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Cuando el ron se alejó del play

Los empresarios se reunieron en las oficinas de Brugal & Co., C. por A., en la avenida John F. Kennedy 57, a las 3:30 de la tarde, para tomar una decisión en torno a la participación en el béisbol profesional dominicano

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Por Jorge Torres

 

Por más de 25 años he sabido guardar entre mis archivos un documento que no creo esté presente en otras manos a través del tiempo. Se trata de una única resolución emanada de la Asociación Dominicana de Productores de Ron, Inc., que tenía su sede en la ciudad de Santiago de los Caballeros.

Esa resolución, de la que guardo celosamente copia, fue tomada en reunión de sus miembros el martes 25 de octubre del año 1994. Es posible que un servidor haya sido llamado para tomar fotografías debido a que ya tenía una década laborando para una de las firmas licoristas.

Los empresarios se reunieron en las oficinas de Brugal & Co., C. por A., en la avenida John F. Kennedy 57, a las 3:30 de la tarde, para tomar una decisión en torno a la participación en el béisbol profesional dominicano.

Entre los asistentes se encontraban el doctor Osvaldo Brugal Limardo, representando a Brugal & Compañía, presidente de la Asociación Dominicana de Productores de Ron; Marcos Cabral, representando a J. Armando Bermúdez & Co., C. por A., y vicepresidente de la entidad; César García, representando a Barceló & Co., C. por A., y tesorero de la asociación; doctor Miguel Feris Iglesias, representando a Pedro Justo Carrión & Co., C. por A., secretario; y el ingeniero George Arzeno Brugal, en representación de Vinícola del Norte, S.A., quien era el vocal. Todos, a unanimidad tomaron la siguiente Resolución:

“Que ninguno de los miembros que componen esta asociación patrocinará ningún evento relacionado con el torneo de Béisbol Profesional Invernal de la República Dominicana 1994/1995; por tanto no cubrirán transmisiones de cadenas radiales ni televisivas, tanto dentro como fuera de los campos de juegos, tales como Antesala Deportiva, Extra Inning, Pelotero Estrella, ni asistirán a los actos finales del evento deportivo antes mencionado. No adquirirán exclusividad alguna en las proventas de cantinas; los productos elaborados por las empresas suscribientes venderán a los arrendatarios de dichas cantinas sus productos al precio normal del mercado, sin ningún tipo de promoción extra, ni precio especial. Tampoco podrán poner leyendas alusivas a sus empresas en las espaldas de los uniformes de los jugadores, ni de los servidores de los Estadios, tales como cubeteros y cantineros. No se hará uso alguno de vallas, torres ni pizarras relativas a dicho Torneo”.

El documento se extiende con otros párrafos que indican: “Queda entendido entre los asociados que la no concurrencia directa o indirecta a los eventos deportivos de la Serie de Béisbol de la República Dominicana 1994/1995, se hace en el más amplio sentido de la palabra y quedan incluidos cualquier manifestación de propaganda de productos de los Asociados en forma directa o indirecta en dicho torneo, aunque la actividad no haya sido específicamente descrita en esta Asamblea”.

Agrega: “Todos los presentes aceptaron la Resolución que fue votada a unanimidad y garantizan el cumplimiento de la misma; comprometiéndose los asistentes a celebrar una reunión el próximo año en tiempo hábil, a fines de tomar nuevas decisiones sobre los futuros torneos de Béisbol Profesional”. El acta fue firmada siendo las 5:30 de la tarde del día, mes y año arriba indicados.

Con el correr del tiempo existen nombres, dentro y fuera de la entidad que agrupaba a los productores de ron, que hicieron posible el regreso de las casas licoristas al principal pasatiempo nacional, personas que contribuyeron al levantamiento económico de los equipos con su participación en dicho regreso. De igual modo, resalto que entre los firmantes hubo empresarios que posteriormente se convirtieron en grandes defensores de la pelota otoño invernal.

Con la pandemia mundial se habla de la no participación de empresas importantes dentro del contenido publicitario de los equipos. En ese sentido, quiero recordar al empresariado dominicano una frase de Henry Ford, fundador de la compañía Ford Motors Company: “Quien deja de hacer publicidad para ahorrar dinero, es como si parara el reloj para ahorrar el tiempo”.

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