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Al Bat

Héctor Espino; aniversario

Un cuarto bat indiscutible en todo equipo donde vio acción.

Por Jesús Alberto Rubio

Fue un 6 de junio de 1939 cuando nació en la colonia Dale de la ciudad de Chihuahua el más grande bateador mexicano de todos los tiempos.

Un pelotero memorable.

Un jugador que desafió las leyes de la física con su swing natural. 

Y si, también con poderosas muñecas y una vista privilegiada.

Un cuarto bat indiscutible en todo equipo donde vio acción.

Trascendió en México (verano e invierno), en Triple A de EU y en Series del Caribe.

Tuvimos el privilegio –nuestra generación—de verlo brillar con intensidad en nuestro beisbol mexicano.

Un pelotero de nivel de Ligas Mayores.

La figura del “Superman de Chihuahua, vigente.

Hombre de los más de 800 cuadrangulares.

El eterno número 21, especialmente de Naranjeros de Hermosillo, Sultanes de Monterrey y Alijadores de Tampico; incluso, de Diablos Rojos durante 29 juegos en la campaña de 1981:

Tuvo otros apodos: “Niño”, “Bambino Mexicano” “Rebelde” y   “Superman” de Chihuahua. 

En vida, Eradio Burruel, quien fue su compañero de equipo con Hermosillo entre 1960 y 1963, siempre nos decía que también le decían «Vizco»…porque “no veía la bola…”.

Espino nació exactamente en la casa marcada con el número 4813 de la calle 34, esquina con Justiniani, en la populosa colonia Dale.

Guillermo Gastélum Duarte, a su fiel estilo y costumbre, nos ofrece los siguientes registros  (jonrones) de Espino: 

En 1959, con Chihuahua en la Liga Nacional (9); el mismo año en Acámbaro, Liga del Bajío (16); 1960-1961, con San Luis Potosí, Liga Central (28); 1964, Jacksonville, Liga Internacional Triple A (3); 1960-1961, Cd. Obregón, Liga Invernal de Sonora (1); 1960-1984, con Hermosillo, LMP (268), y 1962-1984, con varios equipos de la LMB (453). Total, 808.

Fue impresionante su poder y no olvidemos que en la Liga Mexicana del Pacífico ganó trece títulos de bateo; se dice fácil, y batear arriba de .400 en dos ocasiones, usted dirá.

Promedió .429 en la Serie del Caribe de 1974 para conquistar el título de bateo de esa justa.

En 1976, se bautizó con su ilustre nombre al estadio, llamado desde 1972 como “El Gigante” o “El Coloso” del Choyal, escenario hoy convertido en Academia del BTED.

Jugó, brilló, impactó y trascendió con Naranjeros de 1972 a 1984.

Más del 21:

https://acrobat.adobe.com/id/urn:aaid:sc:US:a455ce3a-400a-453b-b22b-c41879c7e184

Otro documento de Espino:

https://acrobat.adobe.com/id/urn:aaid:sc:US:76c15933-69d6-46fb-9544-2d688247ea2d

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