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Opinión

Recordando a los grandes del baloncesto

En el año 1963 se casa con la joven Elfrida Santana Valentín y de esta unión surge el primogénito, Néstor Julio, luego llega Flor, nace Jovanka y le sigue Julissa.

Néstor Julio Lira Anglada. Fuente Externa


Por Eurípides Pichardo

”Reverendo Néstor Julio Lira Anglada un amante entregado del baloncesto nacional y ahora poco recordado… e increíblemente olvidado”

El Rev. Lira nació en la ciudad de San Pedro de Macorís el 26 de Febrero de 1932. Sus padres fueron Manuel Lira y Guadalupe Anglada.

A muy temprana edad tiene su encuentro con el Señor Jesucristo, recibiendo su llamado al Ministerio en plena juventud, teniendo su primera experiencia pastoral en la Iglesia Evangélica Dominicana de las Arras.

Al terminar este período se traslada al Seminario Evangélico de Matanza, Cuba en el año 1957, permaneciendo allí hasta el año 1960 en que regresa al país y comienza su Ministerio Pastoral en la ciudad de San Pedro de Macorís, hasta que sale al exilio luego del ajusticiamiento del tirano Rafael Leonidas Trujillo.

En el año 1963 se casa con la joven Elfrida Santana Valentín y de esta unión surge el primogénito, Néstor Julio, luego llega Flor, nace Jovanka y le sigue Julissa.

En el mes de Septiembre del año 1965 es trasladado como Pastor a la IED en Barahona, donde realiza una fructífera labor y permanece hasta el mes de febrero del año 1968 en que regresa a Santo Domingo y toma el pastorado en la 2da. IED de Ciudad Nueva donde permanece por espacio de un año.

En el año 1968 inicia su labor como director del Colegio Evangélico Central, donde desarrolla una labor encomiable, de protección a una juventud carente de recursos para acceder a la educación privada, es así como muchos tuvieron la oportunidad de estudiar becados y desarrollar sus habilidades atléticas.

Durante este período descolla como dirigente deportivo, siendo reconocido nacional e internacionalmente, llegando a ocupar el cargo de vicepresidente de la Federación Dominicana de Baloncesto.

Es en ese tiempo que el Colegio Evangélico Central alcanza su mayor esplendor en el plano deportivo, colocándose bajo su liderazgo en los primeros lugares deportivos a nivel intercolegial.

Cuantos muchachos de escasos recursos pasaron por los salones de esa casa de estudios. Muchachos, que si bien es cierto tenían dotes atléticas, en lo educativo estaban muy por debajo. Más sin embargo, el Rev. Lira pudo y supo colocarlo como personas productivas para la patria.

Es necesario hacer un alto y destacar en este momento, para muchos de nosotros que lo vimos, lo que fue la pasión del Rev. Lira: predicar la Palabra de Dios a tiempo y fuera de tiempo.

Predicador de altas luces, orador como pocos, cautivador de parte de Dios de la atención de todos aquellos que tuvieron la oportunidad de escucharlo, Evangelista por llamado de Dios, comparable a los más grandes predicadores de su época.

Hoy descansa en paz el Rev. Lira, y le sobreviven su esposa, sus hijos, sus nietos y los miles diseminados por el mundo que se sienten y proclaman ser los hijos del Rev. Lira.

El baloncesto nacional le debe mucho a este hombre que tanto ofreció sin nada a cambio.

Los logros alcanzados, luego de los XII Juegos del 1974, en su mayoría son del Rev. Lira. Contando la Medalla de Oro del 1977 en Panamá, la cuota de este gran trabajador del basket es grande.

Fueron muchos los jugadores de baloncesto que el Rev. Lira acogió en su centro de estudios. La lista es inmensa y en este espacio no caben todos los nombres… pero ellos sí conocen perfectamente quien fue este humilde servidor que solo se entregó a estos jóvenes para que hoy sean hombres de bien.

Lamentablemente para algunos, con este buen ciudadano nuestro tenemos que seguir cacareando la célebre frase de »honrar… honra»!.

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