
Por Rafael Baldaya
El 11 de septiembre de 2001 quedó grabado en la historia como uno de los acontecimientos más trágicos de Estados Unidos y el mundo. Los ataques contra las Torres Gemelas y otros puntos del país que provocaron la muerte de miles de personas.
Cada 11 se septiembre Estados Unidos recuerda a las 2,977 personas que murieron en esos ataques terroristas de 2001: 2,753 en Nueva York, 184 en el Pentágono y 40 a bordo del vuelo 93, que cayó en Pensilvania, según el National September 11 Memorial & Museum. Las víctimas procedían de 90 países.
Sin embargo, dentro de ese enorme número victimas hay una historia que suele quedar menos visible: la de los deportistas que estaban en las Torres Gemelas, en los aviones, trabajando en oficinas, restaurantes y servicios, o que formaban parte de las comunidades que quedaron atravesadas por la tragedia.
En el libro “De la Fama a la Tragedia” , como resultado de una minuciosa investigación, se presenta la única crónica con la lista de los deportistas que murieron en EE.UU. durante el «mayor ataque terrorista» de su historia.
La obra recoge a cinco deportistas que habían participado en el deporte profesional entre las víctimas, tras ser atacados los principales símbolos del poder político, militar y económico del país estadounidenses en 2001.
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El Memorial del 11-S recuerda a las 2,977 víctimas de los atentados del 11 de septiembre de 2001, entre ellas al menos 250 hispanos. Crédito: Imagen generada con IA.
Como testimonio, también el mundo deportivo pagó con su sangre y solidaridad el ataque terrorista de ese 11 de septiembre cuando varios ex atletas profesionales perecieron a bordo de los aviones secuestrados por los terroristas para impactar las Torres Gemelas, mientras otros murieron tratando de salvar vidas, sin importarles el alto precio.
De estos cinco deportistas tres murieron a bordo en cada uno de los aviones secuestrados por la red Al Qaeda y que fueran impactados contra las edificaciones que simbolizaban el poder económico de los Estados Unidos.
Los otros dos trabajaban y realizaban labores de rescate en el Centro Mundial del Comercio (World Trade Center) y sucumbieron entre las explosiones, los escombros y la humareda de ambas estructuras.
A 25 años del 11-S: cómo fueron los 102 minutos que cambiaron para siempre a Estados Unidos y al mundo. Desde los preparativos de los atacantes hasta la caída de las Torres Gemelas, el impacto contra el Pentágono y la rebelión de los pasajeros del vuelo 93.
Aunque oficialmente las autoridades deportivas norteamericanas, durante este primer cuarto de siglo, no se han preocupado por elaborar un registro oficial de los deportistas muertos ni se les ha levantado ningún monumento particular, una investigación de este periodista localizó estos cinco nombres hurgando en cientos de páginas cibernéticas y en memoriales virtuales.
Welles Crowther:
El atleta del pañuelo rojo que salvó vidas en el 9/11
Welles Crowther jugó lacrosse en Boston College y murió mientras ayudaba a otros a escapar de la Torre Sur. Su pañuelo rojo sigue siendo símbolo de valentía y servicio.

Welles Crowther había defendido los colores de Boston College como jugador de lacrosse. El 11 de septiembre de 2001, a los 24 años, murió en la Torre Sur del World Trade Center mientras ayudaba a otras personas a escapar. (Imagen generada por Chatgpt).
Antes de ser conocido como el hombre del pañuelo rojo en el 9/11, Welles Crowther había defendido los colores de Boston College como jugador de lacrosse. El 11 de septiembre de 2001, a los 24 años, murió en la Torre Sur del World Trade Center mientras ayudaba a otras personas a escapar.
Crowther había llevado el número 19 y se había graduado en 1999. El pañuelo rojo lo acompañaba desde niño, después de que su padre le regalara uno. Se convirtió en una seña personal que también estuvo presente durante su vida deportiva y que, años después, permitiría reconstruir sus últimas acciones.
Aquella mañana trabajaba como operador bursátil para Sandler O’Neill, cuyas oficinas estaban en el piso 104 de la Torre Sur. También tenía formación como bombero voluntario en Nyack, Nueva York. Cuando el avión impactó el edificio, puso esa experiencia al servicio de quienes necesitaban ayuda.
Los sobrevivientes lo recordaron en el vestíbulo del piso 78, con el pañuelo cubriéndole la nariz y la boca entre el humo. Crowther habló con calma, identificó una escalera y orientó a las personas hacia una vía de evacuación. Según el Museo del 11-S, regresó tres veces a esa zona para ayudar.
Los testimonios también describieron cómo cargó a una persona herida durante el descenso y volvió a buscar a otros sobrevivientes. Crowther no sobrevivió al derrumbe. Boston College ha estimado que sus acciones ayudaron a salvar hasta 18 vidas, aunque quienes escaparon inicialmente desconocían el nombre de su rescatista.
Su familia descubrió lo ocurrido meses después. En 2002, su madre, Alison, leyó en The New York Times testimonios sobre un hombre que había auxiliado a personas con un pañuelo rojo en el rostro. Reconoció aquel detalle y los relatos de los sobrevivientes permitieron identificar a Welles.
Este 2026, el homenaje coincidió con los 25 años de los atentados. Boston College recibió a Rutgers, el viernes 11 de septiembre, en Alumni Stadium. El pañuelo rojo volverá a ocupar un lugar en el campo para recordar al exjugador que dedicó sus últimos momentos a ayudar a otros.
El deporte convirtió su recuerdo en una tradición. Boston College celebra el Red Bandanna Game, un partido de fútbol americano con uniformes y accesorios inspirados en su pañuelo. La universidad también organiza una carrera de cinco kilómetros que apoya a la fundación familiar, dedicada a iniciativas educativas y de servicio
¿Cuales fueron los otros 5 deportistas victimas del 11-S?

Los otros cinco deportistas caídos en el ataque y cuyos nombres estarán por siempre en el Museo Nacional del 11 de Septiembre eran los ex jugadores profesionales de hockey sobre hielo Garnet –Ace– Baile y Mark Bavis.
También figuran Mike Weunberg y Marty Boryczewiski, dos ex peloteros de liga menor, y Mari-Rae Sooper, una renombrada entrenadora universitaria de gimnasia.
En el libro “De la Fama a la Tragedia” se narra de manera impactante cada una de las catástrofes aérea que involucra a delegaciones deportivas, anexando un capítulo especial con todos los accidentes de aviación ocurridos de manera individual desde la centuria pasada.
Además en esta obra se presenta la única crónica que se ha hecho con la lista de los deportistas muertos hace casi dos décadas en los ataques aéreos del 11 de septiembre (11-S) en Estados Unidos.
Garnet -Ace- Bailey
Granate Edward «As» de Bailey (13 junio 1948-11 septiembre 2001) fue un canadiense jugador profesional de hockey sobre hielo, reconocido busca talentos y miembro de equipos ganadores de la Stanley Cup y la Memorial Cup.
Murió a los 53 años, cuando el vuelo 175 de United Airlines se estrelló contra el World Trade Center en Nueva York durante los atentados terroristas del 11 de Septiembre.
Ace Bailey, al momento de su muerte, vivía en Lynnfield, Massachusetts, y trabajaba como director de programas de busca talentos del equipo de hockey Los Angeles Kings, equipo de hockey.
Su compañero Mark Bavis, buscatalentos colegial de la misma organización, se encontraba a bordo del vuelo 175 de United Airlines, el segundo avión que golpeó el WTC.
Nacido en Lloydminster, Saskatchewan, Bailey jugó hockey con los Edmonton Oilers entre 1964 a 1967. Como profesional, se incorporó a la Bruins de Boston en 1968 y fue miembro de la Stanley Cup, equipos campeones en 1970 y 1972.
Más tarde jugó para los Red Wings de Detroit, San Louis Blues y los Washington Capitals, Louis Blues y los Washington Capitals. En 10 temporadas en la NHL jugo 568, anotó 107 goles y dio 171 asistencias con 633 minutos de penalty.
Mark Bavis
Mark Bavis (13 de marzo de 1970- 11 de septiembre de 2001) era un ex jugador de hockey sobre hielo nativo de Boston, que murió como pasajero en el United Airlines Flight 175, durante los atentados terroristas del 11 de septiembre.
Mark Bavis, hermano gemelo del entrenador asociado de Boston University (UB), trabajaba como scout y encontró la muerte en esta tragedia.
Bavis, que nació en West Newton, en las afueras de Boston, Massachusetts, agotaba su segunda temporada como scout amateur con Los Angeles Kings. Jugó cuatro años en el equipo de hockey de la Universidad de Boston, donde su hermano gemelo, Michael, es un entrenador asistente.
Cuando jugador era un delantero puro y duro que jugó en tres equipos de Final Four Terrier y en dos ocasiones compartió el premio “Bennett McInnis Memorial Award”. Bavis, viajaba con Ace Bailey, su jefe, como director de escuchas en Los Angeles Kings.
La familia Bavis fundó The Mark Bavis Leadership Foundation, institución sin fines de lucro creada para perpetuar los principios por los que Bavis vivió y con el que tocó las vidas de muchos. La fundación proporciona cada año becas a jóvenes por valor desde $1000 a $ 5000 para la matrícula escolar, programas de verano y otras actividades extracurriculares apropiadas.
Mari-Rae Sopper
Mari-Rae Sopper (19 de junio de 1966-11 de septiembre de 2001), fue una entrenadora de gimnasia en la UC Santa Bárbara, California. Viajaba a bordo del vuelo 77 de American Airlines que se estrelló contra el Pentágono en Washington.
Mari-Rae estaba en camino a una nueva vida cuando se movía a Santa Bárbara, California, donde ella había aceptado el puesto de entrenadora en jefe de la UCSB.
Ella compitió alrededor de cuatro años en el equipo de Iowa State Women’s Gymnastics bajo el entrenador Mike Sharples.
Después de salir del estado de Iowa, Mari-Rae recibió un título de maestría en administración deportiva del norte de Texas y una licenciatura en Derecho de la Universidad de Denver College of Law.
Mari-Rae había sido entrenadora asistente y coreógrafa de gimnasia femenina en la Academia Naval de los Estados Unidos antes de tomar el trabajo de la Universidad de California en Santa Bárbara.
Mike Weinberg
Michael T. Weinberg (19 de junio de 1967-11 de septiembre de 2001) era un ex jugador de béisbol profesional que murió a los 34 años de edad en labores de auxilio como miembro del departamento de bomberos de New York.
Weinberg era jugador destacado del equipo de béisbol bomberil neoyorquino, ya que había militado por dos años en las ligas menores con la organización de los Tigres de Detroit, a nivel de clase A.
Era un destacado atleta de la St. John’s University que sobresalió en béisbol. Firmó como profesional en 1990 como jardinero, a los 23 años. Bateador derecho, militando con el conjunto Niagara Falls de la New York Pennsylvania y el siguiente con el Fayetteville de la Liga Atlántica Sur.
En su paso por las menores dejo promedio de .226 (279-63) con 12 dobles, un triple, dos jonrones y 27 vueltas remolcadas en 85 juegos.
Weinberg estaba jugando golf, era un buen golfista también, cuando se unió al equipo de emergencia para rescatar a su hermana, que trabajaba en el piso 72 del World Trade Center cuando éste se desplomó. Su pariente sobrevivió, pero él murió en la tragedia.
Marty Boryczewski
Martin Michael Boryczeweski (17 de agosto de 1972-11 de septiembre de 2001), otro ex pelotero profesional víctima del ataque terrorista, tenía 29 años de edad cuando perdió la vida en el piso 104 del World Trade Center.
Nativo de Parsippany, New Jersey. Jugó tres temporadas en las ligas menores. Como catcher firmó con los Piratas de Pittsburgh en 1994 y luego con los Tigres de Detroit en 1996.
Y, sin embargo, cerca de dos décadas después de aquellos atentados nadie ha sido juzgado. El «arquitecto» de los ataques del 11 de septiembre a las Torres Gemelas será juzgado en 2021.
Osama bin Laden, el esquivo líder de Al Qaeda, murió en mayo de 2011 en una operación secreta en Pakistán.
Pero otros cinco sospechosos, entre ellos la «mente detrás de los ataques», están presos en la base naval de Guantánamo, en la isla de Cuba.
La historia del joven deportista, conocido solo como el hombre de la capa roja del 11-S, es unica despues de recibir, 25 años después, la mayor distinción civil de Estados Unidos.

FOTO: Aliso Crowther y Paige Crowther Charbonneau recibieron la Medalla Presidencial de la Libertad, otorgada de manera póstuma a Welles Crowther (REUTERS/Nathan Howard.
Durante meses, quienes lograron salir de la Torre Sur hablaron de un joven que los había guiado entre el humo. Una descripción publicada por The New York Times permitió a su madre descubrir quién era.
Welles Crowther ayudó a evacuar sobrevivientes en la Torre Sur del World Trade Center tras el impacto del vuelo 175 de United Airlines el 11 de septiembre de 2001 (Instagram:
Se trataba de Welles Crowther, joven deportista y bombero de 24 años, que estaba en el piso 104 de la Torre Sur del World Trade Center cuando el vuelo 175 de United Airlines impactó contra el edificio.
En medio del humo y la confusión, Crowther ayudó a otros a encontrar una salida. Bajó por las escaleras con ellos y, cuando podría haber seguido hacia la calle, volvió a subir hacia los pisos afectados.
Durante meses, los sobrevivientes hablaron de un joven que aparecía entre el humo con una bandana roja sobre la cara. Daba indicaciones, ayudaba a los heridos y guiaba a quienes estaban desorientados hacia una escalera que todavía podía utilizarse. Algunos nunca supieron quién era. Su identidad no fue revelada hasta meses más tarde.
Durante los actos del 25 aniversario del ataque que dejó 2,977 victimas fatales el presidente Donald Trump rindióhomenaje a las víctimas y a los héroes de los atentados del 11 de septiembre. Trump encabezó una ceremonia en la que participaron familiares de las víctimas, bomberos, policías y otros miembros de los servicios de emergencia que respondieron a los atentados.
Allí, Trump otorgó de manera póstuma la Medalla Presidencial de la Libertad a Welles Crowther, conocido como el “hombre de la bandana roja” por las vidas que ayudó a salvar en la Torre Sur del World Trade Center.
La ceremonia tuvo lugar en The Ellipse, frente a la Casa Blanca, y estuvo organizada por la Tunnel to Towers Foundation, una organización sin fines de lucro fundada tras el 11-S para apoyar a las familias de los miembros de los servicios de emergencia fallecidos y a veteranos heridos, además de preservar la memoria de los atentados.
A su vez, las autoridades exhibieron una enorme viga de acero de más de siete toneladas, recuperada de los restos de la Torre Sur. La pieza forma parte de la gira ‘Steel Across America’, impulsada para recordar a las víctimas y honrar a quienes respondieron a los atentados.
El 9/11 también cambio el deporte

Nadie olvidará nunca esa fecha. Mas dos década hace de los ataques suicidas que sufrió la ciudad de Nueva York y Washington.
World Trade Center fue atacada por dos aviones que acabaron por derrumbar las Torres Gemelas, provocando miles de muertes. Aquel 11 de septiembre de 2001 el todo se paralizó y la humanidad puso sus ojos en Nueva York.
Una tragedia a escala por aquel entonces incalculable en la que el mundo del deporte también duramente golpeado, se paralizó tras la tragedia.
Tras 19 años de los atentados sobre las Torres Gemelas en Nueva York, el deporte sigue recordando aquél fatídico episodio que estremeció, por igual, a todo el mundo.
Aquél 11 de septiembre del 2001 vino a cambiar todo. Y el deporte no fue la excepción: desde sentidos homenajes hasta la suspensión histórica de competencias de abolengo y tradición.
No solo las ligas profesionales de los Estados Unidos rindieron tributo aquél día, fue todo el mundo del deporte en que se unió para manifestar su honor y también su repudio contra el terrorismo.
El deporte dejó de existir en Estados Unidos
El terror se apoderó del país norteamericano y las autoridades, en señal de luto, decidieron suspender por el momento el beisbol de las Grandes Ligas.
El ataque terrorista a las Torres Gemelas provocó que la MLB cancelara su jornada… por primera vez desde el desembarco de Normandía el 6 de junio de 1944.
Por su parte, el Madison Square Garden se vio obligado a montar en sus instalaciones un hospital y dejar para otro momento el esperado combate de boxeo entre Félix Trinidad y Bernard Hopkins.
Al igual que en la MLB, la NFL también suspendió toda su jornada. No hubo partidos de hockey hielo y Estados Unidos también un fuerte golpe a nivel económico. Se perdieron millones y millones de dólares por el parón de todas las competiciones.
Tampoco se emitió ningún anunció relacionado con los deportes en los medios de comunicación. Los equipos de la NBA estaban de pretemporada y todos ellos también suspendieron su preparación debido a los ataques suicidas de Nueva York y de Washington.
La MLB estaba en plena temporada. El atentado en Nueva York obligó a suspender todas las actividades por una semana.
A su regreso, justo en la Gran Manzana, los dos equipos de la ciudad, Yankees y Mets, se vieron frente a frente portando unas gorras especiales con las siglas NYPD y FDNY, los departamentos de policía y bomberos de NY, en honor a los héroes caídos en el atentado.
El protocolo de inicio de partido cambió en todos los frentes de la MLB: las banderas ondeaban a media asta, el himno era cantado por elementos del ejército o de los cuerpos de policía o bomberos.
La pausa de una semana orilló a que, por primera vez, la Serie Mundial se jugara en noviembre.
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