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Opinión

Dos amigos inseparables: Whitey Ford y Mickey Mantle (2)

Pero, también, «de todas las otras muchas cosas que compartían”, había dos más, relevantes: las fechas de sus cumpleaños, que Mantle, celebraba el 20 de octubre, y Ford el 21, aunque este era mayor por tres años; y, otra, sus segundos nombres, pues ambos tenían el de «Charles»

Mickey Mantle. Fuente Externa

Por Cesáreo Suárez Naranjo

Segunda Parte

Prólogo: En el capítulo anterior nos referimos a esa gran amistad que existió entre esos dos grandes del beisbol: Mickey Mantle y Whitey Ford, quienes fueron miembros de uno de los equipos más dominantes en toda la historia del beisbol; sobre todo, en la época de los años cincuenta y sesenta, quienes – según sus propias revelaciones – compartían «varias cosas», entre ellas el gusto por «el scotch con soda”.

Pero, también, «de todas las otras muchas cosas que compartían”, había dos más, relevantes: las fechas de sus cumpleaños, que Mantle, celebraba el 20 de octubre, y Ford el 21, aunque este era mayor por tres años; y, otra, sus segundos nombres, pues ambos tenían el de «Charles»

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De la mayor parte de “historia”, que narra Jack Lang colaborador del «Long Island Press» (cuyo artículo apareció en el “The Baseball Digest”, en su edición de abril de 1974), nos referimos más – en esa primera parte – a la persona de Mickey Mantle,  habiéndolo concluido con estas palabras:

«El no haber terminado arriba de la marca de «los .300″ fue su mayor desilusión», dice LANG. Y menciona las palabras de este gran jugador, al respecto: «Yo estaba bateando para .320».

«Fueron días muy difíciles», sigue diciendo Mantle, “y el dolor de mis rodillas me molestaba demasiado; así que cuando me di cuenta de que ya no podía más, preferí retirarme.

Whitey Ford. Fuente Externa

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NOTA: ¡Bueno, pues al menos los aficionados de la ciudad de México no se quedaron con las ganas de conocerlo pues, en esa su última temporada – de 1968 – los Yankees celebraron una breve gira de juegos de preparación; y nadie olvida la gran exhibición de pitcheo que realizó don Ramón Arano Bravo (el 18 de marzo, para ser más exactos), enfrentando a los Mulos De Manhattan, ganándoles el partido 5 carreras a 3, y de entre los once chocolates que recetó, dos se los dio al gran Mickey!

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Otra nota, pertinente: Ahora bien, la verdad – respecto a Mantle (y cabe señalarlo, sin que por ello, en nada, se vean demeritadas sus actuaciones) – es que hasta la campaña de 1966 su porcentaje de bateo estaba en .305 (muy bueno, ciertamente), gracias a haber conectado 2,204 hits en 7,227 turnos al bat; más, debido a todas esas lesiones que había venido cargando durante tantos años, habiendo jugado cinco de sus últimas seis temporadas como un semi-inválido, y su fortaleza física decayendo notoriamente, su global se desplomó.

Pero todavía necesitamos ir más lejos (y aunque él hace referencia tan solo a “los últimos dos años”), nos vamos hasta la campaña de 1964, debido a que esa fue la última campaña en la que bateó arriba de .300.

Así que, en esas cuatro últimas temporadas de su carrera – entre 1965 y 1968 – únicamente pegó 399 imparables en 1,569 viajes al plato, por lo que considerando tan solo estas cifras, podemos ver que tuvo un desplome, pues el promedio de bateo en ese periodo fue de solo .254.

Lo que quiere decir, en resumen; y deduciendo estos números, de sus “globales”, resulta que desde que inició su carrera, en 1951, hasta 1964, bateaba para un sólido .309, con 2,016 hits en 6,533 turnos al bat. Ahí lo dejamos.

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Pero, es necesario que lo diga (porque, para mí, Mantle fue un superdotado…o, al menos, lo hubiera sido, de no ser porque sufrió todas esas lastimaduras; y, aun así, un «five-tools player», el “sexto lugar” en ese aspecto, según una página de Internet): ¡Nunca se me ha olvidado esa desdichada lesión que sufrió en la quinta entrada del segundo partido de la Serie Mundial de 1951, cuando su pie se le atrapó en uno de los drenajes en los jardines del Yankee Stadium, buscando fildear un elevado salido del bat de Willie Mays, lo que causó que su rodilla derecha se torciera de una forma horrible…. por lo que tuvo que dejar el juego, y ya sin poder ver acción el resto del Clásico! Ahí, propiamente, comenzaron todas sus penurias (si con la osteomielitis, heredada, ya tenía para rato).

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«Por su parte», dice Jack Lang, cambiando necesariamente su enfoque, «Whitey” Ford fue un hábil pitcher zurdo (ya lo dijimos, con el calificativo de “astuto”=»cunning»), acumulando una marca de 236-106 en ganados y perdidos, con promedio de.690, el mejor de todos, entre los lanzadores que han logrado 200 o más victorias, y una excelente marca de carreras limpias aceptadas de 2.74.

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«Es cosa natural que ambos extrañen la buena vida que el beisbol proporciona». FORD lo reconoció así, cuando firmó para ser el coach de pitcheo de los Yankees unos días antes de que se dio la favorable votación para ingresar al Salón de la Fama,  después de un intento fallido, el año anterior, cuando los miembros de la Asociación de Escritores de Beisbol (Bbwaa) no le dieron los votos necesarios (255, para un 67.1%).

«Yo también la echo de menos», declaró Mantle; «extraño el compañerismo de todos los jugadores. Extraño a las multitudes y las miradas afectuosas de mis compañeros de equipo y las palmadas calurosas después de que conectaba un jonrón.

«Es en verdad curioso de que no te das cuenta en los momentos en que todo eso está sucediendo. Y no te das cuenta debido a que después de una emoción siguen otras más.

«…Pero un día regresas, para estar ahí de nuevo, como en «los viejos tiempos». Como cuando se celebra el «Dia de los Veteranos»; y te sientas en el dugout en tanto se celebra el partido oficial; y ves a BOBBY MURCER conectar un buen batazo o hacer una estupenda atrapada, y escuchas los aplausos que le brinda la multitud y te das cuenta de que ya no habrá esa clase de ovaciones para ti. Es, entonces, cuando extrañas todo eso.

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«Mantle se entristece un poco, al ver que sus hijos no se inclinaron por jugar al beisbol. Con una ligera sonrisa dice: «tampoco son lo suficientemente grandes para jugar al futbol americano; en Texas, para iniciarte, debes pesar por lo menos unas 200 libras; y, por lo tanto, han preferido jugar al golf».

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Aquí, Lang incluye una pequeña reminiscencia de MANTLE, de los años cuando buscaba que algún equipo de las Ligas Mayores se fijaran en él:

«Ellos no me consideraban lo suficientemente grande como para jugar al beisbol. Yo era un muchacho delgado, pesando apenas 165 libras (75 kilos), y cuando fui a los try outs de los Cafés y de los Cardenales (ambos equipos de San Luis, Mo.) me dijeron que «era muy pequeño».

«Entonces, ya estaba yo jugando en Baxter Springs de la Liga Ban Johnson, y Tom Greenwade me vio un día en que conecté tres jonrones en un partido. Me preguntó «si quería hacer try out con el equipo de los Yankees. ¡Demonios!, yo hubiera ido a hacer try out con cualquier equipo!

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NOTA: Esta liga, Ban Johnson (totalmente seguro que el nombre fue en honor del creador de la Liga Americana), y el equipo que menciona Mantle de “haber jugado”, aunque no aparece en su ficha, debió haber sido un equipo para preparar jóvenes (teniendo, incluso, bajo su mando a estrellas del beisbol, como Gaby Harnett). Al menos así lo entiendo, a través de una página de Internet, que se refiere al equipo – de Baxter Springs – como los “niños prodigio”; y nos permitimos traducir unas cuantas líneas, al respecto; donde, también, aparece una foto…(y, ¡a ver si identifica a Mantle!):

“Esta es una fotografía de los “niños prodigio”, del equipo de Baxter Springs, en el campeonato de la Liga “Cardenal Junior”, de 1948. De izquierda a derecha: Rex Heavin (jugador utility), Jim Kenaga (pitcher), Bob Steele (pitcher), Ben Craig (pitcher), Billy Pace (jardinero), Nick Ferguson (2a. base), Walter «Barney» Barnett (propietario/manager), Mickey Mantle (shortstop), Buddy Ball (jardinero), Willard «Billy» Johnson (3a. base), Jack Dorrell (jardinero), Gene Lindeman (jardinero), Delbert Lovelace (1a. base), Leroy Bennett (catcher), Roger Yocom (bat boy) and Jim Goodwin (recoge-bolas). La foto fue autografiada por Mantle, en 1986.

“Durante las ocho temporadas que estuvieron los “niños prodigio”, fueron un equipo excepcionalmente exitoso. Pero, fue mucho mayor conocido cuando Mickey Mantle militó con ellos en una temporada completa, la de 1948; y de forma breve en 1947 y 1949”.

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Pero, seguimos con LANG: «Cuando firmé”, dice Mantle, “lo hice, firmando por un bono de $1,500, que unido a mi primer salario, de $1,100, no era en verdad mucho.

Pero, ¿qué tal, varios años después, cuando firmó un contrato con Los YANKEES, por $100,000, cuando estaba en la cumbre de su carrera? Veamos unas líneas (que traduzco de Internet, por supuesto):

“Entre fanfarrias, que corresponden apropiadamente a la ocasión, Mickey Mantle, quien en su primer año como jugador profesional recibió un salario de $1,100, el día de hoy (el año debió haber sido “1964”, como se puede confirmar a través de una página especializada) firmó su segundo contrato de $100,000 como jugador de los Yankeesd de Nueva York”.

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«No faltaron, en la carrera de Mantle algunos momentos embarazosos. Sobre todo, recuerda aquel juego (al menos “eso asegura”), cuando FORD estaba tan solo a un triunfo de llegar a las 20 victorias en la temporada.

LANG no nos dice “qué año”; pero, en nuestra investigación, encontramos que fue celebrado, precisamente, el 26 de septiembre de 1956; que era, para el equipo de los YANKEES, el número 151 de la temporada, cuando ya habían amarrado el banderín de la Liga Americana, y que WHITEY tenía, hasta antes de ese juego, una excelente marca de 19-5.

Así que LANG nos narra el episodio del cual Mantle asegura haber sido protagonista: “»El partido lo perdió Whitey una carrera por cero, en contra de un tal Charlie Beaumon, y ya habíamos amarrado el banderín de la Liga Americana.

«Para empezar, se me cayó un elevado, que permitió que el equipo contrario anotara la única carrera del juego…y, más adelante, en el octavo episodio, con Whitey corriendo por la tercera almohadilla, con la que constituía la potencial carrera del empate, tan solo di un elevado. «Tal vez», le dije a mi compañero, «si corrieras más rápido, podrías haber anotado en pisa y corre».

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Ahora bien (¡y me choca hacer las observaciones pertinentes; pero “no queda de otra”). Lo que pasa es que, buscando en la página especializada a la que más recurro, me encuentro que “casi todo coincide”, respecto a ese encuentro; es decir: de que “sí fue el del 26 de septiembre de 1956”, cuando se enfrentaron a los Orioles de Baltimore; de que, efectivamente, “Ford se enfrentó a Beaumon”, y de que “perdió el juego, una a cero!”; pero…”¡ahí está el pero”, y es de que Mantle no alineó de principio, y en el jardín estuvo Joe Collins (un hombre que, habitualmente, jugaba la primera base).

Bien, para dejar todo bien claro: la carrera fue “anotada, en la tercera entrada, cuando se presentó esta situación: “….en la parte baja de la tercera entrada Ford retiró a los dos primeros bateadores; a Dick Williams lo dominó con foul, y a Bob Boyd en una rolita; pero siguió Tito Francona quien le conectó imparable; siguió Bob Nieman con otro imparable, haciendo que Francona avanzara hasta la tercera base; lanzándole al receptor Gus Triandos, Whitey cometió un wild pitch, y con ello entró la única carrera.

Por lo que hace a Mantle, él entró a batear – tan solo como emergente, en lugar de Collins – hasta la parte alta del séptimo episodio; y la situación se presentó de la siguiente manera: Andy Carey fue dominado, con fly al center; siguió Whitey Ford, con un sencillo, por la pradera del jardín derecho; Enos Slaugther conectó otro imparable por el mismo rumbo, para que Ford avanzara hasta la tercera base; aquí fue donde Casey Stengel ordenó el cambió, de “Mantle por Collins”; y el “Cometa de Commerce” “murió” en elevadito por la segunda base; la entrada concluyó con Bob Cerv dando rola por las paradas cortas; para cerrar ese episodio, con los ORIOLES en su turno de bateo, Norman Siebern entró por Mantle, y se fue a cubrir el left field, pasando Slaugther al jardín derecho. Así que….¡nada que concuerde con lo que dijo Mantle!

Debemos comprender que todo esto es perdonable; ya habían transcurrido, para ese 1974, cuando Jack Lang platicó con Mantle; y sabemos que en ocasiones, “la memoria es flaca”.

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