Por Rafael Baldayac
Los tiempos cambian, y nosotros cambiamos con el tiempo. Hoy en el beisbol profesional dominicano aparecen nuevos actores en cada escenario dando prueba de un acelerado relevo generacional.
Personajes pintorescos que en décadas pasadas eran símbolo de alegría en el estadio Cibao, hogar de los hoy 22 veces campeones Águilas Cibaeñas, prácticamente han desaparecido.

Con el paso de los años han tenido que ceder el espacio a la “Aguilita” (Jochy Taveras) como mascota del club amarillo y otras figuras de la televisión, que como animadores, representan el principal atractivo de entretenimiento fuera de las líneas de cal del Nido aguilucho.
La fanaticada, sobre todos los adultos, por mucho tiempo disfrutaron de las modernas porristas, cheerleaders o bailarinas, conocida como “Aguichicas”. Ellas con su despliegue de ritmo y cadencia contagian a la fanaticada mediante sus bailes encima del dugout y terreno juego.
Su atractiva vestimenta y atributos físicos motivan a los fanáticos a asistir al estadio a disfrutar algo más que el juego de pelota. Todo un fenómeno en nuestro tradicional pasatiempo, el béisbol invernal dominicano.
Una variedad de genero desde merengue, salsa, rock, boleto y música urbana (rap, Hip hop y reggaetón) , unido a los aplausos, algarabía, consignas, la ola de los fanáticos, las confesiones de compromiso matrimonial, las bromas y jocosidades de la pantalla hacen de este parque de pelota el ambiente más sano del mundo.
Pero también, desde la coreografía (o coquetería) de camareras o vendedoras de los palcos de Grand stand hasta la banda de carapintadas con cornetas, tambores y redoblantes desde la parte alta de los bleachers, convierten al Estadio Cibao en cada juego en un enorme salón de fiestas para el entretenimiento y la gozadora.
La Aguilita un personaje único:

Podría ser un pecado capital, refiere, hablar de las Agui-Chicas como real fenómeno, sin citar a la mascota, “El aguilita”, quien fuera un verdadero “general de cinco estrellas” en su especialidad.
Jochy Taveras, el real “aguilita”, quien sin uniforme, ha convertido el personaje en toda una institución, no solo en el plano local, sino en el internacional, consagrado por méritos acumulados en sus participaciones en Series del Caribe.
Sus actuaciones en terreno son dignas de un actor. Cada acto se convierte en parte de un “libreto” de geniales ocurrencias, capaz de fascinar al más chico, como al más adulto, se destaca en un capítulo aparte del Libro: Aguilas Cibaeñas Su Grandes Triunfos de quien suscribe.
Taveras, como Aguilita, también crea un capítulo nuevo en la historia del béisbol quisqueyano. Y en su caso, hasta el momento, las imitaciones han sido fallidas tras una magnífica labor de 25 años. Sus sustitutos a veces nos hace recordar a Jochy, entreteniendo a los fanáticos con sus múltiples disfraces e interpretaciones de diversos personajes.

Es todo un espectáculo presenciar las actuaciones del personaje Aguilita y son muchos los fanáticos que van al estadio a disfrutar de sus ocurrencias y de las competencias de bailes que realiza con las mascotas rivales.
Jochy como El Aguilita”, después de todos esos años vistiendo el uniforme de la popular mascota, dejó por un año – por motivo de salud- el rol que le permitió llegar a grandes y chicos en el terreno de juego durante las temporadas del béisbol otoño-invernal.
Creo un antes y después como mascota. Lo que comenzó como un ingrediente más para entretener al público durante los períodos de descanso en los partidos, hoy en día se ha convertido en un componente importante para los equipos profesionales.
Las mascotas, esos divertidos animadores son la delicia del público, principalmente de los niños, que con sus jocosidades y travesuras consiguen hacer los partidos más amenos y entretenidos.
Gracias a Jochy las mascotas han pasado a ser, de simples animadores en décadas atrás, a verdaderos artistas del entretenimiento en nuestros días. Su rol principal es brindar a la gente una entretención extra, una diversión que se añade al evento que fueron a presenciar y por el cual pagaron el importe de su boleta.
Los pioneros: El Guayaberudo, Tatán y Picholo.

Según el veterano cronista Rolín Fermín las Aguichicas en momento llegaron a parecer una especie de “copia moderna” del desaparecido pero jamás olvidado vegano Picholo Cordero, que súbitamente, a ritmo del merengue “Leña” llegaba a graderías con su banda al final de la séptima entrada, el “inning de la suerte” en el argot beisbolístico.
Tras la muerte de Picholo, otro vegano Tatán Jiménez continuó la tradición tocando en el Estadio Cibao. Ambos, en su momento, y hasta su fallecimiento, encontraron apoyo en el “incansable” animador y pintoresco personaje El Guayaberudo, encarnado por Rafael Filión, un bailarín solitario de guayabera dorada.
Filión, quien falleciera hace muchos años en la ciudad de Nueva York, llegó a escribir antes de morir su epitafio: “Aquí yacen los restos del popular Rafael Filión (Guayaberudo), que nació descalzo y murió desnudo”.
Con sus dotes de extraordinario bailarín, su compenetración con el público y sus salidas jocosas, “El Guayaberudo”, se convirtió en una de las principales atracciones en el parque Cibao, acompañando al equipo de las Águilas Cibaeñas junto a otro personaje llamado Charol, a los juegos interligas en Venezuela a principio de la década de los 60.
Otros grupos y personajes como El Muñeco de La Vega, que acompañaba al conjunto de Picholo Cordero, El Enano Ni (cargabate), El Viejo Coco Paulino, sonando la sirena; el rezador Don Gregorio, El Mago Cucharimba, Ramoncito el bailador, Junior Boutique y los Carapintadas, entre otros, han emergido históricamente en el ambiente beisbolero del parque más alegre del país, el estadio Cibao.
El Mago Cucharimba, 50 años animando:

Medio siglo tiene merodeando el Estadio Cibao Ramón Arturo Reyes, conocido como “Cucharimba”, quien con sus trucos, sus chistes y gran humildad representa uno de los personajes tradicionales que alegran este parque pelota durante la temporada de béisbol.
Siempre humilde y alegre, “Cuchara” o “Cucharimba” como es conocido, siguió el legado tras la muerte de su padre, quien también bailaba durante los partidos en el estadio Cibao. En 50 años con esta actividad como modo de vida, no se sabe cuántas veces “El Mago Cucharimba” habrá repetido sus trucos: los del bombillo, los del periódico, los del guante.
Según cuenta, al entrar las bailarinas o aguichicas al espectáculo de los juegos, tuvo innovar con “trucos nuevos sin dejar de hacer el periódico”, “el bombillo” y “la baraja” que todavía asombran, a los que se estrenan en los partidos de las Águilas.
“Las personas dicen que lo que hago son trucos; si otros lo hacen es magia, yo digo que son ilusiones ópticas, lo que yo hago son habilidades con las manos y les hago ver lo que no es”, explica Cuchara 66 años acuesta.
Junior Boutique y el megáfono:
Es otro personaje que “se la busca” en cada juego y que ya es parte del animado ambiente que se vive en el parque de pelota. El conocido popularmente como “Junior Boutique”, con su megáfono en mano y su melodía “Sobreviviré”, en un inglés que sólo él entiende, se pasa el juego haciendo su perifoneo.
Junior, uno de los atractivos cuando las Águilas viajan a la Serie del Caribe en México, no pierde una sola oportunidad para saludar cálidamente a los empresarios y hablar de la calidad de sus productos y servicios reclamar el “peaje” a “sus compadres”, un enorme listado que incluye políticos, merengueros, religiosos, artistas famosos, productores de televisión y peloteros millonarios.
Nuevo personaje: Fracatira, tira, tira…
El `pintoresco personaje conocido como Fracatira, la figura del momento, cumplió este año su sueño de montarse a la patana en la caravana del triunfo aguilucho. Fracatira por su devoción a las Águilas, se ha ganado el cariño de jugadores y ejecutivos aguiluchos.
En medio de los vítores que matizaron la celebración en el desfile de la victoria, Manny Acta, el gerente general aguilucho, dijo que la patana no se movería hasta que “Fracatira”, un personaje del folklore en el play, que ha tomado como su talismán, no subiera al vehículo, este no podía arrancar y así fue, “Fracatira, tira, tira, entró a las cuatro menos 15 y de inmediato comenzó al rodar la caravana.
Los famosos merengueros

Héctor Acosta (El Torito), Fernando Villalona, El Prodigio, Peña Suazo, Diomedes, merengueros aguiluchos desde chiquitito, forman parte de las figuras que han animado las graderías del parque Cibao, siguiendo incluso al equipo, como ferviente fanáticos amarillo, a la Serie del Caribe, en México, Venezuela y Puerto Rico.
Su música se escucha por todo lo alto en el Estadio Cibao en cada partido. Es una tradición cuando en el llamado “séptimo “inning de la suerte” se pone el merengue Leña, himno del equipo de las Águilas Cibaeñas (en la actualidad en la voz de El Torito).
El Torito es un reconocido fanático aguilucho que apoya y sufre a su equipo en las buenas y las malas. Se recuerda que en uno de los años críticos decidió motivar a los jugadores haciendo el trabajo de cargabate en un partido en el Estadio Cibao y en muchas ocasiones ha hecho público “su lloriqueo” y queja por los fracaso del equipo.
Sin embargo, este año gozó con las Águilas, hasta más no poder con la conquista de la corona 21, haciendo incluso al pie del Monumento un concierto gratuito para el público de Santiago, vistiendo la chaqueta amarilla del conjunto cibaeño y poniendo a la multitud hacer la famosa ola del parque Cibao.



