Por Jesús Alberto Rubio
Por supuesto que siempre resulta muy grato recordar la memoria del gran Beto Ávila, el notable segunda base jarocho que brilló en todo beisbol donde jugó, fuese en la Liga de la Costa del Pacífico con Obregón, Pericos de Puebla en la Mexicana, Alacranes (o Azules) de Almendares y Tigres de Marianao en Cuba… e Indios de Cleveland de 1949 a 1958 en las Ligas Mayores.
En 1959 compartió la temporada con Medias Rojas de Boston, Orioles de Baltimore y cerró con Bravos de Milwaukee.
Cesáreo Suárez Naranjo, desde Coatzacoalcos, nos dice que Milwaukee fue su último equipo en las MLB después de que los indios de Cleveland lo vendieron al Medias Rojas, y después a los Orioles, todo en ese mismo año.
“Y por poco le toca jugar otra serie mundial, ya que junto con su equipo le disputaron el título de la Liga Nacional a los Dodgers en una serie postemporada, cayendo derrotados, finalmente”.
Eso es, amigo.
Bueno, también vistió con pleno orgullo, talento y capacidad las franelas del equipo amateur las Abejas de Córdoba y a nivel profesional con los Cafeteros de Córdoba, los Tigres de México y Aztecas del México en la Liga Invernal Veracruzana.

Con Billy Hunter
Novato del Año en 1943 con Pericos y sus títulos de bateo en la LMB (primer mexicano en lograrlo en 1947 con Puebla; el de Cleveland el 54 y la Invernal Veracruzana con el Azteca de México (.404 en el 53-54); y el subtítulo en el beisbol de Cuba con Marianao (46-47).
¡Un gran talento Salón de la Fama de México!


Imágenes del libro Bob Ávila, The Number One de colega veracruzano Diego Hernández Tejeda.
En igual forma, con nichos de oro en el Latino Baseball Hall de República Dominicana y el Ohio Baseball Off Fame.
También se le incluyó entre los primeros doce protagonistas en el recinto de Hoboken, Nueva Jersey junto con Hank Aaron, Sadaharu Oh, Babe Ruth, Roberto Clemente, Ferguson Jenkins, Juan Marichal, Shigeo Nagashima, Orestes “Minnie” Miñoso, Víctor Starffin, y los constructores Albert Spalding y Harry Wright.
Ah, en 1952 fue el primer mexicano en participar en un Juego de Estrellas de la Gran Carpa y en el 2001 fue incluido en el Grupo The 100 Greatest Indians (https://www.baseball-almanac.com/legendary/100_greatest_indians.shtml). Además: en el 2020, nombrado como Mejor Segunda Base de la Novena Ideal Histórica de la LMB.

HBerman 100% SPORT: Un 9 de septiembre de 1959 Beto Ávila con Milwaukee Braves conectó su último jonrón en las Grandes Ligas…¡y fue con la Casa Llena! para darle la victoria a su equipo 5-3 ante los Cardenales de San Luis y a Warren Spahn su triunfo 262. Para el veracruzano fue su HR 80 en su carrera a los 35 años y 60 días.
Recordando su deceso

Abordo el tema de Beto toda vez este 26 de octubre de frente debemos evocar su indudable paso por la pelota profesional y otros ámbitos ya que ese día, pero de 2004 falleció en la Ciudad y Puerto de Veracruz dejando un legado invaluable dentro y fuera del terreno de juego, el cual hoy, a más de dos décadas de su partida, sigue más vivo que nunca en la memoria de la fanaticada.
https://www.jornada.com.mx/2004/10/28/24an2dep.php?printver=1&fly=
Ya sabe: Beto Ávila, con quien estreché gran amistad, fue diputado local y federal y luego alcalde de Veracruz (1976-1979; director de la Oficina de Hacienda en el puerto durante una década; presidente de la Liga Mexicana de Beisbol (LMB)… entre otros cargos públicos de alta dirigencia y responsabilidad.
Rumbo a Cuba…
Precisamente, dentro de esa rica memoria colectiva es imposible no viajar al invierno de 1945, cuando un joven Ávila de apenas 21 años empacó sus ilusiones rumbo a la competitiva pelota cubana.

Allá en la pelota antillana demostró de qué estaba hecho, primero con Almendares–, en una temporada que le sirvió de vitrina internacional frente a los scouts norteamericanos para cimentar el camino hacia el beisbol de la Gran Carpa con los Indios de Cleveland, historia que ya usted conoce al dedillo mejor que yo.

Le comparto dos links sobre ese capítulo en la vida de Beto en Cuba:
Y: https://acrobat.adobe.com/id/urn:aaid:sc:US:8e020243-dad5-4da6-88e3-1ba3c86e32c6
Con Pericos de Puebla
RECORDANDO LOS 70s LMB: La Liga Mexicana en los tiempos de Jorge Pasquel tuvo la fortuna de ver a jugadores formidables del extranjero que, por supuesto, eran grandes estrellas. Y precisamente fue en 1947 cuando un joven segunda base veracruzano, Beto Ávila, venció a los mejores peloteros extranjeros al coronarse campeón de bateo con .346, siendo la primera vez que en una temporada un jugador mexicano ganaba el título ofensivo.

En la foto: el catcher Bernardo López; Beto; Luis Molinero Montes De Oca, tercera; Carlos Galina, primera, y Apolinar «Polín» Pulido, el short.
Al Recinto de los Inmortales Veracruzano

Le diré: todo este referente/antecedente de oro de Beto Ávila lleva una muy sana y noble intención: que de instituirse el Salón de la Fama del Deportista Veracruzano tenga en ese recinto un espacio para él en homenaje perenne a su notable trayectoria.
Qué mejor mantener encendida la llama de su historia/legado en lo que deberá convertirse en un santuario del deporte amateur y profesional.
Y si, el hecho de que las presentes y futuras generaciones conozcan sus hazañas… como las de otras grandes glorias del deporte jarocho.

Preservar la memoria local de Beto Ávila en su propia tierra es el homenaje más justo para un hombre que llevó el nombre de Veracruz a lo más alto del firmamento beisbolero.
Sí, paisanos: aseguremos que su legado siga latiendo con fuerza en el corazón del puerto que lo vio nacer un 2 de abril de 1924.
Hoy, en su Memoria.
Y atento al proyecto de Recinto Sagrado Jarocho… por supuesto.


