Por Marta Martín y Gustavo de Araujo Longo
Valentina Aguado fue una de las sensaciones de la primera Copa del Mundo de escalada deportiva en Sudamérica, que concluyó el 18 de mayo de 2025 en Curitiba (Brasil). Pero para ella esta competencia significó un volver a empezar o, más bien, el cómo continuar con el corazón roto, una vida más chiquita y un dolor más grande.
«Falleció mi papá y muchas cosas dejaron de tener sentido. Aparecieron nuevas responsabilidades, de esas de las que uno no quiere hacerse cargo porque implica asumir que algunas cosas no van a volver a ser como antes», escribió la escaladora en sus redes sociales antes de competir en Curitiba. «Los últimos meses fueron los más difíciles de mi vida, no voy a mentir. Por momentos muchas cosas de la vida sentía que me quedaban grandes y que tan solo no iba a poder».
El regreso de Aguado en Curitiba no significó una competencia más. Fue la manera de cuidarse a sí misma y de hacer grande la palabra resiliencia. Aguado, acostumbrada a las alturas, tocó fondo. Y con ella, su ilusión por el deporte que practica desde los nueve años.
«Si me preguntaban hace unos meses en mi cabeza estaba cada vez más presente la idea de dejar de competir y dedicarme de lleno a trabajar como ingeniera, estar con mi familia y ocupar de cierta manera el lugar que dejó», siguió explicando en sus redes.
Con su mundo «dado la vuelta», sin embargo, decidió voltearlo de nuevo. Hacerlo suyo otra vez. «Aunque esta vez duela un poquito más poner las cosas en la balanza, estoy inmensamente agradecida de las experiencias que me ha dado el deporte y lo vuelvo a elegir sin duda».
Ha vuelto a competir sin duda, pero como una nueva Valentina. Y precisamente escalar es lo que le está haciendo mantener los pies en el suelo.
«Una de las cosas que más me gusta a mí de la escalada es que generalmente una vez que suelto los pies del piso y estoy en la pared, me puedo olvidar de cualquier problema que me atormente, así que la escalada también es como un un cable a tierra, donde puedo ser yo misma y donde realmente soy feliz», confesó Aguado en una entrevista para Olympics.com en Curitiba.
Aunque con ese corazón dolido y una felicidad que se ha convertido en lucha, Aguado tiene un propósito final, que es simplemente, volver a agarrarse a la presa de la felicidad. Por él.
«Representar a la Argentina es algo que me enorgullece y sé que a mi papá también lo hacía. Vienen siendo meses bastante difíciles para mí, pero sé que a él le gustaba mucho verme competir a mí internacionalmente, llevar la camiseta argentina y demás. Y yo creo que, si antes me gustaba mucho competir y me divertía, hoy tengo una motivación extra, que es hacerlo por él», continuó en la entrevista la escaladora de referencia de Argentina.
Via: olympics.com



