
Por Emmanuel García Musa.
Ante el anuncio del Comité Olímpico Dominicano (COD) de que propondrá al juez de la Suprema Corte de Justicia, Samuel Arias Arzeno a la presidencia de la comisión electoral de sus elecciones pautadas para el próximo mes de diciembre, me surge la interrogante de ¿hasta dónde un juez de cualquier grado o jurisdicción del sistema judicial debe cooperar o involucrarse en legitimar el DESACATO a una sentencia sobre la afiliación de cuatro Federaciones Nacionales irregularmente suspendidas por ese comité ejecutivo del COD?
Paradójicamente, por el mismo órgano judicial al que pertenece, decisión que ha recorrido todos los grados de jurisdicción y confirmada por la Suprema Corte de Justicia.
Sería negar su naturaleza y la investidura que le asiste; sería desconocer los mandatos de sus colegas jueces y juristas; sería un «haraquiri» al orden jurídico nacional.
Una institución en falta con la JUSTICIA y su filosofía mundial, abanderada del Juego Limpio, dirigida por quienes no respetan sus principios, filosofía y valores no debe seguir siendo víctima del desorden institucional y caprichos de quienes niegan o desconocen su naturaleza


