Por Elwin Peña “El Súper Profe”
El dominicano Yaxel Lenderborg continúa escribiendo una historia cargada de talento, sacrificio y orgullo patrio en el baloncesto universitario de los Estados Unidos. Con sangre deportiva en sus venas, hijo del ex miembro de la selección nacional Okary Lenderborg y de la atleta Yisel Raposo, el joven talento apunta a inscribir su nombre entre los grandes del país en la NCAA.
En un escenario de alto nivel competitivo, Lenderborg busca convertirse en apenas el cuarto dominicano en conquistar el título del torneo, uniéndose a figuras históricas como Eloy Vargas (2012, Kentucky), Al Horford (2006 y 2007, Florida) y Charlie Villanueva (2004, Connecticut), quienes ya levantaron la codiciada corona del “March Madness”.
Camino de carácter y sacrificio
El conjunto de Michigan Wolverines men’s basketball logró una contundente victoria 91-73 sobre Arizona Wildcats men’s basketball, en un partido donde el dominicano volvió a demostrar su impacto, incluso en medio de la adversidad.
Lenderborg sufrió una lesión en la primera mitad que hacía pensar en su salida definitiva del encuentro. Sin embargo, su determinación y compromiso con el equipo lo llevaron a regresar a cancha, dejando claro que su mentalidad competitiva está al nivel de los grandes escenarios.
En apenas 15 minutos de acción, firmó una destacada actuación de 11 puntos, 3 rebotes y 1 asistencia, con una eficiencia notable:
• 75% en tiros de campo (3/4)
• 100% en triples (3/3)
• 100% en tiros libres (2/2)
Su línea estadística refleja un jugador altamente productivo en tiempo limitado, con un eFG% de 112.5% y un TS% superior al 120%, números que evidencian su impacto ofensivo y toma de decisiones eficiente.
Orgullo dominicano en la antesala de la gloria
El próximo reto para Michigan será ante UConn Huskies men’s basketball, que viene de derrotar 71-62 a Illinois Fighting Illini men’s basketball. El esperado enfrentamiento se disputará este martes a las 8:50 p.m., en el imponente Lucas Oil Stadium.
Para Lenderborg, este no es solo un partido más. Es la oportunidad de seguir acercándose a la historia, de representar a la República Dominicana con orgullo y de demostrar que el talento quisqueyano sigue dejando huellas en el más alto nivel del baloncesto universitario.
El sueño está vivo… y el “hijo de la patria” quiere hacerlo realidad.



