Por Alexander Gómez
Mucho antes de que Pedro Martínez alcanzara la inmortalidad en Cooperstown, el apellido Martínez ya tenía prestigio en las Grandes Ligas gracias a Ramón Martínez.
El exlanzador dominicano recordó pasajes de su carrera y explicó cómo la competitividad familiar ayudó a moldear el carácter que luego convirtió a Pedro en uno de los mejores pitchers de todos los tiempos.
Ramón, quien lanzó durante 14 temporadas en las mayores y fue segundo en la votación del Premio Cy Young de la Liga Nacional en 1990, explicó que en su época los lanzadores dependían más de la observación y la experiencia que de la tecnología moderna.
“Nosotros no teníamos toda esa información digital”, comentó. “La mejor manera de aprender era enfrentando a los bateadores una y otra vez hasta conocer sus debilidades”.
Entre los rivales más difíciles de su carrera mencionó a Barry Bonds, Will Clark y Tony Gwynn.
Incluso recordó un turno específico contra Bonds en San Francisco, cuando decidió otorgarle una base por bolas semintencional con las bases llenas y ventaja en el marcador.
“Yo prefería darle una carrera antes que cuatro”, relató entre risas. Después del boleto, Bonds lo miró y le dijo: “Yo me la voy a desquitar con tu hermano”.
La referencia a Pedro no era casual. Ramón explicó que el futuro miembro del Salón de la Fama tenía una personalidad mucho más agresiva sobre el montículo.
“Pedro no barajaba pleitos”, afirmó. “Él nunca retrocedía con nadie”. Según contó, mientras él prefería estudiar y calcular cada situación, Pedro atacaba a los bateadores con una intensidad natural que imponía respeto desde el primer lanzamiento.
Ramón también habló sobre la evolución del pitcheo y consideró que muchos lanzadores actuales dependen demasiado de la velocidad.
“Hoy el juego es fuerza contra fuerza”, señaló. “Antes nosotros escondíamos cosas, cambiábamos velocidades y administrábamos los pitcheos”.
Explicó que parte de su éxito se basaba en mover la pelota y variar la velocidad de sus rectas para sacar de balance a los bateadores.
El exderecho considera que la tecnología ha ayudado al béisbol, pero también puede convertirse en una carga para los jóvenes lanzadores.
“Hay demasiada información”, explicó. “A veces eso abruma a los muchachos”. Ramón entiende que los bateadores dominicanos modernos han logrado ajustarse mejor a la nueva era analítica que los propios pitchers latinoamericanos.
Uno de los momentos más delicados que recordó fue cuando Pedro fue cambiado de los Dodgers hacia los Expos en Montreal en 1993.
Ramón contó que su hermano se sintió devastado tras recibir la noticia y acudió a él buscando consejo.
“Yo le dije que eso era lo mejor que podía pasarle”, recordó. “En Montreal iba a tener la oportunidad de demostrar que podía ser abridor y no solamente relevista”.
A sus 58 años, Ramón continúa ligado al béisbol trabajando con jóvenes peloteros en República Dominicana.
Aunque reconoce que el juego ha cambiado radicalmente desde sus tiempos en las Grandes Ligas, mantiene intacta la filosofía que marcó su carrera.
“Nosotros competíamos con orgullo”, afirmó. “Cuando tú subías a la lomita, representabas tu nombre, tu familia y tu país. Esa mentalidad era lo que nos hacía diferentes”.
Ramón fue el invitado de este domingo de Vian Araujo y Ricardo Rodríguez en “Abriendo el Podcast” en su canal de youtube.



