otros.

35 años después la reconciliación con EEUU

Beisbolistas desertores vuelven a Cuba

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Major League Baseball (MLB) y La Asociación de Jugadores de Major League Baseball (MLBPA) realizaron una gira de buena voluntad en Cuba del martes 15 al  viernes 18 de diciembre de 2015

Los Salón de la Fama Joe Torre, Máximo Oficial de MLB, y Dave Winfield, Consultor Especial de la MLBPA, encabezaron hace cinco años a este grupo de ligamayoristas de la a Cuba.

Esta gira marcó la primera visita de MLB a Cuba desde 1999, cuando los Orioles de Baltimore jugaron un partido de exhibición con la Selección Nacional de Cuba.

 El tour incluyó una rueda de prensa en el Hotel Nacional con Torre, Winfield y el grupo de jugadores participantes; clínicas de béisbol para niños en el Estadio Latinoamericano de La Habana y en el Estadio Victoria de Girón en Matanzas; y un evento caritativo en asociación con Caritas Cubana.

De manera que esta era la primera vez en cinco décadas que una constelación de estrellas y directivos de la MLB y de la MLBPA realizan una gira por Cuba.

El béisbol llenó ese martes 15 de diciembre de 2015 su propia página en la reconciliación de Cuba y Estados Unidos cuando peloteros cubanos que fueron estigmatizados por desertar volvieron a la isla como parte de una constelación de estrellas de Las Grandes Ligas.

Se trata de un doble giro político cubano, entrar en negociaciones con las Grandes Ligas, acusadas por mucho tiempo de robar talentos; y recibir como visitantes oficiales a deportistas desertores, que antes solo podían regresar en esporádicos viajes familiares.

En una sala atestada de cámaras y grabadoras del emblemático Hotel Nacional y ante la presencia de dirigentes deportivos cubanos, cuatro beisbolistas isleños que juegan en Estados Unidos fueron recibidos con aplausos por el público.

Sonrientes, fueron tomando su lugar José Abreu (Medias Blancas), Yasiel Puig (Dodgers), Alexéi Ramírez (agente libre) y Brayan Peña (Cardenales de San Luis).

En primera fila, el médico Antonio Castro, vicepresidente de la Federación Cubana, hijo de Fidel Castro, recibió los saludos de los representantes de la Major League Baseball (MLB) y de la Asociación de Jugadores de Major League Baseball (MLBPA).

Yasiel Puig, desertor en 2011, se emocionó sin reservas.

«Me siento muy feliz de estar en Cuba, y que me hayan dado la oportunidad de volver a mi país», dijo el jardinero de 25 años a la AFP.

«Todos aquellos cubanos que están fuera del país siempre están dispuestos a jugar por nuestra patria», agregó.

Ramírez, quien abandonó Cuba de forma legal en 2007, tampoco ahorró sonrisas. «Estoy muy contento de que esto haya sucedido. !Estoy muy feliz! y esperamos que pasen cosas buenas» de aquí en adelante.

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En el patio del hotel, alegres y conversadores, familiares aguardaban por el reencuentro.

Abreu, quien desertó en 2013 y firmó un contrato de seis años por 68 millones de dólares con los Medias Blancas, dejó en Cuba a un hijo de cinco años a quien no había podido ver en este tiempo.

Los cubanos llegaron a la isla acompañados de figuras como el venezolano Miguel Cabrera, el dominicano Nelson Cruz y el estadounidense Clayton Kershaw.

Para el béisbol y los aficionados cubanos esta gira, lejos del morbo político, representa un reencuentro con jugadores que alcanzaron el esplendor fuera de su tierra. Visitantes del hotel, sorprendidos, se tomaron fotos con ellos.

Esta es la primera vez en cinco décadas que una constelación de estrellas y directivos de la MLB y de la MLBPA realizan una gira por Cuba, que se extenderá hasta el viernes.

El grupo de directivos lo encabezan Joe Torre, Tony Clark, Daniel Halem y Dave Winfield.

Atraídos por millonarios salarios, muchos jugadores han desertado y su salida ha mermado la calidad del béisbol nacional. Un acuerdo con Las Grandes Ligas sería para muchos la salvación del deporte.

En 2015 desertaron o se marcharon de Cuba de manera legal más de un centenar de beisbolistas y otros fueron sancionados al intentarlo.

Pero las restricciones del embargo impiden la libre contratación de los cubanos, que deben radicarse en otro país y asegurar en el contrato que no retornaran a Cuba.

Interrogados si tienen previsto eliminar esas trabas, el abogado Halem respondió: «es nuestra meta, estamos conversando y el sindicato quiere tener una solución segura y legal; bajo las leyes de los dos países; vamos a negociarlo pero requiere cooperación de los dos gobiernos».

Las Grandes Ligas programarían realizar en 2016 partidos de pretemporada en la isla, tal como ocurría hasta 1960.

Directivos de la MLB y de la MLBPA en histórica gira por Cuba

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FOTO: Tony Clark , de la Asociación de Jugadores de Major League Baseball (MLBPA) y los Salón de la Fama Joe Torre, Máximo Oficial de MLB, y Dave Winfield, Consultor Especial de la MLBPA, encabezaron hace cinco años a este grupo de ligamayoristas de la a Cuba.

El grupo de directivos lo encabezaron Joe Torre, Tony Clark, Daniel Halem y Dave Winfield.

Atraídos por millonarios salarios, muchos jugadores han desertado y su salida ha mermado la calidad del béisbol nacional. Un acuerdo con Las Grandes Ligas sería para muchos la salvación del deporte.

«Esperamos tener aquí unos partidos de entrenamiento en la primavera, hemos hablado con la federación cubana, con el gobierno cubano pero nada es oficial hasta el momento, esperamos hacerlo pero nada es oficial», agregó Halem.

Se recuerda que ese año del  2015 desertaron o se marcharon de Cuba de manera legal más de un centenar de beisbolistas y otros fueron sancionados al intentarlo.

Pero las restricciones del embargo impiden la libre contratación de los cubanos, que deben radicarse en otro país y asegurar en el contrato que no retornaran a Cuba.

Interrogados si tienen previsto eliminar esas trabas, el abogado Halem respondió: «es nuestra meta, estamos conversando y el sindicato quiere tener una solución segura y legal; bajo las leyes de los dos países; vamos a negociarlo pero requiere cooperación de los dos gobiernos».

A partir de 2013, el gobierno de Raúl Castro dio un giro en la política deportiva de Cuba y autorizó los contratos de cubanos en el exterior.

Desde entonces alrededor de una decena ha fichado por clubes de México, Japón, Canadá y Colombia, pero no han podido hacerlo en la MLB por las leyes de Estados Unidos, ni en las Ligas del Caribe, ya que están bajo las mismas normas.

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