Por DiMaggio Abreu
La gesta lograda por Salcedo FC de ganar el título de la Liga Dominicana de Fútbol en su primera incursión no solo representa un hito inédito, sino que llega como un balón de oxígeno a una entidad sometida a la hegemonía de una franquicia que ha minado la base de apoyo al resto de la fanaticada.
La gallardía del debutante elenco de la futbolera provincia Hermanas Mirabal se evidenció desde el inicio de la temporada y durante el transcurso de todas sus fases y, sobre todo, en la final a partidos de ida y vuelta, en la que destronó al Cibao FC (de Santiago), que venía de ganar cuatro títulos corridos en sus cinco finales al hilo.
Estos últimos datos son la muestra inequívoca de que la LDF sufre la hegemonía de una franquicia que ha conformado la mejor estructura global del circuito basado en el poderío financiero que la respalda, creando un desequilibrio competitivo insostenible para el resto de los equipos, con alguna excepción, como sería el capitalino Pantoja FC.
Esta diferencia se pone de manifiesto con el sistema que implementa la liga, que permite seis jugadores extranjeros por conjunto (antes fueron siete), lo cual, obviamente, da mayores posibilidades de contratar al mejor talento foráneo disponible a la estructura de más alta solvencia.
Pero el aspecto que más lleva a la decepción de los demás y sus respectivas fanaticadas es la operatividad de los equipos más poderosas, de captar el mejor talento ya formado, del que toca las puertas de la categoría máxima o todavía en formación provenientes de las propias provincias con oncenos en la LDF.
Un vivo ejemplo de lo último se plasma con el Moca FC, cuya provincia Espaillat disfrutaba del reconocimiento como capital del fútbol dominicano, pero en la década de vigencia con que cuenta la liga, no ha podido hacerse con el máximo galardón, mientras su dirigencia y ardorosa fanaticada se deprimen con ver a los mejores talentos locales otras banderas y hasta les ojean niños que en su temprana edad irradian futuro promisorio.
No es que franquicias como la naranja del Cibao FC haga algo pecaminoso o prohibitivo, puesto que solo apelan a la llamada ley de oferta y demanda, pero con su avasalladora estructura y operatividad deja casi sin opciones al resto, que ostensiblemente van minando la base de apoyo, como sucedió en los últimos partidos en Moca, donde la asistencia de público fue mínima.
No conocemos la estructura económica con que cuenta la “tropa azul” de Salcedo FC, más allá del apoyo de su gente, una provincia de arraigo futbolero que comenzó por el municipio Villa Tapia, se extendió por Salcedo y Ojo de Agua y que ha dado respaldo total a su franquicia en su primer año.
Con su gesta de ganar la competición en su debut, Salcedo FC dio el paso que solo estuvo cerca de lograr el Atlético San Francisco (de Macorís), que en su primer año (2019), alcanzó la gran final, pero no pudo salvar la pesada losa del Cibao FC y pronto desapareció del circuito.
Como ciudadano oriundo de Hermanas Mirabal hacemos nuestro el gran hito de Salcedo FC y celebramos la felicidad que embarga a toda la provincia, por un título que otorga un gran prestigio a la comunidad, porque además la coloca en el ámbito internacional, puesto que le permitirá disputar la próxima Caribbean Cup”.
Más que su propia consagración, Salcedo FC y su ferviente fanaticada dan una bocanada de aire fresco a una LDF cuya base de apoyo de público se ha visto minada sobremanera, dado el poderío de alguna, cuya solvencia no había dado opciones al resto en los últimos años.



