EFEMERIDES ESPECIAL 20 DE MAYO 2011:

Por Rafael Baldayac
Karim Mella se convirtió la madrugada del viernes 20 de mayo de 2011 en el primer dominicano en llegar a la cima del Monte Everest, en el Himalaya, el más alto del mundo, con una altitud de 8.849 metros (29.029 pies) sobre el nivel del mar.
A Mella le siguieron en la travesía el montañista criollo Iván Gómez, mientras que el tercero del grupo, Federico Jovine, tuvo que devolverse debido a que se le dañó la cámara de oxígeno a 300 metros de la cima.

Mella, Gómez y Jovine, formando el Grupo Excelsior partieron rumbo al Monte Everest el 28 de marzo 2011. La trilogía inició el Proyecto 7 Cimas con el Monte Kilimanjaro en África, continuaron su expedición al Monte Aconcagua en Argentina, el más alto del continente Americano.
El Monte Elbrus, el pico más elevado de Europa con una altitud de 5,642 metros, fue la tercera hazaña de los dominicanos, quienes también habían plantado la bandera dominicana en el Denali (6,190m.) la montaña más alta de América del Norte, ubicada en la Cordillera de Alaska.
Esta vez, el desafío constituyó la mayor hazaña del mundo de los montañeros: coronar El Monte Everest.
HISTORIA DEL MONTE EVEREST
Antes de llamarse Everest, la cima era conocida como la XV. Cuando India era una colonia británica, un equipo de agrimensores decidió medir la altura de todas las cumbres del Himalaya.
Se interesaron particularmente por una que superaba a todas los demás: la cima XV. Calcularon su altitud en 9.000 metros por sobre el nivel del mar, lo cual convirtió a la montaña en la más alta del mundo.
Está en la cordillera del Himalaya, entre China y Nepal, debe su nombre a la Royal Geographical Society, que en 1865 escuchó a un topógrafo británico de la India llamado Andrew Waugh que decidió ponerle el nombre en honor de su antecesor, sir George Everest, un experto galés que se encargó de casi toda la topografía de India.

Desde entonces, numerosos escaladores han intentado conquistar su cima para demostrarle al mundo que han puesto un pie la montaña más alta del planeta.
Confirmado hace más tarde. El monte Everest es la montaña más alta de la superficie del planeta Tierra, con una altitud de 8,849.6 metros (29.029 pies) sobre el nivel del mar.
Está localizada en el continente asiático, en la cordillera del Himalaya, concretamente en la subcordillera de Mahalangur Himal; marca la frontera entre China y Nepal, considerada como la frontera más alta del mundo.
COMINICANO POR SEGUNDA VEZ A LA CIMA DEL EVEREST
El montañista Karim Mella hizo cima en el Everest por segunda vez en su vida el domingo 21 de mayo de 2017. La temporada de ascenso a la montaña más alta del mundo estuvo muy activa esa temporada.
Una de las más destacadas para la comunidad latina fue coronada por la cima del montañista dominicano Karim Mella, quien hace cuatro años alcanzó el ‘techo del mundo’ por segunda vez, luego de su ascenso en 2011.
El alpinista dominicano logró por segunda vez la cima del Everest y lo hizo seis años después de convertirse en el primer deportista de este país, junto a Iván Gómez, en cubrir el ascenso de 8,840 metros.
Para volver a colocar la bandera de su país en la cima del mundo, Mella empezó a entrenar un año antes junto a Julio Peña, médico de la expedición, y al alpinista Omar Bros, que abandonó 20 días después por problemas de salud y volvió a la República Dominica, según explicó él mismo.
Tras un año subiendo semanalmente al pico Duarte, el más alto de la República Dominicana, y de llevar a cabo parte de la preparación en las montañas Rocosas o en la cordillera de Los Andes, el pasado 7 de abril 2017, Mella llegó al campamento base del Everest donde pasó junto a su equipo por el obligado periodo de adaptación, que duró 55 días, según dijo Omar Bros.
El pico Duarte es un pico perteneciente a la Cordillera Central en la República Dominicana, siendo el punto más elevado en las Antillas. Este pico está ubicado en el parque nacional Armando Bermúdez, tiene una altura de 3,087 metros.
El 17 de mayo Mella emprendió su ascensión a la cima del Everest y la coronó el día 22 poco antes de las 5:00 a.m. hora de Nepal. Desde el pico más alto de la tierra, el dominicano grabó un mensaje de audio para compartir la experiencia con el pueblo de su país a través de su perfil en la red social Facebook.
Con la voz entrecortada, el alpinista afirma que “quería aprovechar para enviar este mensaje a todos los dominicanos y que sepan que la tricolor está ondeando nuevamente en la cima del mundo”, algo que ocurrió por vez primera el viernes 20 de mayo de 2011.
“Como saben, esto es un trabajo en equipo, yo simplemente fui el portador de la bandera. Todo el equipo merece el reconocimiento”, dijo Mella, en momento en que enviaba un saludo “a todos los dominicanos que estuvieron siguiendo la aventura”.

Antes de iniciar el descenso para regresar al campamento base, el alpinista señaló que “la aventura no termina en la cima.
LA BAJADA MÁS COMPLEJA QUE LA SUBIDA
Ahora hay que bajar, y la bajada es a veces más compleja que la subida, aunque más rápida. Como dice el gran montañista Ed Viesturs, ‘Subir a la cima es opcional, pero bajar es obligatorio‘”.
Tras descansar unas horas, Mella emprendió el martes 24 de mayo el viaje de vuelta para reincorporarse a sus obligaciones como militar en Estados Unidos, de forma que tardó un buen tiempo en pasar por la República Dominicana para contar en vivo su experiencia.
Cuando retorno al país, se incorporó a las actividades de la Fundación Siempre Más, una organización sin fines de lucro que Mella preside con el objetivo de promover y fomentar entre los jóvenes la importancia de la conservación ambiental y el montañismo nacional e internacional.
“Las claves del Everest son la salud y la suerte con el clima“, afirmó Omar Bros, quien destacó la importancia de contar con un médico en el equipo.
Sostiene que si se produce un colapso los síntomas empiezan a manifestarse 24 horas antes y debe haber un galeno “que tome la decisión” de abandonar cuando existe un problema.
En su caso, el equipo tomó la determinación de que dejara la expedición al verse afectado por un problema estomacal, pero el problema más habitual en la escalada es el “mal de altura”.
Es una afección que mal manejada puede causar la muerte, tal y como les ocurrió a tres alpinistas en la misma jornada en la que Mella coronó la cima, afirmó el deportista.
Han pasado más de 10 años desde aquel trayecto de Karim hacia la cima del Everest…llevando la bandera dominicana a la cima de esta montaña.
Esta segunda vez fue diferente, un viaje que disfrutó paso a paso, mirada a mirada, instante a instante, a pesar del peligro y de la pérdida de varias vidas humanas que ese año 2017, desafortunadamente, se produjeron en esta temporada de escaladas.

Karim narra en esta segunda mirada al Everest, sobre los retos que enfrentó para llegar de nuevo a la cima y de la satisfacción de haber logrado su objetivo.
ENTREVISTA CON MONTAÑISTA KARIM MELLA
En una entrevista realizada en su hogar de Sarasota, Florida, por la escritora y periodista dominicana radicada en Miami Glenda Galán, Mella junto a su esposa Larissa y su hija Lara, contestó lo siguiente:
-¿Qué te motivó a subir de nuevo el Monte Everest?
-Desde pequeño mi pasión ha sido la montaña, la excursión, la aventura. Esta vez, tuve la oportunidad de volver y de continuar con mi pasión.

-¿Cómo fue esa segunda mirada al Everest?
-Las dos expediciones fueron muy diferentes. La primera expedición, por supuesto, fue magnífica. Era la primera vez que nuestra bandera llegaba y la emoción de todo eso fue enorme. La segunda expedición fue quizás un poco más interesante, porque no había presión de nada y yo sabía exactamente lo que quería ver de nuevo y disfrutar más que la primera vez. Esta segunda vez fue súper divertida, vi todo con unos ojos más tranquilos.
-¿Qué te dio esta vez el Everest?
– Me dio muchas cosas. Desde que subí la primera vez en el 2011, hasta ahora, físicamente, me han pasado muchas cosas. Como sabes, la otra vez yo subí con cáncer y lo vencí después de esa subida. También tuve ciertas lesiones: mi tobillo fue reconstruido en el 2012 y en el 2014 tuve una operación en la rodilla. A parte de eso, ya uno no es tan joven como en el 2011.
En esta ocasión yo me quería demostrar a mí mismo que todavía hay cosas que yo puedo hacer y que puedo divertirme haciéndolas. Yo disfruté esta expedición mucho más que la primera.
-La disfrutaste, pero este año se perdieron diez vidas humanas en el Everest. ¿Cómo seguir subiendo hacia la cima, sin desenfocarse, cuando te enteras de que algunos de los que hacían lo mismo que tú han perdido la vida en el intento?
-Ante todo, uno nunca puede perder el foco. Uno se enfoca en la cima, en su expedición. Hay muchas cosas externas que afectan, pero uno tiene que pararlas ahí. Eso no solo pasa en la montaña. En la vida cotidiana uno debe enfocarse, sino no puede hacer las cosas.
-Este fue un año muy trágico, como dices. La primera pérdida que se produjo fue la del mejor montañista de esos días, Ueli Steck. Falleció el día 30 de abril.
Cualquiera diría: si eso le pasó al profesional más famoso del montañismo, imagínate a nosotros. Pero como te digo, uno mantiene su enfoque en lo que está hacienda y se dedica a ello. Uno debe entender lo que está sucediendo, aprender de eso, pero no dejar que esa realidad lo afecte mentalmente.
Gran parte del esfuerzo que uno pone en la subida al Everest, o en otras expediciones de ese nivel, es mental.
-¿Hubo algún momento en el que titubearas al subir, en cuanto a lograrlo o querer devolverte?
-No, nunca tuve ese pensamiento ni en esta expedición, ni en la primera.
El único pensamiento que tuve fue que se me estaba acabando el tiempo. Yo tenía que volver en una fecha específica. Viendo el clima me preocupaba, pero a última hora todo salió bien. Yo había puesto el día 22 de mayo como mi último día de cima y, gracias a Dios, lo logré.
-Tienes de frente la boda de tu hija que se efectuará en unos meses ¿Cómo influía eso en ti?
-Eso estaba permanentemente en mi cabeza y lo veía como una alegría.
-Un grupo de dominicanos radicados en Miami, como tú, nos reunimos para seguir las últimas horas de tu trayecto y pudimos celebrar cuando llamaste a Julio De Peña para decirle que habías coronado Everest con la bandera dominicana en las manos, por segunda vez. Cuéntame sobre lo que viviste tú en esa última parte de la subida.
Este año hubo pocas ventanas de cima (días aptos para hacer cima) y ese día estaba programado que seríamos unos treinta y cinco escaladores, pero hubo un grupo que llegó el día anterior y que no hizo cima ese día. Ellos esperaron junto a nosotros.
Entonces éramos setenta. Yo salí de último con dos de mis compañeros, a eso de las nueve de la noche. Durante toda la noche, estuvimos pasando escaladores, algo que es muy peligroso allá, porque te sales de la ruta.
Cuando yo reconocí que habíamos llegado al balcón (que es donde cambiamos los tanques de oxígeno) me di cuenta de que en tres horas habíamos llegado y le recordé a mi sherpa que debíamos llegar a la cima al amanecer, que fuéramos un poquito más despacio.
Hicimos una parada más adelante para dar tiempo y a las cuatro de la mañana empezamos a caminar de nuevo. En diez minutos llegamos a la cima. Eso fue increíble. El sol empezó a salir y vimos la sombra del Everest. Esa es la única hora a la que se puede ver.
-Perteneces al ejército de los Estados Unidos, ¿ese entrenamiento te ha ayudado a la hora de escalar? -Sí, sobre todo en la parte mental.
-Cuando te entrevisté, luego de tu primera subida al Everest, acababas de ganar un triatlón, aún luchando contra el cáncer. ¿Qué significó subir ahora, habiendo vencido una montaña más difícil, como lo es esa enfermedad?
Montañista Iván Gómez
Desde esa época yo he creído que he tenido una segunda oportunidad en la vida. No solo por eso, sino por cosas que también sucedieron en Afganistán y en otros lugares. Por eso quiero aprovechar esta segunda oportunidad. Por eso, a diferencia que el primer viaje, me sentía tan bien compartiendo la travesía. Yo escribía lo que iba pasando, incluso, me falta escribir la última parte.
-¿Por qué subir la bandera dominicana al Everest?
-Es parte de mí. En esa bandera están todos los dominicanos, todos los amigos, todos los excursionistas, toda la familia. A parte, tantas malas noticias y cosas negativas que están pasando ¿Por qué no animar un poco?
-¿Sigues con la Fundación Siempre más?

-Sí, seguimos trabajando para los jóvenes, porque tal vez nosotros no cambiemos lo que está pasando, pero por lo menos ponemos un granito de arena y le damos oportunidades a algunos jóvenes a que tengan vivencias que quizás puedan convertirlos, luego, en parte de grandes expediciones, más allá del Pico Duarte.
-Siempre motivas a uno a pensar que la perseverancia da frutos y que siempre hay que seguir nuestros ideales. Espero que tus próximas montañas te sigan dando las mismas alegrías que el Everest.
– Gracias por la oportunidad de permitirme compartir mi experiencia y de dejar saber a quienes te leen y te ven por televisión que sí, que la perseverancia al final paga. Tenemos que ser persistentes en lo que queremos, seguir nuestros sueños y nuestras pasiones.
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