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Opinión

De fiesta dos templos deportivos

Estas veneradas instalaciones forman parte de la idiosincrasia de cubanos y dominicanos, a quienes les corre el béisbol por las sangres y vibran con todo cuanto ocurre en los terrenos de pelota.

Estadio Latinoamericano de La Habana. Fuente Externa

Por Edilberto Méndez

Con tan solo tres días de diferencia, dos templos deportivos del Caribe prendieron velas, se trata del llamado Coloso del Cerro en La Habana y el mítico Estadio Quisqueya Juan Marichal de esta ciudad, ambos andan de fiesta.


Estas veneradas instalaciones forman parte de la idiosincrasia de cubanos y dominicanos, a quienes les corre el béisbol por las sangres y vibran con todo cuanto ocurre en los terrenos de pelota.


El Estadio Latinoamericano de La Habana, el más veterano de los dos, fue inaugurado un 26 de octubre de 1946 con un juego entre los equipos de la Liga Profesional de Béisbol de Cuba: los Alacranes de Almendares y los Elefantes de Cienfuegos.


Por su parte, el Estadio Quisqueya Juan Marichal —en sus inicios llamado Estadio Trujillo— abrió sus puertas el 23 de octubre de 1955 con el enfrentamiento entre los Tigres del Licey y las Estrellas Orientales.


El Play habanero acoge a casa llena en estos momentos a 55 mil personas, en sus inicios fueron 31 mil, mientras el Quisqueya alberga a cerca de 13 mil aficionados


Una característica propia del estadio de la capital dominicana es que es la casa de dos equipos de la Liga de Béisbol Profesional de la República Dominicana: los Tigres del Licey y los Leones del Escogido, particularidad que tiene también el Estadio Hiram Bithorn en San Juan, Puerto Rico, el cual es la sede de los Cangrejeros de Santurce y de los Senadores de San Juan.


Las mencionadas instalaciones han acogido actividades sociales, conciertos musicales, eventos de suma importancia e incluso hechos que han trascendido en la política de cada nación.


Si para Carlos Gardel 20 años no eran nada, para los cubanos y dominicanos 80 y 71 primaveras que que cumplen sus principales estadios más que un largo período representan un orgullo imborrable que llevan en el corazón.

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