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RM y Barcelona/Africanos

Si se recuerda la generación de los Galácticos (2000-2006), que Florentino Pérez revistió al Madrid con Figo, Zidane, Ronaldo “El Fenómeno”, Beckham, Raúl González, Iker y compañía, solo se distinguía al francés nacido en Zaire, Cloude Makelele

Florentino Pérez. Fuente Externa.

Por DiMaggio Abreu

Quien siguió los partidos de la gira por Estados Unidos de dos grandes de LaLiga, Real Madrid y Barcelona, pudo notar la gran presencia de futbolistas africanos -por procedencia u origen- con los que nutrieron para afrontar la temporada 2022-2023, el próximo lustro y más.

Si se recuerda la generación de los Galácticos (2000-2006), que Florentino Pérez revistió al Madrid con Figo, Zidane, Ronaldo “El Fenómeno”, Beckham, Raúl González, Iker y compañía, solo se distinguía al francés nacido en Zaire, Cloude Makelele.

Luego tuvieron a los malienses Mahamadou Diarra (2006-11) y Lass Diarra (2009-12); y Emmanuel Adebayor (Togo), que parecen excepciones.

El Barcelona ha sido más consistente en acudir al talento del llamado continente negro, unos con más protagonismo que otros, desde la llegada del camerunés Samuel Eto’o (2004-2009). Tras él ficharon al marfileño Yaya Touré (2007-10), el maliense Seydou Keita (2008-12, primer de la etapa Guardiola); los cameruneses Alex Song y Jean Gondou; el canterano de padres malienses Adama Traoré (2013-15).

Con Neymar en 2014 arribaron Edgar Lé (Guinea Bissau) y Diawandou Digné (Semegal); el 2015-16 el camerunés Wilfrid Kaptoum, único africano esa temporada y al año siguiente sumó a Samuel Umtiti, de la misma procedencia.

A la salida de Neymar en 2017 llegaron Ousmane Dembelé (padre maliense, madre senegalesa-mauritana); y Nelson Semedo, portugués, padres de Cabo Verde. De Senegal es Moussa Wagué, 2018-19; luego Sergio Adieme (Guinea Ecuatorial) y Ansu Fati (Guinea Bissau), a quien siguió el guineano Ilaix Moribá, ambos canteranos.

Real Madrid y Florentino voltearon a mirar el talento africano en 2019-20 con la adquisición de Ferland Mendy (francés-senegalés) y David Alaba (austríaco de ascendencia filipino-nigeriano) y para este 2022-23 su nómina ya es numerosa.

A Mendy y Alaba une a Antonio Rúdiger (alemán-Sierra Leona; Eduardo Camavinga (francés-Angola); y Aurélien Tchouaméni (francés-Camerún). Aunque brasileños, están Vinicius Júnior, Éder Molitao y Rodrygo Goes, que en mayor o menor medida tienen rasgos parecidos a los africanos y grandísimos talentos como aquellos, que garantizan presente y futuro promisorio al Real Madrid.

Con Barcelona sucede igual, gracias a la lograda continuidad de Dembelé, la recuperación de Fati y el porfiado arribo de Jules Koundé (francés, padres de Benín). Desde el curso pasado están el goleador Pierre-Emerick Aubameyang (Gabón) y Memphis Depay (neerlandés-Ghana, en rampa de salida), Umtiti (que no cuenta) y otro recién fichado, Franck Kessié (Costa de Marfil).

No es que se quiera insinuar que en el pasado existiera una actitud racista, sobre todo del RM -menos proclive a contratar futbolistas africanos que el Barcelona- sino que en cada época se propugna por obtener a los mejores talentosos de cualquier latitud.

Y por lo visto, estamos en la época de mayor desarrollo y calidad de futbolistas procedentes o con ascendencia africana, de los que están colmados las mejores ligas y sus más connotados equipos se los disputan, como el reciente caso entre el Chelsea inglés y el Barcelona español por el defensa Jules Koundé, procedente del Sevilla.

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