ADRIÁN SICILIA
La voz de Sebastian Vettel sigue teniendo un peso atómico en el paddock de la Fórmula 1, aunque ya no vista el mono de carreras. El alemán, cuatro veces campeón del mundo, ha roto su silencio para sumarse a la oleada de críticas que los pilotos actuales han vertido sobre el polémico reglamento técnico de 2026. Vettel no solo comprende las dudas de sus antiguos rivales, sino que comparte un temor fundado, que la categoría reina se convierta en un espectáculo artificial.
«No es divertido competir así»
Desde Suecia, donde ha sido protagonista por motivos extradeportivos, Vettel fue tajante al analizar el rumbo técnico que ha tomado el Gran Circo: «Desde el punto de vista deportivo, entiendo y comparto las críticas«, confesó el ex de Red Bull y Ferrari. Para Seb, el problema no es el coche en sí, sino cómo este interactúa en pista.
«Probablemente los coches sean divertidos de conducir, pero no será tan divertido competir con ellos debido a las regulaciones y las dificultades que conllevan. Me solidarizo con los pilotos y soy muy crítico con que no se pierda la esencia y el corazón de este deporte, que consiste en encontrar al piloto más rápido en el coche más rápido para ganar la carrera», sentenció con firmeza.
El peligro del adelantamiento ‘artificial’
Las quejas de la parrilla actual se centran en que las nuevas reglas reducen el desafío de conducir al límite y, sobre todo, que convierten los adelantamientos en algo demasiado sencillo y frecuente, restándoles valor épico. En este sentido, Vettel cuenta con aliados de peso en la historia de la F1.
El legendario Nigel Mansell ya avisó recientemente de que los coches parecen que no están compitiendo en ciertas fases de la carrera. Por su parte, Helmut Marko, el hombre que catapultó la carrera de Vettel hace dos décadas, ha sido el más gráfico: «Un coche con la batería llena adelantando a uno con la batería descargada no es un adelantamiento real», concluyó.
Un galardón entre leyendas
Vettel realizó estas declaraciones durante una rueda de prensa en Suecia, país donde ha recibido un prestigioso premio de la Fundación Perfect World por su incansable labor en la promoción del cambio ambiental y social. Con este galardón, el alemán entra en un olimpo de figuras mundiales, compartiendo honores con premiados anteriores de la talla de Sir David Attenborough, la primatóloga Jane Goodall o el príncipe Alberto II de Mónaco.
Sin embargo, ni siquiera su faceta más filantrópica le hace olvidar su pasión por las carreras: «Los pilotos son la cara del deporte. Si salen del coche llenos de adrenalina y emocionados, eso es lo que contagia de entusiasmo a la gente que ve la carrera en sus pantallas y a los espectadores en las gradas», explicó Sebastian.



