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Recordando las últimas aperturas de Ruth

Seguro, está Babe Ruth, pero incluso el Bambino palidece en la comparación. Ruth nunca bateó 40 o más jonrones e hizo más de 20 aperturas en una misma temporada. Puede que haya lanzado y que haya bateado, pero rara vez hizo Ruth las dos cosas al mismo tiempo.

Babe Ruth/ Design by Tom Forget

Michael Clair

Shohei Ohtani es único. Ningún jugador de béisbol ha logrado algo remotamente similar a lo que está haciendo Ohtani.

Ha bateado 44 jonrones, se ha robado más de 20 bases, lanzado más de 100 innings y tirado rectas a más de 100 mph. Es un súper héroe, una supernova en el diamante de juego, una superestrella que le dio a una mirada a los 150 años de historia del béisbol y dijo, “Sí, eso es impresionante, pero yo puedo hacerlo mejor”.

Seguro, está Babe Ruth, pero incluso el Bambino palidece en la comparación. Ruth nunca bateó 40 o más jonrones e hizo más de 20 aperturas en una misma temporada. Puede que haya lanzado y que haya bateado, pero rara vez hizo Ruth las dos cosas al mismo tiempo.

“No creo que un hombre puede lanzar regularmente en una rotación, y jugar los otros juegos en alguna otra posición, y mantener ese ritmo año tras año”, dijo Ruth en 1918. “Yo lo puedo hacer esta temporada, y no sentir los efectos, porque soy joven y fuerte y no le tengo miedo a trabajar. Pero yo no garantizaría hacer eso por varias temporadas”.

Claro que, una vez convertido en outfielder a tiempo completo, Ruth no volvería a lanzar más. Después de lanzar 133.1 innings e iniciar 106 juegos en el jardín izquierdo para los Medias Rojas en 1919 – conectando 29 jonrones – Ruth se convirtió en patrullero regular con los Yankees la temporada entrante. Tomó el montículo tres veces para un total de 13 innings entre 1920 y 1921, pero para ese momento, su bate no sólo era su mejor herramienta, sino la gran atracción del mundo del béisbol. Era momento de dejar de molestar a su brazo y pensar sólo en su bate.

No se subiría al morrito otra vez sino hasta el 28 de septiembre de 1930. Y quién más podría ser su rival sino… los Medias Rojas de Boston.

28 de septiembre de 1930

Era el último día de la temporada regular. Ruth había, una vez más, puesto sus números de siempre. Lideró a la Liga Americana con 49 jonrones. Bateó .359 y encabezó a las Grandes Ligas en slugging y promedio de embasarse. Pero por segundo año consecutivo, Nueva York no era el campeón del Joven Circuito, finalizando a 16 juegos de los Atléticos de Filadelfia. Así que, con los Yankees en Boston el último día de la temporada – el juego se disputó en Braves Field porque los encuentros de los domingos todavía estaban prohibidos en Fenway Park debido a lo cerca que estaba una iglesia – Ruth le hizo una humilde petición al Bob Shawkey, el novato manager de los Yankees: quería lanzar.

En esta época, ningún manager o coach de pitcheo en su sano juicio permitiría que la superestrella de su equipo hiciese algo así. A diferencia de ahora, cuando un slugger quizás podría lanzar en un juego bien abierto para mostrar la bola de nudillos en que ha venido trabajando, Ruth quería competir.

Justin Turner lanza una entrada

“12,000 fanáticos escucharon al anunciador nombrar la batería de los Yankees de Nueva York, ‘Ruth and Bengough’”, reportó la agencia AP la mañana siguiente. “El público pensó que les estaban gastando una broma. Nueve innings después no podían dejar de aplaudir a George Herman ‘Babe’ Ruth, el el maestro de los jonroneros que había regresado a la goma de lanzar y liderado a sus compañeros en una victoria 9-3 sobre los Medias Rojas”.

Aunque en principio se esperaba que lanzara “unos pocos innings”, Ruth mostró todo su talento, permitiendo sólo dos hits en los primeros cinco innings. Con Nueva York arriba 7-0 cuando Ruth tomó la lomita en la baja del sexto, el equipo decidió darle rienda suelta al Bambino. Lanzó un juego completo, permitiendo 11 hits y sólo tres carreras, sólo dos de ellas limpias.

“(Ruth) tiró rectas y curvas en una forma que terminó desconcertando a los Medias Rojas hasta que su brazo se cansó en el octavo”, reportó el New York Times.

Lastimosamente, si bien Ruth tuvo un día sólido en el plato, yéndose de 5-2 con dos sencillos y una empujada, no consiguió eso otro que estaban esperando los fanáticos: no conectó jonrón, quedándose con 49, sin poder llegar a 50 por última vez en su carrera.

From the Alton Evening Telegraph. (via Newspapers.com)
From the Alton Evening Telegraph. (via Newspapers.com)

1ro de octubre de 1933

Pasarían tres años para que Ruth volviera otra vez a tocar la tabla del morrito. Una vez más, aquello ocurrió el último día de la temporada; una vez más, los Yankees estaban ya eliminados; y una vez más, los Medias Rojas eran el rival. Pero este tenía un giro particular: Ruth tenía ahora 38 años y venía de poder sus peores números ofensivos desde 1925, cuando se perdió casi la mitad de la temporada debido a una úlcera intestinal. Era posible que esta fuese la última vez que Ruth se ponía el uniforme a rayas en el Yankee Stadium.

Ruth no sólo se ofreció a tomar el montículo – esta vez había practicado lanzando práctica de bateo en las últimas semanas de la temporada – sino que además tomó parte en un Derby de Jonrones que se organizó previo al juego. Con 20,000 aficionados en las tribunas, Ruth montó un show. Ganó el Derby, conectando un jonrón de 395 pies para llevarse la corona a casa.

Luego de los esfuerzos antes del juego y con el trainer Doc Painter masajeándole el brazo entre innings, Ruth estaba listo. Al cátcher regular Bill Dickey le dieron el día libre y Joe Glenn, que había jugado sólo 10 juegos en la Gran Carpa, fue su compañero de batería.

From the New York Daily News. (via Newspapers.com)
From the New York Daily News. (via Newspapers.com)

“Iba a ser el segundo cátcher. Pero decidieron darme la oportunidad de recibir”, le dijo Glenn a SABR en 1983. “Fue una manera de darme confianza. ‘Ponlo ahí con Babe a ver qué puede hacer’”.

Incluso con 38 años y habiendo competido en un Derby antes del juego, Ruth estuvo bien. Lanzó cinco innings en blanco antes de meterse en problemas y permitir cuatro carreras en el sexto. Pero aún así, nadie pensó en sacar al Bambino. Completó el juego, cediendo cinco rayitas y llevándose la victoria.

¿Y todavía mejor? Esta vez, Ruth conectó un jonrón, su 34to de la temporada contra Bob Kline en el quinto inning.

“Babe era mi ídolo”, dijo Glenn. “Para mí era como un Dios en el béisbol. Y yo jamás me imaginé que iba a jugar con él en el mismo equipo y recibir su último juego. Eso es lo que uno llama un milagro”.

Aunque Ruth regresó con los Yankees en 1934 antes de unirse a los Bravos en 1935, nunca volvió a lanzar.

“Perdí ocho libras en ese juego”, dijo Ruth después del encuentro. “No estoy para lanzar regularmente. El outfield y ya. Un juego al mes es todo lo que quiero lanzar. Tengo el brazo adolorido y un dolor de cabeza”.

Via: MLB.com

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