Por Jesus Alberto Rubio
Día muy especial: Desde las 8:30 horas en el hogar de Fernando Hodgers Isibasi se tuvo un muy grato desayuno y presentación de la Sala Histórica Aída y Gustavo, sus queridos e inolvidables padres de tanta historia y legado en el deporte –el beisbol y otras disciplinas— a través de la Asociación Gustavo Hodgers Rico y la Agrupación George Papanicolau de Hermosillo.
En este gran encuentro Fernando, acompañado en la mesa de honor del Ing. Rodolfo Larios Velarde y quien escribe, dio a conocer de otros proyectos como la solicitud formal a la Universidad de Sonora para la renovación de la placa del busto ubicado en el Estadio “Gustavo Hodgers Rico.

En igual forma, la restitución de la entrega del Trofeo “Gustavo Hodgers Rico” al Mejor Entrenador, que iniciará con beisbol para posteriormente otorgarlo a mentores de diversas disciplinas deportivas.
También, el lanzamiento del Reconocimiento al Altruismo Ciudadano “Aída Josefina Isibasi Araujo”, y el de establecer Clínicas Deportivas de Béisbol avaladas por la Asociación “Prof. Gustavo Hodgers Rico” a categorías infantiles y juveniles iniciando en Hermosillo, Guaymas y SLRC, impartidas en su primera etapa por los L.E.F. Álvaro Valenzuela y Alberto Alegría.
Una reunión de profunda memoria histórica y fraternidad deportiva donde juntos evocamos el reciente 43 aniversario del deceso del Maestro Hodgers, el 29 de mayo de 1983.

El Maestro
Y si, los y las presentes, con gran emotividad, recordamos las enseñanzas y la guía que dejó en nosotros, la comunidad universitaria y el deporte sonorense en general a través de diversas disciplinas.
Una reunión-desayuno anual como gran tributo al legado de nuestro querido Maestro siempre presente a través del tiempo como entrenador, mánager y amigo formador de ciudadanos de bien con disciplina y valores dentro y fuera del campo.
Gratitud y honor

Debo subrayar el mérito del grupo Búhos por Siempre por mantener la unidad y el agradecimiento intactos a pesar del paso de los años.
Asimismo, honor a quien honor merece: Un agradecimiento imperecedero y de corazón a Fernando Hodgers Isibasi y a toda su estimable familia y ya sabe la razón: Tuvieron el noble y generoso gesto de abrir las puertas de su hogar para cobijar este emotivo acto conmemorativo.
Exacto: Su hospitalidad transformó el homenaje en una reunión emotiva, alegre, llena de fraternidad empapada de nuestro rico anecdotario de cuando Búhos en el campus universitario como jugadores del Maestro Hodgers.
Fue algo por demás un encuentro-reencuentro de verdadera familia deportiva enaltecida por los colores Búhos.

Ello, todo ello, sin duda, el espíritu de Gustavo y Aída sigue resguardado en esa casa.
¡Qué clase de anfitriones!
Y si, reiteremos: la hermandad de los Búhos universitarios no tiene fecha de caducidad; mantener vigente el recuerdo de quien dio todo por el deporte sonorense es algo fuera de serie.
¡Gracias, familia Hodgers Isibasi!
Sí que sí: el legado del gran mánager continúa en la mejor de las manos: las de su hijo Fernando y sus eternos pupilos.
In Memoriam
El Maestro Hodgers Rico: dejó una huella imborrable en el deporte sonorense tras dirigir por tres décadas a los equipos representativos de los Búhos de la Universidad de Sonora (Unison). Su contribución le tiene en un nicho de oro en el Salón de la Fama del Deportista Sonorense.



