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Efemerides Rafael Baldayac

Chicago y Cardenales hace más de un siglo jugaron 9 entradas

EFEMERIDES 29 DE JUNIO 2020: Una pelota que para colmo era muy sucia, mucho más blanda que la de ahora y esta terminaba literalmente muerta, de ahí lo de Dead Ball era (época de la bola muerta). Usted le puede llamar rareza, excentricidad, extravagancia, inverosimilitud pero así se jugaba hace más de un siglo en la MLB

Una pelota usada jugando béisbol/ Fuente Externa

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Por Rafael Baldayac

 

EFEMERIDES 29 DE JUNIO 1916:

 

Calificado como inverosímil en estos tiempos, la realidad es que hace más de un siglo los Cachorros de Chicago y los Cardenales de San Luis jugaron en las Grandes Ligas un partido de nueve entradas con una sola pelota de beisbol. Los Cubs se llevaron la victoria 3-2 sobre los Cardinals en el Robinson Field de St. Louis, Missouri.

En una época donde escaseaban los jonrones, un triple del emergente Heinie Zimmerman decidió las acciones del singular partido celebrado el jueves 29 de junio de 1916, siendo esta una de las particularidades de la “Dead Ball”, la llamada era de la bola muerta en las mayores.

 

Gene Packard (6-3) se alzó con la victoria por los Cachorros. Tirando siete episodios  de 7 hits y dos carreras, una limpia sin otorgar boleto y propinando 5 ponches, Claude Hendrix se anotó el salvamento con dos entradas en blanco.

La derrota fue para Bob Steele (1-4) que laboro 7.1 aceptando seis hits y tres anotaciones con par de boletos y cuatro ponches. Lee Meadows tiro sin novedad 1.2 por los Cardenales. Bill Klem, principal y Bob Emslie, auxiliar fueron los árbitros donde se usó una sola bola durante la nueve entradas en el Robison Field, el más conocido de los antiguo parque en St. Louis, Missouri. Fue el hogar de los Cardenales  de la Liga Nacional de 1893 a 1920.

Época de Bola Muerta o Dead Ball Era

Es posible que también terminaran jugando con una sola pelota Cubs de Chicago y Rojos de Cincinnati en un doble choque efectuado el sábado 24 de junio de 1916.

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FOTO: Dead Ball Era, un periodo del beisbol mayoritario con mucha excentricidad. Los fanáticos en las gradas iban vestidos como si fueran al teatro.

Los Cachorros ganaron el primero 6-5 en 12 episodios y el segundo los rojos 7×6 donde se agotaron las esféricas en el Weeghman Park de Chicago.

Ese año precisamente el jardinero central de los Cachorros Cy Williams fue colíder en jonrones de la liga nacional con un total de 12 empatado con el también guardabosque Dave Robertson de los Gigantes de Nueva York, quien al año siguiente lidero con la misma cantidad.

La dead ball era, el béisbol que todos conocemos y disfrutamos,  tuvo hace más de un siglo una manera tan particular que nos dejaría boquiabiertos en más de una ocasión se viajáramos en el tiempo a esa época.

Este periodo, la Dead Ball Era, que duró unos 20 años, de 1900 a 1919 aproximadamente, tuvo muchas particularidades, no sólo en las gradas donde la gente iba vestida como si fuera al teatro, sino en el terreno de juego y el equipamiento.

Se anotaba una cantidad muy pequeña de carreras (en 1908 se anotaron 3.4 por partido, la suma más baja en la historia de las grandes ligas) y prácticamente no se pegaban cuadrangulares.

La razón de todo esto no es algo aislado sino un conjunto de factores que ponían en gran desventaja a los bateadores, factores que de no tenerlos documentados al dia de hoy no serían creíbles.

Para empezar, se utilizaba solamente una bola durante todo el juego, que para colmo era una pelota mucho más blanda que la de ahora y esta terminaba literalmente muerta, de ahí lo de Dead Ball era (época de la pelota muerta).

Pelota sucia e ensalivada: Chapman, Black Sox y Ruth

Durante la era de la bola muerta,  de 1900 hasta 1919, ocurrieron tres incidentes independientes que forzaron algunos cambios en los reglamentos, especialmente en lo concerniente a la pelota con que se jugaba.

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Estos incidentes fueron, la muerte de Ray Chapman por un pelotazo  en la cabeza recibido de un lanzamiento del pitcher Carl Mays el 6 de agosto de 1920, el llamado Escándalo de las Medias Negras (Chicago White Sox) de 1919 y el surgimiento de la figura de Babe Ruth.

Esta única bola que se utilizaba no solo era difícil de ver por las manchas acumuladas durante el juego, sino que los lanzadores se empeñaban en hacerlo todo más difícil todavía mediante una especie de trucos de dudosa caballerosidad.

Teñían la bola con jugo de tabaco, lanzaban la famosa Spitball o bola ensalivada donde el pitcher mojaba la pelota con saliva o vaselina para que esta se mueva de manera errática y contaban también con otro tipo de lanzamiento muy de moda en ese momento, la Emery Ball, donde se raspaba la bola para alterar aún más su trayectoria.

Estadios muchos más grandes que los habituales hoy en día.

Si eso no les parece demasiado, súmenle que estos pobres tipos a veces tenían que batear en campos muchos más grandes que los habituales hoy en día, tal era la dimensión de estos que hasta el mítico Ty Cobb (el mejor bateador de esta era y el que tiene el mejor promedio de bateo de por vida en la historia del béisbol) dijo que en el Braves Field de Boston nunca nadie iba a sacar la bola afuera.

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FOTO: Los Cubs y su mascota, al parecer lo de «dead» también se aplicó en este caso.

Al no existir prácticamente el home run (varias veces el líder en cuadrangulares no llego a batear siquiera 10) era mucho más habitual que ahora el «triple», de hecho, la mayor cantidad de triples en una temporada (36 por Chief Wilson) y la mayor cantidad de triples bateados por un jugador en su carrera (309 por Sam Crawford) se dieron en la Dead Ball Era y estos récords son considerados al día de hoy como irrompibles.

Como se podrán imaginar, si uno tiene en cuenta todo lo mencionado, es imposible que el béisbol se haya jugado como se juega hoy en día. El juego se basaba mucho más en la estrategia, se robaban cantidades de bases mucho mayores a la que estamos acostumbrados y se practicaba mucho más el Hit and Run.

El toque de Bola ahora prácticamente en desuso era el pan de cada día, Eddie Collins por ejemplo se marcó otro de los famosos récords inalcanzables al tocar la bola nada más ni nada menos que 512 veces. A varios de los managers de hoy en día les saldrían canas verdes de solo pensar en un béisbol así.

Aproximadamente en 1919 la Dead Ball Era vio su fin con un incremento notorio de las carreras anotadas por juego, este cambio puede deberse a varios factores como por ejemplo el cambio de la bola, ya que se pasó a usar una con núcleo de corcho en remplazo de la de núcleo de goma, y de paso esta se cambiaba cuando se manchaba demasiado y ya no se veía bien.

También se empezó a controlar a los lanzadores y se prohibieron los lanzamientos mencionados anteriormente como poco caballerescos (algo muy gracioso es que a un grupo de lanzadores muy asiduos al spitball se les permitió seguir usándolo porque con el habían «construido su carrera»).

Babe Ruth en 1920. El cambió la forma de jugar el béisbol para siempre.

Hay otro motivo fundamental además de los mencionados como desencadenantes del fin de la era y tiene que ver con un individuo. Estamos hablando de Babe Ruth, para muchos el mejor jugador de todos los tiempos. Cuando cambió de posición (de lanzador a bateador) y luego de equipo (el famoso traspaso desde los Red Sox a los Yankees) cambió el béisbol, en 1920 bateo 54 homeruns, 35 más que el segundo en el conteo de la temporada, algo totalmente impensado para la época.

Juegos de baja anotación de carreras

Durante la era de la pelota muerta los juegos tendían a tener bajos marcadores –ya en 1921 incrementó en un 40 % el promedio de carreras anotadas– y el dominio de los lanzadores era evidente, con grandes figuras como Walter Johnson, Cy Young, Christy Mathewson, y Grover Cleveland Alexander.

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La misma pelota favorecía la labor de los lanzadores por una razón económica, cada bola tenía un elevado precio de tres dólares (unos 65 dólares ajustados a la inflación de 2005).

Es la razón por la que los dueños de los equipos no estaban dispuestos a cambiar con frecuencia la pelota y no era inusual que una bola durase todo el juego como sucedió con los Cubs y los Cardenales de 1916.

Tanto así que al final del juego la bola podía estar sucia de grama, barro, sudor y tabaco, además de poder estar deformada por los sucesivos batazos, las pelotas solo eran reemplazadas si eran bateadas hacia el público y no eran devueltas.

Debido a esto el juego era mayormente en el cuadro interno, donde había pocos home runs, y las jugadas ofensivas comunes eran los hits, los toques de bola y el robo de bases.

A pesar de esto, en esa época hubo grandes figuras del bate como Honus Wagner, Nap Lajoie, Ty Cobb –quien mantiene el promedio de bateo de por vida más alto de la historia–, Tris Speaker y Shoeless Joe Jackson, entre otros grandes bateadores de la época.

Las pelotas de béisbol están volando más lejos

Las pelotas de béisbol están volando más lejos y no es porque los bateadores las impacten de una forma diferente, concluyó un panel de 10 investigadores contratados el año pasado por la oficina del comisionado de las Grandes ligas (MLB).

«Las propiedades aerodinámicas de las pelotas han cambiado, lo que permite que viajen más lejos», aseveró el presidente de esa comisión Alan Nathan, profesor emérito de física en la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign.

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Hasta ahí, el panel que incluye a profesores especializados en física, ingeniería mecánica, estadística y matemáticas, había conectad un hit. Pero a la hora de identificar una causa más específica de estos cambios, los expertos simplemente se poncharon.

El reporte de 84 páginas emitido por la comisión fue publicado en septiembre 2019 por MLB. No encontró evidencias de modificaciones significativas en la forma en que las pelotas rebotan, una propiedad conocida formalmente como coeficiente de restitución.

Tampoco cita que haya alteraciones en la manera de hacer el swing por parte de los bateadores, describiendo con el madero una trayectoria más ascendente.

Así que el motivo de los cambios en las propiedades aerodinámicas sigue siendo en el béisbol el equivalente al misterio del Monstruo del Lago Ness en Escocia.

«Tenemos que admitir, y lo estamos haciendo, que no entendemos esto. Sabemos que la causa primaria es el cambio en la resistencia al aire, pero simplemente no podemos identificar con precisión cuál es la característica de la pelota que llevaría a esto», indicó Nathan.

El físico Leonard Mlodinow especuló en un resumen adjunto al reporte que «los avances en la manufactura derivarían en una bola con una forma de esfera más simétrica, lo que podría tener el efecto colateral y accidental de reducir la resistencia de la pelota al aire».

El promedio de jonrones por juego entre los dos equipos rivales de forma combinada ascendió de 1,9 antes de la pausa por el Juego de Estrellas de 2015, a 2,17 en la segunda mitad. Saltó a 2,31 en 2016 e impuso un récord de 2,51 la temporada anterior.

La proporción de pelotas bateadas que se convirtieron en cuadrangulares aumentó de 3,2% en 2014 a 3,8% en 2015, 4,4% en 2016 y 4,8% en 2017.

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