Por Chiaki Nishimura y Marta Martín
Soya Inomata es con 15 años una de las grandes promesas del skateboarding park de Japón y de hecho fue quinto en la primera parada del World Skateboarding Tour Park 2025 celebrada en Ostia (Italia) a principios de junio, en una competición en la que se impuso el español Egoitz Bijueska.
El boricua Steven Piñeiro está lejos de ser una promesa porque lleva décadas siendo una realidad. A sus 28 años ya ha subido a un podio en los Juegos Panamericanos (bronce en Santiago 2023) y ha sido dos veces olímpico, en Tokio 2020 (6º, su mejor posición) y París 2024.
Pero el skateboarding demuestra en ellos dos (una vez más) que es un lugar proclive para la amistad. Aunque Piñeiro es y vive en Puerto Rico, desde enero de 2023 ha viajado en varias veces para entrenar a Japón – una de las grandes potencias de este deporte, especialmente en park.
Fue allí donde germinó la amistad entre Soya y Steven.
«Creo que han pasado tres años desde que lo conocí. La primera vez que fui a Japón patiné en Sakura Park con Soya y Shiji Gunjo«, empieza a contar Piñeiro en una entrevista exclusiva con Olympics.com en Ostia.
«Soya me invitó a ir y vino con su padre. Esa fue la primera vez que patiné con Soya y, desde entonces, ha sido como mi hermano pequeño. En todas las competencias me encuentra y se queda siempre conmigo. Por ejemplo, en el Tampa Pro su padre y él se quedaron conmigo», sigue relatando el dos veces olímpico.
Estar siempre juntos es algo que Piñeiro ‘paga’ a través del estómago.
«Estamos siempre juntos, así que yo me aseguro de cocinar para él. La verdad es que tiene alergias, así que tengo que asegurarme de no le cocino nada malo», dice entre risas.
El boricua es consciente de que pasar tiempo entrenando en Japón, y especialmente junto a Soya, le va a impulsar a sí mismo.
«Puerto Rico no tiene buenos skateparks, así que voy a Japón porque sí que los tienen; y Soya es, en mi opinión, uno de los patinadores más talentosos y prometedores del momento. Creo que fácilmente podría haber ganado esta competencia. Creo que es tan bueno.. y lo miro y veo el futuro del skate«, analiza.
Sin embargo, hay algo que define a Soya que tiene aún más valor para Piñeiro que «ser el GOAT»: «Soya es familia. Le quiero mucho».
¿Cómo conseguir una medalla olímpica? El plan de Steven Piñeiro
En París 2024, Piñeiro no pudo lograr un buen resultado. Sin embargo, el optimismo mueve su vida y una caída para él es una lección. No se quiere quedar allí, sino avanzar con ella.
«Cuando miro a París, veo que todo es una lección para aprender lo que pasó. No conseguí el truco que quería cuando estuve allí, y realmente podría haberlo hecho, y es como si fuera en esta competición, es como si la meta estuviera tan cerca que casi la puedo tocar, que ya casi estoy allí… así que creo que solo necesito un poco más. Y ese poco más será estando entrenando, manteniendo la cabeza fuerte, sintiéndome seguro», reflexiona el boricua.
Desde entonces, tiene una meta en mente de cara a los próximos Juegos Olímpicos de LA28: «Quiero una medalla olímpica».
¿Cuál es su plan para lograrlo?
«Estoy entrenando todo el tiempo. Mi entrenador, Trevor Ward, y mi otro entrenador, Juan, mi hermano, trabajan juntos. Trevor dirige un lugar llamado Level Up, que es el mejor centro de entrenamiento que va a tener todo lo necesario para que los atletas sean mejores y más competitivos, entendiendo la competencia, la forma en que juzgan las cosas y todo eso. Y con eso en mente, mi entrenamiento ha cambiado. Me aseguro de que estoy bien físicamente, haciendo ejercicio, sanando, entrenando, patinando todos los días», explica Piñeiro.
Al margen del físico, el skater de Puerto Rico tiene otro pilar sobre el que apoya su objetivo olímpico: la forteleza mental.
«Tengo un entrenadora mental desde 2020. Se llama Sylvia Lugo. Es una doctora puertorriqueña que vive en Miami. Con ella he reformulado mucho la forma en que construyo mi línea de pensamiento y lo positivo que debo ser en ciertas cosas y mi perspectiva sobre las cosas teniendo confianza en mí mismo», empieza a enumerar.
La propia naturaleza del skateboarding le empuja a Piñeiro a necesitar este tipo de cambios.
«Es un deporte muy subjetivo que te hace pensar críticamente sobre ti mismo. ¿Soy lo suficientemente bueno? ¿Estoy haciendo las cosas bien?», dice.
A pesar de ello, otras dos naturalezas del skateboarding de competición le ayudan también a cambiar la perspectiva negativa.
En primer lugar, el público. «Me da energía. Cuantos más eventos hago, más me doy cuenta de cómo calmarme, de cómo me siento completo con mi skating y de cómo tener confianza. El público también ayuda a generar confianza, sin duda», esgrime.
El segundo, la competencia en sí. Y, por supuesto, sus rivales.
«Competir es probablemente lo más divertido que he hecho en mi vida. Y luego añades este aspecto de la clasificación para los Juegos Olímpicos, todos los aspectos mentales de estar rodeado de diferentes patinadores, estás con tus amigos, estás intentando mejorar, ves que la competencia a tu lado va muy bien y esto te anima a subir de nivel. Y luego la juventud viene con fuerza. Un chico de 14 años acaba de ganar esta competencia. Y sí, es una locura pensarlo. Nunca hubiera esperado que el skate del futuro fuera tan brillante, pero es precioso«, remarca.
«Me encanta la energía del skateboarding. Me encanta el esfuerzo que todos hacen para ser buenos».
Steven Piñeiro también lo está haciendo. Y con un sueño olímpico en mente.
Via: olympics.com



