Por Alexander Gómez
El derecho dominicano José Soriano atraviesa uno de los mejores momentos de su carrera y no oculta sus aspiraciones: competir por el premio Cy Young. Con una mentalidad renovada, inspirada en conversaciones con el miembro del Salón de la Fama Pedro Martínez, el lanzador ha convertido la consistencia y la agresividad en su sello dentro del montículo.
“Voy a luchar por mi Cy Young”, afirmó Soriano. “Hablé con Pedro Martínez el año pasado y eso me ayudó bastante… esa mentalidad que él usaba cada vez que salía a la lomita”.

Soriano explicó que el cambio no ha sido solo técnico, sino profundamente mental. “No importa quién tenga enfrente. Si muestran debilidad, yo voy para allá con todo”, dijo, reflejando una filosofía que recuerda al enfoque dominante de Martínez en su mejor momento.
El derecho también destacó que su progreso parte de una preparación integral durante la temporada muerta. “Me enfoqué en mejorar mi físico y llegar con una mentalidad más fuerte”, señaló. “En este juego siempre hay dificultades, y uno tiene que tener la mente fuerte para enfrentarlas”.
Parte de ese proceso incluyó superar problemas físicos que afectaron su rendimiento en el pasado. Soriano reveló que una infección le hizo perder más de 10 libras en una etapa clave, lo que impactó su resistencia. “Cuando perdí peso, no tenía la misma fuerza. Por eso ahora cuido más mi alimentación”, explicó.
En el montículo, su enfoque también evolucionó hacia la precisión básica antes que la perfección. “No puedo tratar de controlar las esquinas si no controlo el centro. Es como un bebé: primero gatea, después camina”, comentó.
El caso de Soriano ilustra un patrón común en lanzadores que dan el salto de promesa a élite: la combinación de salud, ajustes mecánicos y, sobre todo, madurez mental. La influencia de una figura como Pedro Martínez no solo aporta técnica, sino una identidad competitiva. En una era donde el análisis y la tecnología dominan el juego, Soriano apuesta por una mezcla de fundamentos clásicos —atacar la zona— y una mentalidad agresiva que puede convertirlo en un contendiente legítimo si mantiene su consistencia.
Además, su evolución refleja la nueva generación de lanzadores dominicanos que no solo dependen del talento natural, sino de preparación estructurada y enfoque psicológico. Si logra sostener su rendimiento a lo largo de la temporada, su nombre podría consolidarse no sólo como revelación, sino como figura central en la conversación por los principales premios del béisbol.



