Por Camilo Hernández
Ya hemos narrado diversas historias de éxito en el deporte, pero hoy llevamos hasta Ustedes a un Campeón dentro y fuera del campo, al convertirse en una admirable “lucha de vida”, contada de viva voz por el protagonista.
Fue el 20 de abril de 1986 cuando militando en el equipo “Deportivo Piza Flores”, hizo contacto con la pelota en su turno al bat, y le hizo una mala jugada, pues corriendo a primera base el short stop del equipo contrario -Cañada Rica- la lanzó con fuerza y antes de pisar la primera base lo alcanzó a golpear en la parte posterior de la cabeza, cayendo casi sobre la almohadilla y quedando inconsciente de manera instantánea, estaban en aquel partido como visitantes en el Campo de la referida comunidad.

Rubén del Angel Jiménez, a quien lo llamaban en ese tiempo “La Pantera o Panterita” jugaba en posición de short stop, donde era muy habilidoso, han pasado 40 años y hasta la fecha tiene vivo ese recuerdo en su mente al estar a punto de perder la vida por esa grave lesión que sufrió.
“Estaba jugando un partido en Cañada Rica, pasé a batear y mandé una rola al short stop, él levantó la pelota y tiró a primera, pero la pelota en lugar de llegar a primera base, me alcanzó en la cabeza, me noqueó ahí, quedé inconsciente 3 meses, y ya no supe de mí hasta que desperté en Veracruz, no podía caminar, ver ni hablar, desde 1986 comencé mi rehabilitación y hasta la fecha no he dejado de rehabilitarme, pero he logrado rehacer mi vida”; expresó.
El golpe en la cabeza le causó “traumatismo craneoencefálico”, que lo tuvo 3 meses inconsciente y permaneció por espacio de 4 años incapacitado, luego de una operación de muy alto riesgo.
Solamente “un milagro” lo podía salvar, siendo trasladado al Hospital del ISSSTE en Veracruz, donde el mismo Doctor que lo atendía no daba mayores esperanzas, lo más probable es que quedara en estado vegetativo; sin embargo, sus familiares aprobaron la riesgosa operación, y gracias a Dios sus secuelas de falta de movilidad normal en la mitad de su cuerpo (problema neuromotor de la parte izquierda), le permitieron continuar con su vida, gracias a las terapias de rehabilitación.
A raíz de ese fuerte golpe en la cabeza, tuvo tres derrames cerebrales porque no pudieron disolver el coagulo en el cerebro, siendo su daño “irreversible”; quedando con “discapacidad”, y eso obviamente lo alejó de los campos deportivos donde en su juventud practicaba el béisbol que tanto le gusta.
Todavía recuerda aquellos años en que armó el equipo de “Las Lomas”, y cuando jugaba con “Piza Flores”, lugar en el que fue fundador del Campo al cual lo llamó “Don Pedro Hernández Maldonado”, en honor al Alcalde de esos años y a fin de gestionar apoyo para las gradas.
“Formé un equipo ganador, y con mi accidente todos se espantaron”; enfatizó el brillante parador en corto e impulsor del béisbol tuxpeño.
Sus amigos y conocidos lo conocen en la actualidad como “el Profe”, fue líder sindical y trabajó más de 30 años en la Delegación Regional de la SEV Zona Tuxpan, recordando con gratitud a varios delegados de esa época que le brindaron apoyo como son la maestra, Martha Silvia Sánchez González, el Ing. Adalberto Rueda Ramos y el Lic. Javier Benítez Ponce, así como su dirigencia sindical.
Ahí en la SEV (antes SEP), destaca que también formó un equipo de beisbol, mostrando fotos de esos momentos que le traen muy gratos recuerdos, comentando que además llegó a desempeñarse como fotógrafo de eventos.
“Mi pasión es el beisbol, logré armar un equipo en la SEP, el equipo de Las Lomas y apoyé a Juana Moza y Chalahuite que siempre me llamaban como refuerzo, armé el equipo de Piza Flores y no había campo así que fuimos fundadores, poniendo nuestro granito de arena, después de lo que me pasó se perdió el equipo y el béisbol, entró entonces el futbol al campo”; remarcó.
En la amena entrevista exclusiva desarrollada en el jardín de su casa, rememoró esos difíciles instantes del “pelotazo en la cabeza” que le cambiaron la vida para siempre, pero que a su vez le hicieron valorar más muchos aspectos cotidianos que suelen pasarse por alto.
Lo que no ha cambiado es su inmenso “amor por el béisbol” que aprendió desde muy pequeño -como a los 10 años- ya lo jugaba en la comunidad de Villahermosa perteneciente a este municipio, y que comenzó a practicar formalmente como a los 18 años de edad.
“La pelota como por arte de magia entraba en mi guante, estaba bien flaco, era muy veloz para correr y ágil para lanzar y atrapar la pelota”; narró visiblemente emocionado.
Hasta la fecha sigue con sus terapias de rehabilitación, pero es tal su recuperación que no unicamente conduce su propio auto, sino además anda en bicicleta y puede hasta nadar.
Nos contó que disfruta ver jugar a su equipo favorito de las Grandes Ligas que son los “Dodgers”, sonriendo al mencionarle de pasada que “ya somos dos” los aficionados de ese “equipazo”.
Y a pregunta expresa de si considera que hace falta mayor impulso al béisbol localmente, dijo que sí es muy necesario porque ya no se viven como antes esos emocionantes encuentros del Rey de los Deportes.
“Sí porque es un deporte que reúne multitudes, y es de inteligencia, pero se perdió el béisbol en el Campo de la Sahop, de la Ruiz Cortines, de la Garrapata y Santiago de la Peña, falta mucho mantenimiento, porque el béisbol es muy caro”; concluyó.
*** AGRADECIMIENTO.- Sirvan estas líneas para agradecer a Don Rubén del Angel Jiménez por permitirnos contar su historia -y compartir sus fotos del recuerdo que son mudos testigos de legendarios equipos-, siendo un ejemplo de fe y fortaleza, además del amor inquebrantable por el Rey de los Deportes…
¡Agradezco el favor de su atención!
D.M. Nos saludamos hasta la próxima entrega.



