
Por Rafael Baldayac
EFEMERIDES ESPECIAL 6 DE SEPTIEMBRE 1920:
Hoy conmemoramos 100 años de la primera transmisión radial de una pelea por el título de los pesos pesados en la historia del boxeo. Las incidencias de la pelea fueron llevadas al público a través de la vía telefónicas.
El combate protagonizado entre el campeón Jack Dempsey y el mítico Billy Miske, celebrada el 6 de septiembre de 1920 en el Floyd Fiztsimmons Arena de Benton Harbor, Michigan.
Jack Dempsey derrotó por nocaut en el tercer round a Miske para retener el titulo de los pesos completo, siendo esta la única que en su carrera que Miske era noqueado. La pelea está pactada a diez asaltos.
Dempsey fue la primera superestrella del boxeo. Había otros grandes luchadores antes que él, padres fundadores como el caballero Jim Corbett, John L Sullivan y Jack Johnson.
Pero Dempsey llegó en un momento en que el deporte se profesionalizaba y, lo que es más importante, llegaba a un público más amplio a través del poder de la radio.
La defensa del título de peso pesado de Dempsey contra George Carpentier en Nueva Jersey en 1921, la primera transmisión en vivo en la historia del boxeo, cambió el juego.
Atrajo a una multitud de 91,000 recibos de pago de $ 1,7 millones, el primero en romper la marca del millón de dólares.
Dempsey era el epítome del sueño americano, nacido en una familia pobre en Manassa Colorado, dejó su hogar a los 16 años para abrirse camino.
El legendario Jack Dempsey
Vivió la vida del vagabundo, durmiendo agitado y saltando trenes para pelear. Aprendió su oficio en los recintos feriales y en los salones. No peleó, no comió.

Dempsey no era grande para los estándares modernos, 6 pies 1 pulgada y pesaba menos de 14. Apenas haría peso crucero hoy, pero era un golpeador malvado y duro como clavos.
Lanzó golpes de calidad, avanzó lentamente y luego explotó. Se convirtió en profesional en 1914 y construyó una temible reputación luchando al menos una vez al mes en Utah.
Llegó a la atención nacional con victorias contra jugadores como Battling Levinsky, Billy Miske y Gunboat Smith.
Finalmente consiguió su oportunidad por el título mundial contra el gigante Jess Willard en Toledo en 1919. Regalando más de 4º a un hombre de 6 pies 6 pulgadas, Demsey derribó a Willard siete veces en la primera ronda y ganó dentro de tres.
Tal fue la ferocidad de los rumores que se extendieron que los guantes de Dempsey fueron manipulados. Todos refutados, por supuesto, dejando a Dempsey para convertirse en la querida de la nación.
Pensando en su vida, cómo vivió, cómo se convirtió en una estrella, sé un poco sobre ese proceso. Pero él era la estrella más grande del mundo, un dios que ganaba dinero loco.

Se casó con una actriz de Hollywood en la época dorada del cine mudo y abrió un restaurante frente al antiguo Madison Square Garden.
Cuando se casó con la actriz Estelle Taylor en 1925, Dempsey no había peleado durante dos años. Era tan rico que no tenía que hacerlo.
De hecho, pelearía solo tres veces más, incluidas las reuniones épicas con Gene Tunney, la primera ante una multitud récord de 123,000 en Filadelfia, la segunda en Chicago, el cisne de Dempsey, recaudando $ 2 millones plus sin precedentes en la puerta.
Billy Miske tuvo una brillante carrera
Billy Miske, alias alias The Saint Paul Thunderbolt (El Rayo San Pablo), era boxeador un estadounidense de origen alemán, que media en seis pies de estatura y en el transcurso de su carrera pesaban entre 158 y 190 libras. Fue dirigido por John perla ‘JP’ Smith (1913-1918) y Jack Reddy (1918-1923).
Miske nació en St. Paul, Minnesota. Comenzó su carrera como peso medio. Durante el curso de su carrera, compitió con éxito como un peso semipesado y pesado, derrotar a muchos combatientes bien conocidos.
Durante su carrera enfrentó a los mejores de todos los tiempos, incluyendo grandes como Harry Greb, Jack Dempsey, Jack Dillon, Tommy Gibbons, Bill Brennan y Battling Levinsky, entre otros.
A pesar de una carrera acortada por la enfermedad y una muerte temprana, la página web BoxRec que lleva todas las estadísticas de los peleadores, aún clasifica a Miske como el N º 26 en el ranking de los pesos pesados de todos los tiempos.
El 6 de septiembre de 1920, Miske perdió a Jack Dempsey en el tercer asalto de una pelea para decidir el título pesado del mundo de boxeo. Fue el primer partido por el título de peso pesado para ser transmitido por la radio, y fue la única vez que Billy Miske nunca fue noqueado.
Miske libró su último combate contra Bill Brennan, quien se reunió el 7 de noviembre de 1923.
En este momento de su vida, Miske sabía que no le queda mucho tiempo antes de que sus riñones repartieron (los médicos le habían dicho que tenía sólo meses de vida a causa de su enfermedad de Bright).
Debido a la situación económica de su familia, sin embargo, Miske decidió que tenía que subir al ring una vez más. Su estado de salud le impidió entrenar para la pelea. Sorprendentemente, sin embargo, Miske noqueó Brennan en el cuarto round.
Miske murió en St. Paul, Minnesota de insuficiencia renal menos de 2 meses después, el 1 de enero, 1924.
Su gran legado en el boxeo profesional

El perdurable legado de Miske es la de un aguerrido peleador poco apreciado. Se argumenta que Miske merecía, pero nunca recibió, título coincide en contra Jack Dillon, Battling Levinsky y Georges Carpentier.
Sus tres derrotas registradas están en contra del personaje famoso Jack Dempsey, Kid Norfolk y Tommy Gibbons, mientras que su lista de oponentes derrotados cuenta con algunos de los nombres con más historia en la historia del boxeo.
El récord final como boxeador profesional de Miske fue de 72-15-14 con 33 victorias por nocaut. El 8 de diciembre de 2009, se anunció que Miske estaría incluido en el Salón de la Fama del Boxeo Internacional en 2010. El 28 de septiembre, 2012 Miske fue incluido en el Minnesota Boxeo Salón de la Fama.
Conmovedora historia de navidad: Billy Miske
Un hombre que luche hasta la muerte para que su familia pueda celebrar una Navidad digna, para que su hija pueda tener un piano y su esposa muebles, y para que todos logren una cierta seguridad económica en el futuro es, sin lugar a dudas, un héroe.

Esta es la historia de uno de esos héroes: el boxeador norteamericano de peso completo Billy Miske.
Conocido como “El trueno de Saint Paul” (The Saint Paul Thunderbolt), Billy Miske, de ascendencia alemana, había nacido en esa ciudad de Minnesota el 12 de abril de 1894.
Desde niño demostró tener condiciones físicas para el boxeo y a ese deporte se dedicó. Debutó como profesional en 1913 y a lo largo de once años llevó adelante una carrera desde peso medio hasta peso completo con importantes victorias y alguna que otra derrota, pero siempre contra rivales de importancia y dándolo todo en el cuadrilátero.
Lo noquearon una sola vez en su vida (él noqueó a 34 contrarios), pero el que le dio esa paliza fue, nada más ni nada menos, que Jack Dempsey, considerado hoy entre los mejores, si no el mejor, peso completo de la historia del boxeo.
Lo que nadie sabía, salvo sus médicos y él mismo –ni su esposa ni su manager estaban completamente al tanto pues Billy no les dijo la verdad hasta el final− es que Miske padecía de la enfermedad de Bright (la que hoy conocemos como glomerulonefritis parenquimatosa degenerativa crónica), una dolencia que en aquel tiempo no tenía tratamiento alguno. Era simple y llanamente una sentencia de muerte a relativamente corto plazo.
En el invierno de 1923 Miske se estaba, casi literalmente, muriendo, pero habiendo pagado previamente una deuda por un negocio de automóviles fallido, Billy se enfrentó a la realidad de que al fallecer no le dejaría nada a su esposa (su casa estaba desmantelada y su hija le pedía un piano como regalo de Navidad) y a su pequeña.
Solo él podía ganar el dinero necesario y solo una última pelea de boxeo podía dárselo.
Tenía una oferta de 2 400 dólares (una fortuna en aquella época) para pelear contra Billy Brennan, un rival durísimo, y Miske no estaba ni remotamente en condiciones, pero aceptó. No se entrenó pues sabía que si gastaba sus últimas energías en eso no llegaría de pie al combate.
El 7 de noviembre de 1923 Miske se enfrentó a Brennan en Omaha, Nebraska, y le propinó un nocaut a este en el cuarto asalto. Su penúltima victoria por nocaut, porque su última victoria fue regalarles a su mujer y su hija “una Navidad como Dios manda”, según sus propias palabras.

Ya no pudo levantarse más de la cama, cayó en coma el día de Navidad y murió el 1 de enero de 1924. Así terminaron el héroe y su cuento de Navidad.
6 meses después la radio en directo
El 11 de abril de 1921 una emisora estadounidense transmitió por primera vez en directo una pelea en Pittsburgh, estado de Pensilvania.
Casi todas las efemérides comienzan con el insoslayable latiguillo de «un día como hoy”. Ocurre que en épocas de aislamiento por la pandemia de Covid-19, los días suelen parecer todos iguales, con mínimos cambios en la rutina.

Pero como dijo un ex presidente, en ese día como hoy que no es hoy, «pasaron cosas”. No es la pretensión un recordatorio acabado y/o minucioso de tales acontecimientos en la historia del deporte, sino más bien el rescate de algún hecho que quizá quedó olvidado en un rincón, en un papel o en un cajón, como diría el catalán más independiente y famoso de los últimos tiempos.
La radio en la primera velada boxística.
Seis meses después de aquella transmisión telefónica, el 11 de abril de 1921, comenzó el maridaje instantáneo entre medios de comunicación y deportes. Con 99 años de relación, queda claro que el matrimonio funcionó de maravillas.
Aquella jornada, en Estados Unidos, la radio transmitió por primera vez una velada boxística. Fue en el Motor Square Garden de Pittsburg donde Johnny Dundee y Johnny Ray se vieron las caras sobre un cuadrilátero en un combate a 10 rounds.
Dundee era un boxeador rápido, resistente y con un excelente juego de piernas, mientras que Ray representaba al tipo nacido para boxear, duro como pocos, un pegador nato y amante del cuerpo a cuerpo.

El escenario del combate rebosaba de público, no tanto por la notoriedad de los contendientes sino también por esta «nueva moda” de transmisión en vivo por la radio.
Entonces había gente adentro y mucho más afuera, frente al Motor Square Garden, donde un enfervorizado público escuchó el encendido relato del norteamericano Florent Gibson, que pertenecía a la emisora Westinghouse KDKA de esa ciudad del estado de Pennsylvania.
La pelea no pasó a mayores y fue declarada nula pero allí nació el vínculo entre el deporte y las transmisiones en directo. Algo que con el paso del tiempo llegó a extremos insospechados, ya que ahora (en realidad antes del coronavirus) es posible mirar en directo hasta un partido de bolitas que se está llevando a cabo en Singapur.
Esto significa que la radio profundizaría su vínculo con el deporte y la gente, ya que poco después de esa primera emisión el boxeo volvería a ser el protagonista con la transmisión en directo de la pelea por el título mundial de los pesos pesados, en 1923, entre el campeón Jack Dempsey y el retador Luis Ángel Firpo, la primera Pelea del Siglo.
Toda la Argentina se detuvo para escuchar este combate en la puerta de los diarios, que reproducían con altavoces las alternativas de la lidia, y en las pocas casas que contaban con la vieja radio a galena.
Este fue el primer gran acontecimiento deportivo nacional seguido por las masas aunque ocurriera en el estadio Polo Grounds de Manhattan, en la lejana Nueva York. Además las vicisitudes de aquella pelea, en la que el Toro Salvaje de las Pampas (como bautizaron a Firpo) en el primer asalto sacó del ring al campeón.
Dempsey que fue ayudado para subir de nuevo al ring, logró volver para noquear al argentino en el segundo asalto. Esta pelea la convirtieron en legendaria y el boxeador entró al Olimpo de los dioses deportivos. La fecha de aquella derrota, el 14 de septiembre, en Argentina es actualmente el Día del Boxeador.
Pero no todas fueron rosas en esta relación. El reconocido escritor argentino Julio Cortázar era un gran amante del boxeo y su pasión quedó plasmada en memorables cuentos, entre ellos “Torito”, sobre Justo Suárez, púgil de Mataderos, o “La noche de Mantequilla”, sobre la pelea entre Carlos Monzón y Mantequilla Nápoles.
Una vez le preguntaron cuáles eran los grandes momentos del siglo XX que le había tocado vivir y el autor de «Rayuela” respondió sin ambages: «A mí me tocó asistir al nacimiento de la radio y la muerte del box”.
Primeras Transmisiones Radiales en EE.UU.
La “WWJ”, 950 AM (Transmisora de frecuencias regional) es una de la transmisora de noticias en Detroit, Míchigan, Estados Unidos. La estación tiene la licencia de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) para la programación hibrida. El pasado 20 de agosto de 2020 festejó los 100 años de la primera transmisión de la dicha emisión.

El 20 de agosto de 1920, realizaron unas mil novecientas veinte series de emisiones de prueba, para ver si el equipo estaba listo para el servicio regular.
Esta fecha marca no solo es considerado el aniversario oficial de dicha transmisora, -la “WWJ”-, sino que también esta fue la fue la primera radio emisora del mundo en transmitir radialmente, aunque sin publicidad.
Sus radioescuchas eran sólo un pequeño número de operadores de radio aficionados locales interesados. Sus programas de prueba resultaron satisfactorios.
En el equipo de dicha emisora se encontraba el inventor Lee DeForest quien por largo tiempo promocionara el medio radial.
La WWJ ese día, -el 20 de agosto de 1920-, debutó con el programa radial “Detroit News Radiophone”, el cual fue creciendo gradualmente de interés popular.
A su vez, el 31 de agosto de 1920, la primera plana del diario Detroit News promocionó que las emisiones regulares nocturnas -exceptuando los domingos- por el «Detroit News Radiophone»,- es decir la WWJ-, comenzaría esa tarde.

Por otro lado, la emisora radial KDKA (1020 kHz) con licencia en Pittsburgh, Pensilvania. Fundada por la Westinghouse Electric Corporation el 2 de noviembre de 1920, realiza recién ese día su primera emisión.
Esto significa que si bien es la primera radio emisora comercial de EE. UU., es la segunda en los Estados Unidos en transmitir por la Amplitud Modulada, (AM). Actualmente, la KDKA transmite en formato radio HD.
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