Por Alexander Gómez
Julián Tavárez aprendió durante 17 años en las Grandes Ligas que el dinero, la fama y los lujos pueden desaparecer tan rápido como una temporada de béisbol.
Por eso, el ex lanzador dominicano asegura que nunca permitió que los millones ni el reconocimiento cambiarán su manera de vivir y hoy resume su filosofía con una frase sencilla: “Todo en la vida es prestado”.
Tavárez, quien conversó en una segunda entrevista con Abriendo el Podcast, recordó que llegó a las Grandes Ligas con poco dinero y sin obsesionarse con contratos ni lujos.
Contó que sus primeros ingresos los destinó a comprar viviendas para su madre y sus hermanos, hasta adquirir varias propiedades que durante décadas permitieron a su familia vivir sin pagar alquiler.
“Yo nunca miré dinero. Yo nunca miré fama, sino pelotero”, afirmó al explicar que su prioridad siempre fue mantenerse en el juego y ayudar a los suyos.
El ex relevista también habló de la dificultad de aceptar el final de una carrera profesional que parecía no tener fecha de vencimiento.
Durante sus años activos jugó para 11 equipos y vivió entre aeropuertos, hoteles y estadios, una dinámica que, según explicó, también complicaba las relaciones personales.


