Por Alexander Gómez
Manny Mota volvió a abrir el libro de los recuerdos para recorrer la historia de los Medias Rojas de Boston y rescatar las virtudes que hicieron grandes a varias de sus leyendas.
En “Domingos con la Leyenda”, durante el preámbulo de la transmisión en español de los Dodgers por KTNQ 1020 AM, el veterano dominicano habló de Ted Williams, Carl Yastrzemski, Luis Tiant, Manny Ramírez y David Ortiz, figuras que, según su visión, entendieron el béisbol desde la disciplina y el conocimiento del juego.
Mota destacó especialmente a Ted Williams y su extraordinaria capacidad para seleccionar lanzamientos. Recordó que estudió con detenimiento su libro La ciencia del bateo y que aquella obra fue una fuente de aprendizaje.
“Ese libro, hermano, no me cansaba yo de leerlo y aprendí de él, aprendí de las ideas de Ted Williams como bateador”, dijo Mota, quien resaltó la paciencia de Williams para esperar la pelota que podía golpear con autoridad y utilizar todo el terreno.
También recordó a Luis Tiant, cuyo peculiar movimiento en el montículo y su repertorio lo convirtieron en una pesadilla para los bateadores.
“El lanzamiento que lo llevó a ser grande fue el lanzamiento de screwball”, explicó Mota. Pero fue al hablar de Manny Ramírez cuando dejó su sentencia más contundente:
“Para mí, el mejor bateador dominicano que yo he visto en las Grandes Ligas se llama Manny Ramírez”.
Mota defendió la preparación de Ramírez y aseguró que detrás de su personalidad existía un jugador extremadamente concentrado y dedicado.
Contó que el dominicano acostumbraba trabajar temprano en la jaula de bateo y recordó una conversación con Don Mattingly en la que, al preguntarle qué bateador temían más los Yankees, la respuesta fue Ramírez.
“Manny Ramírez era el asesino de los lanzadores del equipo de los Yankees”, relató.
El recorrido terminó con David Ortiz y la transformación que experimentó al aprender a utilizar el jardín izquierdo del Fenway Park. Mota explicó que Ortiz pasó de ser un bateador que buscaba principalmente halar la pelota a aprovechar los lanzamientos exteriores y el Monstruo Verde.
“David se convirtió en un tremendo bateador cuando empezó a utilizar el bando izquierdo del terreno de juego”, afirmó. Para Mota, esas leyendas dejaron una enseñanza que trasciende las estadísticas: el talento podía abrir la puerta, pero la disciplina, la selección de pitcheos y la capacidad de ajustarse eran las que construían a un verdadero grande del béisbol.


