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Creación de un Recinto de la Fama: Para la inmortalidad veracruzana

Un recinto que incluso pueda abrir espacio para protagonistas con legado en el deporte profesional en todas sus disciplinas.

Por Jesús Alberto Rubio

Verá qué tema y propuesta:

Sí: con gran gusto hace un instante hablé con el colega amigo Jorge Ortega Couttolenc en relación al rescate del proyecto de creación del Salón de la Fama del Deporte Veracruzano.

Un recinto que incluso pueda abrir espacio para protagonistas con legado en el deporte profesional en todas sus disciplinas.

Lograr ese objetivo –el Templo del Deporte jarocho–, sería algo por demás formidable y enaltecedor de tanta gloria del deporte que a lo largo del tiempo ha enorgullecido los colores del sotavento.

Y sí: hablamos de atletas, entrenadores, cronistas, dirigentes, patrocinadores y promotores, por citar estos rubros.

Profesor y entrenador de natación Rafael Belmonte Olivares, al centro, tercero de izquierda a derecha.

 En mi paso-estancia por Veracruz a partir de los años 70 cuánta riqueza de grandes protagonistas conocí y admiré como reportero e incluso jugador en los campos de beisbol y otros deportes.

Puedo citarles nombres con gran legado, los que persisten en la memoria colectiva tanto en el puerto como en el municipio conurbado de Boca del Río y sus alrededores.

En lo general ya sabe: ¡Veracruz es, sin duda, también una de las cunas más fértiles del deporte mexicano!

Ni dudarlo: de sus tierras nacieron cuántos aquellos que trascendieron en los escenarios del deporte jarocho tanto a nivel nacional como internacional y quienes, por supuesto, merecen tener un nicho de oro en un Recinto de esa naturaleza.

Hacer realidad este noble proyecto es un deber moral y un acto de justicia histórica; un homenaje permanente para asegurar que su legado reciba un reconocimiento perenne.

En serio, paisanos: es momento de hacer realidad el Salón de la Fama: un acto de profunda gratitud y honor para rendir un reconocimiento eterno a quienes trascendieron e incluso son leyendas del deporte veracruzano.

Puedo asegurarlo: son personajes que forman parte del patrimonio cultural-social deportivo y recreativo del suelo que tanto amó el vate Agustín Lara y el Santo Papa, ya sabe usted.

Por ello, debemos insistir-subrayar –con posdata a las autoridades correspondientes–: al repasar el legado de tantas glorias del deporte salta a la vista una ausencia imperdonable: exactamente: la falta de un Recinto de la Fama consolidado, permanente y digno en el puerto jarocho.

La propuesta que hoy planteamos -la que retomamos con gusto Jorge Ortega y un servidor– un acto de representa una estricta justicia histórica. 

Eso es: Veracruz puerto heroico necesita un espacio dedicado a salvaguardar la memoria de sus atletas. 

Un espacio que puede ser ubicado en un inmueble histórico…como pudiera ser el Museo de la Ciudad.

Un recinto integral que rinda homenaje al deporte amateur, escolar y olímpico, pero que al mismo tiempo albergue un pabellón exclusivo y robusto para el deporte profesional.

Imaginen un templo deportivo donde las nuevas generaciones puedan conocer las hazañas de cuanta gloria deportiva veracruzana.

Y sí: el mencionar como ejemplo de sede al Museo de la Ciudad de Veracruz se fundamenta en lo siguiente:

Ubicar al Recinto en el Museo permitiría unirse atan digno espacio museográfico consolidado que preserva y fomenta patrimonio histórico y cultural del puerto. 

De este modo, el deporte se entrelazaría de forma natural con la identidad, el arte y la historia de los veracruzanos, garantizando un entorno óptimo para la conservación y difusión de uniformes, medallas y testimonios gráficos.

Bien me dice Jorge: también representa la opción más viable y responsable al aprovecharse un inmueble público existente que puede optimizan los recursos de infraestructura y reducir significativamente los costos operativos de vigilancia y mantenimiento. 

“Además, al contar con personal capacitado en curaduría y atención al visitante, se asegura la continuidad, el cuidado permanente y la profesionalización de la galería a largo plazo, independientemente de los relevos administrativos”.

De acuerdo: ubicar el Salón de la Fama en ese punto estratégico potenciará el atractivo turístico del Centro Histórico de Veracruz. 

ECO: El recinto se convertiría en un punto de encuentro obligado para locales y visitantes, permitiendo además el diseño de recorridos pedagógicos para escuelas y ligas infantiles. 

Así, las biografías de sus entronizados significarán una emotiva y viva inspiración –modelos a seguir– e identidad propia.

El Recinto también se puede convertir en un detonante educativo, turístico y de sano orgullo para toda la comunidad. 

La rica tradición deportiva de Veracruz ya está escrita en los libros de historia; ahora solo falta tener el espacio que la resguarde para la eternidad. 

Honor a quienes honor merecen, ya saben.

¡Veracruz está en deuda con ellos!

¡Manos a la obra, paisanos!

Las autoridades –y la iniciativa privada– tienen la palabra; la afición, por su parte, el derecho de exigirlo.

Y nosotros también desde esta trinchera.

Sí que sí.

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