Por Grace Goulding
Toda una vida preparándose para un momento en el que hay que brillar. Apenas un instante para demostrar que uno es el mejor del mundo, quién sabe de todos los tiempos.
¿Cuál es la diferencia entre el oro y la plata? A veces, se trata de una mera fracción de segundo, un solo kilogramo o el filo de una hoja.
Algunos deportes se resuelven a través de la tecnología foto finish; otros, a simple vista o por la puntuación de un juez. Algunos tienen protocolos como los desempates, las prórrogas, carreras extra o definiciones por penaltis para decidir el ganador del título más codiciado de todo el deporte.
Pero, ¿qué ocurre cuando dos atletas, después de tanto sudor y sacrificio, completan actuaciones tan idénticas que ni siquiera la tecnología más avanzada o las reglas pueden separarlas? En estos casos extraños, los Juegos Olímpicos nos recuerdan que la grandeza puede ser compartida.
Olympics.com te lleva a través de algunos de estos raros e inolvidables casos en los que se compartieron medallas, títulos y recuerdos. Explora el drama, las historias y las reglas que los hicieron posibles.
Los oros compartidos dan la vuelta al mundo
Uno de los momentos más famosos de oro compartido se produjo en Tokio 2020, cuando el catarí Mutaz Barshim y el italiano Gianmarco Tamberi decidieron compartir el oro en salto de altura masculino.
En deportes como el salto de altura y salto con pértiga, las medallas suelen decidirse por la mayor altura alcanzada. Si dos atletas alcanzan la misma altura con el mismo número de intentos, se recurre al desempate. Pero si ambos atletas están de acuerdo, pueden compartir el título; es un resultado poco frecuente pero muy apreciado por sus protagonistas.
En Tokio, los dos campeones superaron los 2,37 metros, pero en lugar de pasar a la repesca, se miraron, sonrieron y decidieron juntos que no harían más saltos. Su decisión mutua, sellada con un abrazo de imagen perfecta, saltó de lleno hacia los corazones de millones de personas en todo el mundo.
«No creo que la gente se dé cuenta de lo poco común que es. Literalmente, no tiene precedentes», afirma Hamish Kerr, campeón olímpico de salto de altura en Paris 2024, cuya medalla de oro se decidió en un raro desempate. «En las 150 ó 200 competiciones que he disputado, esas son las dos únicas que se han decidido en una eliminatoria. Es algo que nunca ocurre».
Por infrecuente que sea, la gloria compartida también puede darse en la piscina, incluso aunque no haya sido una decisión mutua. En natación, los empates se dirimen gracias a los touchpads, paneles táctiles que miden los tiempos con una precisión de centésimas de segundo.
Sin embargo, como los touchpads se basan en la presión física de las manos de los atletas, no pueden medir con precisión hasta la milésima de segundo, como sí sucede con la tecnología de foto finish en las pruebas de atletismo. Eso significa que cuando dos nadadores tocan la pared exactamente a la misma centésima de segundo, se reparten la victoria.
Tal fue el caso ocurrido en Rio 2016, donde la canadiense Penny Oleksiak y la estadounidense Simone Manuel tocaron la pared simultáneamente en los 100 metros libres, ambas con un tiempo de 52,70 segundos, para ganar el oro. No se concedió la plata; Y el bronce fue para la siguiente nadadora más rápida, la sueca Sarah Sjöström.
Foto por: Getty Images: Richard Heathcote
Manuel y Oleksiak tocan el muro en simultáneo exactamente en 52.70 segundos.
Las medallas de oro compartidas también son una rareza en la escalada deportiva pero no son del todo desconocidas. Aunque todavía no se ha dado en el escenario olímpico, uno de los ejemplos más recientes de triunfo compartido se dio en la Copa del Mundo IFSC 2025 en Wujiang, donde la británica Erin McNeice y la coreana Seo Chaehyun ofrecieron actuaciones impecables en la clasificación y las semifinales. Superaron con creces todas las vías y prepararon el escenario para un dramático enfrentamiento final.
Sin embargo, en la final ni McNeice ni Seo consiguieron completar el recorrido, ya que ambas atletas alcanzaron la marca de 41. Según el reglamento, el siguiente criterio de desempate era el tiempo de escalada en la ruta final. Sin embargo, en un giro de guión increíble, las dos atletas marcaron tiempos idénticos de 4:26. No importaba cómo lo revisaran los jueces, los resultados de ambas escaladoras no podían ser separados.
¿El resultado? Dos primeros puestos.
Los deportes de invierno tampoco son ajenos a la gloria de los dúos. En PyeongChang 2018, la competición de bobsleigh a dos masculino vio a los canadienses Justin Kripps y Alexander Kopacz y a los alemanes Francesco Friedrich y Thorsten Margis terminar con tiempos idénticos después de cuatro carreras.
En esta disciplina, cada equipo completa cuatro carreras cronometradas por la pista y sus tiempos se suman para obtener un total acumulado. Si dos equipos terminan con el mismo tiempo total, ambos son declarados medallistas de oro.
Y, a veces, puede no haber ningún primer clasificado. En el Grand Slam de judo de Düsseldorf de 2018, los dos finalistas de la categoría de peso pesado fueron descalificados por pasividad, lo que dejó el podio sin nombrar campeón. Ambos ocuparon el segundo puesto sin que sonara el himno.
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Exclusivo
Repetición
Bobsleigh a dos Heat 4 | PyeongChang 2018 | Grandes Momentos Olímpicos de Invierno
Justin Kripps y Alexander Kopacz, de Canadá, y Francesco Friedrich y Thorsten Margis, de Alemania, comparten la medalla de oro en la competición de Bobsleigh a dos en los Juegos Olímpicos de Invierno de PyeongChang de 2018 en el Alpensia Sliding Centre después de una emocionante cuarta carrera. Oskars Melbardis y Janis Strenga, de Letonia, obtienen la medalla de bronce.
Los lazos detrás del oro
Por raros que sean, los momentos de oro compartido crean un vínculo entre los atletas olímpicos que puede durar toda la vida.
Para Barshim y Tamberi, en Tokio 2020 no se trataba sólo de un oro en altura, sino de destacar una amistad que habían cultivado durante años de competición. «Nos miramos y ni siquiera pensamos. Simplemente lo sabíamos», dijo Tamberi sobre su decisión.
«El momento es, por supuesto, el deporte que conocemos, ese es el alto rendimiento. Pero la humanidad, la solidaridad, la unidad… Esto va más allá del deporte. El deporte es una herramienta para unirnos. Es un mensaje verdadero, así que estoy muy orgulloso de ese momento», declaró Barshim a Olympics.com.
«Nos miramos y rompimos a llorar. Nos dimos cuenta de que nuestro sueño se había hecho realidad. Y se hizo realidad juntos«, añadió Tamberi.
Para Oleksiak y Manuel en Río 2016, compartir el oro en los 100 metros libres fue una recompensa a dos atletas con igualdad de mérito, dos rivales que quedaron unidas para siempre. «Es increíble empatar por el oro. Nunca pensé que ganaría. Se lo merece tanto como yo«, declaró Oleksiak.
Y para los atletas de bobsleigh, el podio, más ajustado de lo habitual, fue un reflejo de los valores olímpicos. “Me encantan los Juegos y espero que esta carrera muestre al mundo en qué consiste el espíritu olímpico”, declaró Margis después de que él y Friedrich compartieran felizmente lo más alto del podio con los canadienses. «Es estupendo compartir el oro con estos chicos. Me caen muy bien».
Foto por: Clive Rose/Getty Images
Las medallistas de oro Simone Manuel, de Estados Unidos, y Penny Oleksiak, de Canadá.
Deporte y mucho más que el deporte
Para algunos, la idea de que dos atletas estén codo con codo en lo más alto del podio puede parecer un desafío a la propia naturaleza del deporte. ¿Acaso la competición no consiste en encontrar al mejor? ¿No es la victoria un premio para uno solo? Pero las medallas de oro compartidas cuentan una historia diferente.
Ofrecen un atisbo de un ideal superior, en el que la grandeza no disminuye, sino que se magnifica cuando se comparte. También enseñan que el deporte no consiste simplemente en ser mejor que otro, sino en ser lo mejor que uno puede ser, incluso en compañía de la excelencia de otro.
Y, mientras que la tecnología y las reglas pueden fallar a la hora de separar dos actuaciones, la conexión humana puede sobreponerse para determinar la victoria.
En un mundo que tan a menudo glorifica los logros individuales, estas medallas de oro compartidas son un mensaje más silencioso: un mensaje de que la victoria puede ser hallada no sólo por encima de los demás, sino junto a ellos.
Via: olympics.com



