Por Danny García
El ministro de Deportes, Kelvin Cruz, ha sido claro: la Serie del Caribe Kids es un evento privado y, por esa razón, el Gobierno dominicano no tiene obligación de financiar la participación de los equipos que representan al país. Es una posición válida desde el punto de vista administrativo. Lo que no resulta tan fácil de entender es la coherencia de esa postura.
Porque cuando esos mismos niños regresan con el trofeo de campeones, las puertas del Ministerio se abren, aparecen las cámaras y llegan las fotografías oficiales. Entonces surge una pregunta inevitable: si el triunfo no es producto de un esfuerzo respaldado por el Estado, ¿por qué sí se comparte el protagonismo cuando llega la victoria?
La República Dominicana ganó la Serie del Caribe Kids en 2024 y volvió a conquistarla en 2025. Detrás de esos campeonatos hubo padres que hicieron sacrificios, dirigentes que buscaron recursos y una estructura privada que hizo posible la participación. Si esa realidad es reconocida por el propio Ministerio, también debería reconocerse que el mérito principal pertenece a quienes hicieron posible el viaje y a quienes defendieron el uniforme en el terreno.
No se trata de exigir que el Estado cargue con todos los gastos de un evento privado. Se trata de sensibilidad. Un Ministerio de Deportes no tiene que esperar que le toquen la puerta para interesarse por una delegación infantil que llevará la bandera dominicana a una competencia internacional. A veces, el verdadero liderazgo consiste en preguntar: ¿qué necesitan y cómo podemos ayudar?
Más aún cuando esos niños terminan escribiendo una página gloriosa para el deporte nacional.
Ahora el torneo se celebrará en Nayarit, México, y el debate vuelve a surgir. El ministro insiste en que no existe obligación de aportar recursos. Puede tener razón desde el punto de vista legal. Pero el deporte también se construye con voluntad, respaldo y presencia antes de la competencia, no solamente después del campeonato.
Porque las fotos con el trofeo son bonitas. Lo verdaderamente importante es estar presente cuando todavía el trofeo no existe y el sueño depende del apoyo de todos.
Esa es la imagen que realmente queda en la memoria de los campeones.



