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Mantle: ídolo eterno

Hay  más, pero por hoy aquí le tengo esta historia del ex bombardero eterno.

 

Por Jesús Alberto Rubio

Lo prometido es deuda.

Puntual, hoy fin de semana como le dije hace días, compartiéndole trazos inconmensurables del gran Mantle.

Hay  más, pero por hoy aquí le tengo esta historia del ex bombardero eterno.

En efecto: de Mickey Mantle, oriundo de Spavinaw, Oklahoma, tengo mucho que contarle; para empezar, como ya le dije, un ídolo de mi niñez en Guaymas.

Y cierto es que en su tiempo tuvo el poder más devastador sea bateando de zurdo o derecho.

Tenía una fuerza increíble.

Vamos, pues:

En 1953, en Washington, pegó un obús de 565 pies, algo inolvidable.

Fue la perfecta combinación, la última que se ha visto, de poder y la velocidad.

Fue pieza fundamental de aquellos Yankees que dominaron el panorama beisbolero de la postguerra en doce de 14 Series Mundiales, entre 1951 y 1964.

Por supuesto que también representó con orgullo y prestigio el ser el primero héroe deportivo de la televisión estadounidense.

Willie Mays pudo haber sido el mejor de su época, pero solamente jugó seis temporadas en Nueva York, antes que los Gigantes se trasladaran a San Francisco.

En cambio, Mantle pasó toda su carrera enfundado en finas rayas en el Yankee Stadium, heredando el trono de Joe DiMaggio y apareciendo en televisión octubre tras octubre.

Tuvo también un factor a su favor:

Realmente en esos años a Yankees no llegaban peloteros negros, excepto el gran receptor Helston Howard, a quien firmaron en 1955.

Así, los Jackie Robinson, Mays, Ernie Banks, Hank Aaron, por citar sólo a cuatro notables del pasatiempo rey, no tuvieron el privilegio de vestir el famoso uniforme de rayas.

Estrella de una generación

Mantle creció con el beisbol entre 1949 y 1964.

Sus padres lo bautizaron como Mickey en honor ni más ni menos que a Mickey Cochrane, el inolvidable receptor miembro del Salón de la Fama de Cooperstown y en su tiempo una gran estelar con Tigres de Detroit.

Mantle significó algo fuera de serie y una estrella de estrellas para aquella generación de americanos.

Fue parte de aquella época cuando los presidentes John F. Kennedy y Lindon B. Johnson iban a ver jugar al Griffith Stadium de los Senadores de Washington y la gente reía con la comicidad y películas de Jerry Lewis.

En la década de los 50 ya no había depresión económica en EU y Elvis, Marilyn Monroe, James Dean, Marlon Brando y Lucy Ball, comenzarían a acaparar la atención mundial….

Y ahí ya aparecía en el firmamento un guapo jovencito de Oklahoma de nombre Mickey Charles Mantle a quien los Mulos de NY en el 49 lo había mandado a Clase B para que diera sus primeros pasos en el beisbol profesional.

Y sería en 1951 cuando iba a estar con grata presencia y enorme expectativa en el jardín derecho con Yankees, el último año de Joe DiMaggio, quien le heredaría el jardín central al gran prospecto.

Empero, esa su primera campaña le fue difícil con todo y que en 1950 en la Western Association había sido campeón bat con .383, empujado 136, anotado 141 y pegado 26 jonrones.. ¡como shortstop!

No fue tan fácil

A mediados de temporada, fue enviado a American Association ya que, fíjese bien, en sus primeros 96 juegos “sólo había pegado 13 jonrones, once dobles, 5 triples, impulsado 65, robado 8 bases, con .267 de bateo”.

Bueno, y es que Yankees, esperaba más de esas excelentes cifras para un novato.

Y es que ganarse un lugar con aquel tremendo equipo y en especial llenar el hueco que estaba a punto de dejar DiMaggio, no era cualquier cosa.

Sin embargo, a partir del 52, todo comenzó a cambiar, con un Mickey Mantle camino a constituirse en un enorme pelotero ligamayorista, camino a Cooperstown, el recinto de los consagrados.

Para Mantle, el héroe de toda su vida en el beisbol fue ni más ni menos que Stan Musial.

En 1994 cuando ya estaba enfermo, Musial fue a San Luis para desayunar con él.

“No podía creerlo”, dijo en esa ocasión.

Cuando Mantle murió el 13 de agosto de 1995, miles y miles de aficionados al beisbol de pronto quisieron conocer más sobre la vida de quien fuera tan poderoso toletero.

En sus 18 años como pelotero activo pegó 536 cuadrangulares y en doce Series Mundiales 18, para el récord vigente. Y acumuló un excelente .298 de bateo de por vida.

De no haber sufrido tantas lesiones a causa de la osteomelitis, muchas más heroicidades le hubiésemos conocido.

En realidad, su historia, es algo para contarse por muchos meses… o años.

Llevaría miles de páginas seguir escribiendo de quien fue mi ídolo en mi inolvidable y bella infancia.

Venden tarjeta de Mantle en 12,6 mdd

Para cerrar con esta formidable historia, mire que en fecha reciente una tarjeta de béisbol de Mickey Mantle en perfecto estado se vendió en 12,6 millones de dólares irrumpiendo en los libros de récords como la mayor cantidad jamás pagada por un artículo deportivo de colección en un mercado que se ha vuelto exponencialmente más lucrativo en los últimos años.

La rara tarjeta eclipsó el récord fijado hace apenas unos meses con los 9,3 millones de dólares pagados por la casaca que usó el astro argentino Diego Maradona cuando anotó sus dos goles contra Inglaterra — primero la polémica “Mano de Dios” y luego la carrera en la que dejó desparramada a la zaga rival — en los cuartos de final de la Copa del Mundo de 1986.

También superó con facilidad los 7,25 millones de dólares de una tarjeta de béisbol de Honus Wagner de un siglo de antigüedad vendida recientemente en una venta privada.

Y apenas un mes antes –en julio pasado—el cinturón de boxeo de peso pesado obtenido por Muhammad Ali en la histórica pelea “Rumble in the Jungle” de 1974 se vendió por casi 6,2 millones de dólares.

Todos son parte de un mercado en auge de artículos deportivos de colección.

¡Qué co$a!

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