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Efemerides Rafael Baldayac

45 años crimen de Barbados y selección juvenil esgrima cubana

En esta fecha se conmemora el 45 aniversario de este trágico acontecimiento.

EFEMERIDES ESPECIAL 6 DE OCTUBRE DE 1976:

Por Rafael Baldayac

Un criminal ataque terrorista  acabó hace 45 años con la vida de los 73 ocupantes de un avión Douglas DC-8, incluyendo a los 24 miembros de la selección nacional juvenil de esgrima de Cuba.

Este trágico acontecimiento se produjo el miércoles 6 de octubre de 1976 cuando la aeronave fue derribada por la explosión de dos bombas colocadas en su interior durante el vuelo 455 de Cubana de Aviación hace casi medio siglo.

Ninguna de las tragedias de aviación en la que se han visto involucrados deportistas ha sido tan desgarrante como esta, narra el libro “De la Fama a la Tragedia” que recoge todas las catástrofes aéreas del deporte mundial.

Aún cuando han pasado más de cuatro décadas, la cobarde y aborrecible acción que le quitó la vida a un grupo de jóvenes atletas y sus acompañantes es una herida lacerante que se mantiene viva en el sentimiento del pueblo cubano y toda Latinoamérica.

Todo parece extraído de una película de terror, por la manera horrorosa en que murieron los ocupantes del avión comercial cubano, que en pleno vuelo sufrió el impacto de dos bombas colocadas en su interior por un grupo de   terroristas venezolanos, apoyados por el exilio cubano.

Como consecuencia de la explosión se produjo la inminente caída de la aeronave, envuelta en llamas, llevándose consigo la vida de 73 personas a bordo, entre ellas los 24 miembros de la selección de esgrima juvenil cubana.

La catástrofe aérea ocurrió la mañana del miércoles 6 de octubre de 1976, cuando el avión DC-8 con matrícula CUT 1201 acababa de partir del aeropuerto internacional Seawell, de Barbados, llevando hacia un trágico final en el océano Atlántico a 48 pasajeros y 25 tripulantes. De ellos 57 eran cubanos, 11 guyaneses y cinco norcoreanos.

Con el abominable acto terrorista perecieron los integrantes de la delegación deportiva, incluyendo a 16 esgrimistas juveniles, que acababan de ganar para su país todas las medallas de oro entregadas en el IV Campeonato Centroamericano y del Caribe de Esgrima, celebrado por esos días en Caracas, Venezuela.

Muy por encima de los seis mil metros de altura había alcanzado el avión. Marchaba el orgullo de todos estos jóvenes representando dignamente a su patria y que perdieron sus vidas mientras sobrevolaban una playa barbadense caprichosamente llamada Paradise (paraíso).

Además de los 16 atletas, la mayoría aún en edad juvenil, pues sólo cuatro rebasaban los 21 años, murieron cuatro entrenadores, dos técnicos y los dos responsables del grupo. De los esgrimistas, ninguno tuvo oportunidades de dejar descendientes.

Una de las esgrimistas, Nancy Uranga Romagosa, de 22 años de edad, que incluso estaba embarazada, quedó marcada por el destino. Ella tomó el vuelo a última hora, pues inicialmente debía viajar a la capital venezolana una atleta de 12 años, demasiado alta para su edad, llamada María González.

Se supo que ya en la pista del Aeropuerto Internacional José Martí, de La Habana, uno de sus entrenadores informó a María que las normas internacionales de las competencias amateur prohibían participar a niños de su edad y por eso llamaron a Nancy para que fuera al aeropuerto y ocupara su puesto en el fatal viaje a la cita regional.

Como atletas sobresalían el tunero Leonardo McKenzie Grant y la camagüeyana Inés Luaces, ambos floretistas y con excepcionales condiciones para imponerse al más alto nivel.

Además murieron varios funcionarios del gobierno cubano que iban a bordo del avión. Ellos fueron Manuel Permuy Hernández, director del Instituto Nacional de Deportes (INDER).

Ellos fueron Jorge de la Nuez Suárez, Secretario General del Partido Comunista en la Flota Camaronera del Caribe; Alfonso González, comisionado nacional de los deportes de arma de fuego, y Domingo Chacón Coello, miembro del Ministerio del Interior.

Mientras que de los once guyaneses viajaban dos estudiantes de medicina de 18 y 19 años, respectivamente, y la joven esposa de un diplomático guyanés. Los cinco coreanos eran funcionarios oficiales del gobierno y un camarógrafo.

EN EL 45 ANIVERSARIO DEL VUELO 455

El vuelo 455 de Cubana de Aviación, bombardeado por los terroristas, tenía previsto viajar la siguiente ruta: Guyana a Trinidad, Trinidad a Barbados, Barbados a Kingston (Jamaica) y finalmente a La Habana, Cuba.

Eran las 17:24, nueve minutos después de despegar del aeropuerto de Seawell, Barbados, y en una altitud de 18.000 pies, cuando explotó en la aeronave una bomba situada en la parte trasera del baño del Douglas DC8-43 Cuba, registrado como CU-T1201.

El capitán, Wilfredo Pérez Pérez, llamó por radio a la torre de control: «Tenemos una explosión a bordo, estamos descendiendo inmediatamente, tenemos fuego a bordo. Estamos solicitando aterrizaje inmediato. Tenemos una emergencia total.”

El avión entró en un rápido descenso, mientras que los pilotos trataron sin éxito de devolver el avión al  aeropuerto Seawell.

Una segunda bomba explotó durante los minutos siguientes, haciendo que el avión se estrellara.

 Al darse cuenta de que un aterrizaje con éxito ya no era posible, parece que el piloto viró la embarcación de la playa hacia el océano Atlántico, para salvar las vidas de muchos turistas. Esto ocurrió cerca de ocho kilómetros antes de llegar al aeropuerto.

LA RESPONSABILIDAD DE LA CIA

Tras el ataque terrorista enseguida se demostró la responsabilidad de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos en el atentado, en las personas de Luis Posada Carriles y Orlando Bosch, reclutadores de los ejecutantes a los venezolanos Freddy Lugo y Hernán Ricardo.

La evidencia implicaba, además de la CIA, a los exiliados cubanos anticastristas y a miembros de la policía secreta venezolana (DISIP). Surgieron las complicaciones políticas rápidamente cuando Cuba acusó al gobierno de los EE.UU. de ser un cómplice del ataque.

Unos documentos de la CIA publicados en 2005 revelaron que la agencia «tenía  informaciones de los servicios de inteligencia sobre los planes de los grupos terroristas desde en junio de 1976”.

Incluso informaciones concretas sobre los planes con el exilio cubano para bombardear un avión de Cubana de Aviación. El ex agente de la CIA Posada Carriles niega su implicación sino que proporciona muchos detalles del incidente en su libro Caminos del guerrero.

Los cuatro hombres detenidos en relación con el bombardeo fueron llevados a juicio en Venezuela: Freddy Lugo y Hernán Ricardo Lozano fueron condenados a 20 años de prisión; Orlando Bosch Ávila fue absuelto debido a defectos técnicos en las pruebas de cargo.

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